Edén

Conciencia que deja huella

¿Comer carne está bien? Sí, siempre que su médico lo considere oportuno, de acuerdo con sus requerimientos nutricionales y estado de salud. Dios nos permite alimentarnos de ciertas especies animales. Lo que no es correcto, es permitir la tortura sistematizada de inocentes, fomentar el abuso, ser parte del maltrato y cómplices del abandono.

Mi madre no quería perros en casa. No porque experimentara desagrado hacia ellos, sino porque el apartamento de pequeñas proporciones en el que vivíamos hacía un poco incómoda la convivencia con una mascota. En síntesis, la idea de recoger excremento animal a diario no le atraía demasiado.

Y mi padre, que respondía a las súplicas infantiles con un tajante “pregúntenle a su mamá”, parecía confabulado en contra de mis deseos y los de mi hermana menor. Como él mismo expresaba, aquello no era una democracia, sino una dictadura, y nosotras éramos el pueblo oprimido.

Sin embargo, hasta los regímenes más firmemente aferrados al poder terminan por ceder o caer. Y a pesar de que han transcurrido largos años, no me cabe duda de que lo que hizo mi hermana en septiembre del año 2004 fue de los más sutiles y mejor orquestados golpes de estado.

Bastó con que a sus siete años de edad y con la más tierna de las expresiones, mi hermana les manifestara con mucha resolución a nuestros padres su intención de cazar una mosca para que fuera su mascota. Un jaque al corazón.

Ante ese abrumador levantamiento popular, que arrasó con cualquier ulterior determinación por parte de la dictadura, no les quedó a los gobernantes otra alternativa que contener el avasallante atentado contra su amor paternal, buscando con la mayor premura la manera de adoptar a un cachorro.

Así fue como Pelusa llegó a nuestras vidas

Era tan pequeña y delicada en su primer mes de vida, debido, en gran medida, a la negligencia de sus primeros dueños, que nos robó el corazón. Y desde el primer día la cuidamos como a un miembro más de la familia. Comía como una reina y dormía como una emperatriz, porque tenía un lugar especial en nuestros corazones. Era nuestra compañera de juegos, el caballo de las muñecas, una “godzilla” canina en una devastación citadina a escala.

Tanto la hemos querido, que hoy mi hijo juega con ella también.

Sus derechos. Tener a Pelusa como miembro honorario de la familia cambió por completo nuestros valores con relación a los animales. Y es que, quienes amamos y respetamos a las mascotas, nunca hemos albergado dudas de que son seres conscientes y con sentimientos, que merecen atención y cariño.

No obstante, la comunidad científica no era de la misma opinión hasta hace pocos años. El 7 de julio de 2012, expertos de la Universidad de Cambridge subieron al escenario para realizar su declaración final, grabada en un vídeo histórico.

«Las evidencias científicas indican que los animales tienen los sustratos necesarios para la conciencia junto con la capacidad de exhibir comportamientos con intenciones. Como consecuencia, el peso de las evidencias indica que los seres humanos no somos los únicos que poseemos los sustratos neurológicos que generan las conciencia. Los animales, incluidos los mamíferos, aves y muchas otras criaturas comparten dichos sustratos neurológicos», citó el portal igualdadanimal.org.

Este encuentro de prominentes especialistas de la rama neurocientífica cerró con la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, que puso punto final a los debates que se habían dado hasta entonces, a propósito del tema.

Durante la Francis Crick Memorial Conference, 13 neurocientíficos de renombradas instituciones, como Caltech, el MIT o el Instituto Max Planck, en presencia del científico Stephen Hawking, firmaron un manifiesto afirmando la existencia de “conciencia” en diversos animales, explica wikipedia.org. «Decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo. No es obvio para el resto del mundo occidental ni el lejano Oriente. No es algo obvio para la sociedad», dijo Philip Low, en la presentación del año 2012.

Asimismo, el prestigioso biólogo evolutivo Marc Bekoff, fuerte defensor de los animales, vegano y cofundador junto a Jane Goodall de la organización Etólogos por un Trato Ético de los Animales, se hizo eco de estas declaraciones en la prestigiosa revista New Scientist, expresando muy acertadamente su opinión acerca del respeto que se debe profesar a los animales.

«Aplaudamos la Declaración de Cambridge Sobre la Conciencia y trabajemos duro para conseguir la protección que los animales se merecen. Esperemos que la declaración no sea sólo un gesto de cara a la galería sino el inicio de una llamada a la acción. Deberíamos aprovechar esta oportunidad para detener el maltrato de millones y millones de animales en nombre de la ciencia, educación, alimentación, vestimenta y entretenimiento. Debemos utilizar lo que ya sabemos de los animales en su beneficio, para tratarles de manera ética y compasiva», citó también igualdadanimal.org.

Nuestra realidad

Y dijo Dios: “¡Que produzca la tierra seres vivientes: animales domésticos, animales salvajes, y reptiles, según su especie!” Y sucedió así. Dios hizo los animales domésticos, los animales salvajes, y todos los reptiles, según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno, y dijo: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo”. Génesis 1:24-26.

Desgarradora es la vida que perros y gatos llevan en nuestro país. Para los bogotanos, no es extraño ver perros en las calles de nuestra ciudad, y abundan aún más en la zona centro. Famélicos, húmedos por la lluvia y con el estómago vacío, son ya parte de nuestras plazas y parques.

