Areópago

La religión de la música

La banda sueca de black metal, Marduk, que asegura ser la “más blasfema del mundo”, ofende los principios y valores elementales y rechaza el Nombre de Dios. Ello nos permite hacer precisiones sobre la iglesia y la música.

Siglos atrás, los profetas bíblicos se acompañaban a menudo de tañedores de arpa y flauta, haciendo de sus mensajes verdaderas melopeas.

En fin, ¡que me traigan un músico! Mientras el músico tañía el arpa, la mano del SEÑOR vino sobre Eliseo. 2 Reyes 3:15.

El salmista David usó su talento musical como medio de liberación de las opresiones satánicas que padecía Saúl. No olvidemos que la música hace huir a los demonios y, también, puede atraerlos, según el caso; por sí misma, o acompañada del verso, produce efectos para bien o para mal. Robert Schumann la llamó directamente «el idioma del alma». La Consagración de la Primavera, de Ígor Stravinsky, es mero panteísmo, al igual que la llamada «música nueva era». Las Vírgenes del Sol, del peruano Moisés Vivanco, es un himno idolátrico. El hebreo-yanqui Leonard Bernstein ha mezclado los salmos con música profana y no en balde las cobras hindúes danzan al compás del flautista. EI profeta Isaías, al describir la rebelión angélica, habla claro a Satanás: Tu majestad ha sido arrojada al sepulcro, junto con el sonido de tus arpas. Isaías 14:11ª.

En lo positivo, el repertorio de Johann Sebastian Bach, el Mesías de Haendel y los Oratorios de Mendelssohn solo pueden provenir del Espíritu Santo. Música y poesía son a menudo infiltradas por demonios a través de sutiles medios, cuando las personas que las practican no lo hagan bajo autoridad espiritual definida. Camilo Mauclair, discípulo de Mallarmé, especuló sobre La Religión de La Música. El Aprendiz de Brujo de Paul Dikas y La Sinfonía Fantástica de Hector Berlioz, son música de trasfondo diabólico en vistosas versiones. El colombiano Luis María Mora, en su obra Los Maestros de Principio de Siglo (1938) dice:

Los simbolistas han exagerado eso que algunos llaman la tendencia sinfónica. La influencia de Ricardo Wagner en este punto es extraordinaria.

Wagner fue el músico favorito de los nazis. Se percibe, pues, una conexión misteriosa entre arte y profecía; los profetas son poetas, así no siempre los poetas sean profetas. Poesía y música son géneros religiosos por excelencia y ello debería llevarnos a una reflexión sobre los dones espirituales de inspiración, llaves que abren el mundo sobrenatural y, por lo tanto, requieren una clara confirmación eclesiástica. De lo contrario, personas dotadas con habilidades parasicológicas pueden incurrir en fraudes peligrosos. Hemos visto muchas vidas destruidas por una falsa orientación espiritual, supuestamente dada por el Espíritu Santo, y que solo era obra de mentes afiebradas o demonios de adivinación, y, con respecto a quienes critican a los cristianos por oponerse a Mardurk, transcribimos el Artículo 5° de la Ley 133 de 1.994, sobre Libertades de Conciencia y de culto: No se incluyen dentro del ámbito de aplicación de la presente ley las actividades relacionadas con el estudio y experimentación de los fenómenos psíquicos o parapsicológicos; el satanismo, las prácticas mágicas o supersticiosas o espiritistas u otras análogas ajenas a la religión. Esas cosas están fuera de la ley. Punto final.

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