Arca

Alabanza de papel

“La casa de papel” es un fenómeno sin precedentes para la empresa comercial estadounidense de entretenimiento Netflix. La serie española creada por Álex Pina y producida por Atresmedia en colaboración con Vancouver Media, se ha convertido en la serie de habla no inglesa más vista de la historia de la plataforma.

La historia narra el atraco maquinado por un hombre que se hace llamar “El Profesor” en la Fábrica de Moneda y Timbre de España. El plan maestro que es ejecutado junto  con un grupo de jóvenes que han sido previamente entrenados, la clave es que el robo deberá realizarse sin tener que asesinar absolutamente a nadie.

Lo que llama la atención del argumento de esta serie es que algún televidente desprevenido puede terminar de repente haciendo fuerza para que a los ladrones no los atrapen, los maten, sino que al contrario salgan “victoriosos” en su propósito sí… así como nos pasa cuando queremos que al final de alguna película los héroes terminen ganando y vivan felices para siempre.

El gran problema de la serie es la perversión del concepto  de héroe. Nosotros los cristianos concluimos que Jesús fue un héroe porque pagó con su vida nuestros pecados y nos libró de nuestra culpa, ese es el real concepto de héroe, el que pone el pecho por los demás, el que asume la responsabilidad de los otros y busca el bien común y no el propio; pues en últimas Él no quiere que a nadie le hagan daño, pero en “La casa de papel” podría pasar que un cristiano desprevenido termine haciéndole fuerza a los malvados, olvidando sus valores y principios a causa de los “argumentos” de cada ladrón.

A lo bueno llamémoslo bueno y a lo malo, llamémoslo malo. Como hijos De Dios (por más que las cosas tengan alguna justificación), debemos tener claridad entre lo frío y caliente para no andar aguas tibias como dice Apocalipsis 3:16, valiéndome del actualismo teológico y tomando como ejemplo “La casa de papel” para dar un mensaje a mi equipo de alabanza en Casa Sobre la Roca de Bogotá sobre cómo NO llegar a caer en la trampa dentro del servicio en la iglesia y terminar creando una “alabanza de papel”, una “vida de papel”, una “familia de papel” o una “sociedad de papel”, aunque mi enfoque fue principalmente para el grupo de músicos que lidero.

¿Qué podemos aprender?

En el libro “Las llaves del poder”, el pastor Darío Silva-Silva nos invita a tener en claro las siguientes lecciones que podemos sacar del capítulo “la llave de la alabanza”, teniendo en cuenta lo que dice Apocalipsis 5:11-13.

Luego miré, y oí la voz de muchos ángeles que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era millares de millares y millones de millones. Cantaban con todas sus fuerzas: « ¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza! » Y oí a cuanta criatura hay en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, a todos en la creación, que cantaban: « ¡Al que está sentado en el trono y al Cordero, sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!»

Precisiones prácticas para no caer en una “alabanza de papel”

– La alabanza NO es para darme a conocer en la iglesia y volverme famoso sino para dar a conocer a Jesús y volverlo famosos a Él.

– La alabanza NO es para mostrar mi virtuosismo y capacidad musical sino para exaltar el virtuosismo y la capacidad de Jesús en nosotros.

– La alabanza NO es el mejor ministerio de una iglesia porque la gente nos mira, este es parte de un engranaje de siervos y voluntarios que muestra al mejor siervo que ha tenido este mundo que es Cristo.

Cuidado músicos, una “alabanza de papel” está enfocada en mí, pero la alabanza eterna está enfocada en Cristo, como director de alabanza, los motivo a dar la milla extra como nos enseñó Jesús con el fin de servir con excelencia en nuestras iglesias, a tomar con altura el compromiso que adquirimos ante Dios por amor y gratitud a Dios y de paso tengamos cuidado con las excusas falsas, el desánimo, la crítica, la falta de humildad y el orgullo. Si dejamos que estas cosas se metan al corazón siendo miembros activos de un ministerio, entonces terminaremos justificando nuestras faltas, errores y necedad para terminar llamando a lo bueno malo y a lo malo bueno.

Que nuestra actitud de siervos no esté en el lugar equivocado porque por más que nos queramos engañar al final Dios sí conoce todo de nosotros.

Si después de leer esto te sientes en parte identificado y ves necesario pedirle perdón a Dios entonces hazlo a través de ese siervo que nunca perdió su enfoque llamado Jesús y pidámosle al Espíritu de Dios que nos de la templanza para morir al yo y dejar que Su obra y Su formación continúen en nosotros para no tener un “vida de papel”.

Como herramienta musical tomé la armonía y melodía del himno oficial de “La casa de papel” y me tomé el atrevimiento de cambiar la letra para concluir esta enseñanza. A continuación mi versión de la canción “Bella Ciao”, que tiene mucha relevancia en la serie de Netflix. Mi versión la titulé:

“O SINO CHAO”

Una alabanza, que esté enfocada, o sino chao,

o sino chao, o sino chao, chao, chao, chao…

Que sea humilde, sujeta a Cristo o sino chao,

o sino chao, o sino chao.

Que sea amorosa, comprometida, o sino chao,

o sino chao, o sino chao, chao, chao, chao…

Que siempre viva lo que ella canta, o sino chao,

o sino chao, o sino chao.

Que sea alegre y creativa, o sino chao,

o sino chao, o sino chao, chao, chao, chao…

Que no sea inútil ni perezosa, o sino chao,

o sino chao, o sino chao.

Que sea obediente y no rebelde, o sino chao,

o sino chao, o sino chao, chao, chao, chao…

Que no sea altiva, ni orgullosa, o sino chao,

o sino chao, o sino chao.

Que el Santo Espíritu, sea quien la guíe, o sino

chao, o sino chao, o sino chao, chao, chao, chao…

Que sea santa, que a Dios le agrade,

o sino chao, o sino chao, o sino chao.

CHAO PESCAO

Por: Giovanni Olaya. Director del grupo de alabanza de Casa Sobre la Roca Bogotá, y vocalista de la banda “Pescao Vivo”.

Montaje: Revista Hechos&Crónicas

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