Cisterna

Cómo hablar a los nativos digitales

Soy de la generación que pasó de la radio a válvulas, a escuchar podcasts en un smartphone. De la televisión en blanco y negro, a todo color. De enormes cajas con tubos tricromáticos a pantallas 4k. De los diarios y revistas en papel, a lectores digitales. De la máquina de escribir pasando por la computadora con tarjeta, a la personal de escritorio, hasta la portátil más portátil como una tableta o un teléfono celular con teclado inalámbrico como periférico. Cuando era chico jugaba con dos latas de conserva unidas con un hilo de algodón. Ese era nuestro teléfono. Emulaba a Maxwell Smart, el agente 86 en el cono del silencio… ¡éramos tan analógicos!

Los cambios generacionales son cada vez más evidentes, y con el auge de las nuevas tecnologías han surgido nuevos modos de consumo representados, principalmente, por los conocidos nativos digitales, un grupo adaptado desde su infancia a un mundo en continuo cambio, sobre todo en el ámbito digital. A ellos debemos llegar con el mensaje de salvación y frente al desafío de llevarles la Biblia nos planteamos una gran incógnita: ¿Cómo?

Métodos obsoletos para seres post-modernos

Los millennials, que son los que preceden a los nativos digitales, han sabido dominar las nuevas tecnologías porque crecieron al ritmo vertiginoso de las computadoras hogareñas y todo un arsenal de aparatos electrónicos como cámaras fotográficas, reproductores de mp3, escáners y teléfonos móviles cada vez más pequeños y potentes. Sin embargo, el espíritu posmoderno los afectó, haciéndoles desencantar de muchas cosas y dudar de las verdades que sostenían a las generaciones anteriores.

Los Zeta, los que siguen, todavía están en formación y dependen más de la tecnología y del reconocimiento de su individualidad en medio de las generaciones de sus padres y abuelos. Atravesar la juventud en esta época no es tarea fácil. La motivación para el trabajo o el estudio ya no es tan fuerte, a menos que sea un trabajo que ofrezca garantías de libertad y no obligue a formar parte de una estructura rígida. El modelo de enseñanza-aprendizaje que funciona mejor para ellos es totalmente diferente al que se venía utilizando en las generaciones anteriores. La alfabetización tradicional con lápiz y papel que ofrece la escuela o el hogar pierde atractivo y entra en choque con el analfabetismo tecnológico que sufren los docentes de generaciones anteriores a la hora de “dictar” sus clases. Estas experiencias se repiten en la iglesia y con la enseñanza de la Palabra de Dios.

Se aprende mejor si se tiene necesidad de saber

La curiosidad invita al aprendizaje automático. Los nuevos conocimientos se construyen a partir de los anteriores o re combinándolos. Es la idea de pasar de una enseñanza pasiva a una activa, de un modelo deductivo a uno inductivo. Del papel de profesor o maestro al de guía o mentor.

El contenido sigue siendo la esencia, pero debemos aprender a usar muy bien el medio como se adquiere ese contenido. En definitiva estamos ante una nueva forma de adquirir información, de aprender. No se obtiene de forma lineal. Hay más de lo que uno puedo asumir y se elige según sea relevante para la vida o no. La imagen está desplazando a la palabra y la experiencia multi sensorial, multi pantalla, multitarea es importante para que no sea un modelo lineal. Un modelo lateral de aprendizaje es aquel que permite la interacción cognitiva, afectiva y operativa, flexible y proactiva entre estudiantes y educadores como mecanismo que permite apropiar, aplicar, usar y generar conocimientos.

La iglesia como conjunto de personas va hacia un cambio radical en la forma de comunicar el mensaje de la Cruz. Necesita acogerse al nuevo formato comunicación mediada por la tecnología para seguir ofreciendo el mismo mensaje de fe en Cristo Jesús. El estudio constante de los comportamientos generacionales es fundamental a la hora de plantear la comunicación con los que vienen detrás nuestro. En lugar de “anestesiar” y hacer más insensibles a nuestros jóvenes, tenemos que ayudarlos a sacar todo lo que llevan dentro. Cantidad de talentos y dones que además son un regalo del Creador.

A través de la multiforme gracia de Dios podremos ver quién es Dios en realidad. Necesitamos ver en los demás todos aquellos aspectos y detalles que somos incapaces de ver en nosotros mismos.

Ya no se trata de “fabricar” cristianos, ni de “preparar” pastores. Nuestros seminarios, escuelas dominicales, estudios bíblicos, etc. siguen esos modelos académicos de la sociedad y, además, con más retraso. Son modelos de enseñanza basados en la industrialización; los niños y jóvenes son “empaquetados” por edad para pasar por un proceso lineal.

Los adolescentes hoy son altamente selectivos en cuanto a lo que ven o escuchan. No es porque la información les produzca miedo o se sientan agobiados, sino porque solo otorgan valor a aquello que les interesa. Los jóvenes están dispuestos a escuchar si se sabe llegar a ellos. Esto nos conduce directamente a plantearnos seriamente qué es ser cristiano y qué es el Evangelio. La buena comunicación reside en el núcleo del mensaje, y no debemos confundir el mensaje con su esencia.

La esencia es el significado que tiene el mensaje para los jóvenes. Cada tema tiene diversos significados y esto es una realidad en cuanto al mensaje de Dios. La Salvación tiene muchos significados, necesitamos escoger uno adecuado al mensaje que se quiere contar y que llegue a los jóvenes en un plano emocional. Lo importante de esto es darse cuenta que cada tema genera opiniones propias; estar dispuestos a hablar sobre Dios de forma abierta es un reto, pero al mismo tiempo, una necesidad. De esta manera creamos contacto los unos con los otros. No se basa en usar medios de comunicación para dar a conocer la esencia, sino que se deja que ella misma se extienda (es un modelo viral) y la gente comienza a crear más y más información en torno a esa esencia.

¿Es posible usar este modelo para transmitir la verdad de Dios? De ninguna manera puedo decir que es el único camino, pero tal vez es el menos explorado a pesar de ser el más exitoso en la actualidad. En cierta forma algunos lo han conseguido (ejemplo de los vídeos NOOMA de Rob Bell y su extensión viral, o la propuesta de John Pipper con “Desiring God”, aunque su extensión se limita a la Iglesia y no hacia fuera), o programas similares.

Por: Esteban Fernández. Presidente para América Latina de Bíblica Internacional Co. con sede en Miami, Fl.

Foto: 123RF

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