De acuerdo con un reportaje publicado en enero de este año por el portal del diario El Espectador, la mayoría de perros abandonados terminan muertos por atropello o en terribles condiciones, debido a situaciones de maltrato. “Basta recordar el caso de la perrita encontrada a comienzos de este año en el oriente de Cali, con signos de violación y heridas con arma blanca. Fue un caso mediático. Así como la que fue agredida a patadas y perdió a sus cachorros por la golpiza. La mayoría de animales abandonados son perros (80%), pero a los gatos no les va mejor”, aseguró el  prestigioso medio de comunicación.

El maltrato animal es una triste realidad en nuestro país. Según el último reporte entregado por el Distrito Capital existen en Bogotá aproximadamente 1.227.905 animales abandonados. Esta impresionante cifra en crecimiento es evidencia del gran problema social que afrontamos.

Pero, de acuerdo con un artículo publicado en El Tiempo, existe una ruta de denuncia para quienes abandonan, abusan y maltratan a los animales. Para esto es importante que la persona que presencie el momento conserve pruebas, como videos o fotografías, que permitan tener un acervo probatorio.

“Al respecto, Natalia Parra, directora de la Plataforma ¡ALTO! (Plataforma Colombiana por los Animales), asegura que se debe recordar que el abandono de un animal doméstico ya es penalizado por medio de la Ley 1774 de 2016 y por ende las autoridades ya pueden actuar de oficio para abrir procesos contra quien comete este tipo de acciones”, informó el medio.

El libro de Génesis indica en su capítulo primero que Dios dio al hombre el dominio sobre los animales. Sin embargo, esta palabra no implica que tengamos potestad para abusar de ellos o explotarlos. Dice mucho de nosotros, como ciudadanos, la manera como tratamos a quienes deberían estar bajo nuestra protección.

Y es penoso ver que, muchas veces, ellos son capaces de mostrar más conciencia, piedad y compasión que nosotros.

Dominio, sí ¿Abuso? ¡No!

Cumplan mis estatutos: No crucen animales de especies diferentes. Levítico 19:19. Como consumidora de carne, la idea de cambiar mis hábitos alimenticios, que procuro que sean lo más sanos posibles, por una dieta vegana, no me resulta muy atractiva. Pero, a pesar de ello, no me es ajena la realidad de la industria cárnica.

Entre 2015 y 2017, el fotógrafo “Tras los Muros”, autodenominado así para preservar su identidad, hizo público un reportaje titulado “Matadero”, uno de los documentales más crudos sobre el maltrato animal en granjas. Preservando su anonimato para poder infiltrarse en esos lugares de explotación, tortura, agonía y muerte, registró lo que sucede en 58 mataderos de México, país que se encuentra entre los 10 mayores productores de carne en el planeta. Nunca antes ha visto la luz algo parecido, reseñó la web española eldiario.es.

El periodista detrás de este impactante material audiovisual, está consciente del riesgo que supone para el negocio de la industria ganadera que su trabajo haya salido a la luz, pero en ello también se ve su determinación de no contribuir a que se mantenga blindado un horror que ya es un secreto a voces: el maltrato animal con fines de lucro.

Pero su denuncia (“de la propia explotación y utilización de los animales en sí misma”) no se circunscribe a lo que sucede en México sino que se extiende a todos los países, donde un sufrimiento similar es cotidiano. Si bien la normativa, las técnicas o las instalaciones pueden cambiar de un país a otro, el terror que experimentan los animales es el mismo: “En estos lugares se ejerce una de las mayores y  más sistematizadas formas de violencia contra los animales”, publicó el medio.

“Quienes defienden un trato humanitario con los animales en los mataderos, suelen hacer hincapié en la necesidad de aturdimiento previo a su matanza y en el método que debe utilizarse; obvian que los animales sufren en todo el proceso, desde que son recibidos a golpes y choques eléctricos hasta que son degollados. No existe un matadero donde los animales no sufran”, declaró “Tras los Muros”.

Es una lamentable realidad que la industria ganadera emplea hormonas y químicos que resultan perjudiciales para el consumo humano ¿Qué produce más emisiones de gases causantes del efecto invernadero, criar vacas o conducir automóviles? La respuesta puede suponer una sorpresa para muchos, planteó la FAO en su página web.

De acuerdo con un informe publicado alrededor del año 2006, según indica el portal de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero –el 18% medidos en su equivalente en dióxido de carbono (CO2)- que el sector del transporte. También es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.

Los métodos actualmente empleados por muchas industrias ganaderas no sólo son una clara afrenta que vemos, como cristianos, a la orden del Señor de no alterar o cruzar animales. Esto podría aplicarse al ver el empleo de químicos y hormonas potencialmente dañinas para la salud, mediante las cuales buscan engordar más rápidamente al ganado para su venta. También representa una de las modalidades de maltrato y abuso animal más crueles, y que, como ciudadanos responsables y cristianos, no deberíamos apañar.

Es nuestro deber hablar por quienes no pueden alzar su voz para defenderse.

¿Comer carne está bien? Sí, siempre que su médico lo considere oportuno, de acuerdo con sus requerimientos nutricionales y estado de salud. Dios nos permite alimentarnos de ciertas especies animales. Lo que no es correcto, sin embargo, es permitir la tortura sistematizada de inocentes, fomentar el abuso, ser parte del maltrato y cómplices del abandono.

Su trato ante quienes son más débiles y para con quienes Dios puso “bajo su dominio”, dice mucho de usted. Y es que mucha razón tenía la afamada novelista británica J.K. Rowling al escribir:  “Si quieres saber cómo es alguien, mira de qué manera trata a sus inferiores, no a sus iguales”.

Por: Verushcka Herrera R | @vhequeijo.

Foto: Fotógrafo “Tras los muros” – www.traslosmuros.com

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