Editorial

El provocador

Allende la frontera noroccidental del país. ¿De dónde vienes Fulgor? preguntó Invasor. A lo cual respondió Caín, el mugroso hermano del cándido Abel. Y esto le contestó: “si te interesa responderé. Si te interesa, Fulgor, saca brillo a la guadaña de tu arma mohosa”.

Corrían los tiempos finales del caratejo septiembre cuando se abren los portones al novedoso otoño que pregonaba un poquitín más allá de la bullanguera lontananza. Esa ya sería en el doceavo mes del año cargado de decretos estatales. Era un lluvioso diciembre con su parranda y animación, mes de villancicos y regalitos.

Los dictadores, mediocres ellos, los de ayer y los de antier, los de hoy y los que serán mañana, fueron, son y usarán iguales ambigüedades, todos son amantes de las mermeladas que pongan sobre sus débiles mesas de cuatro patas y, finalmente, los mismos bárbaros sin andamiajes rectores de la verdad y solo la verdad pues como tal fueron creadas y son y serán la maldad y la fugaz mentira, únicamente ellas los cobijan al querer ser cobijadores cuando solo encaran en cada pecho unas endebles condecoraciones de lata. Todo dictador es un bestial repleto de pedacitos de latas y terciopelos de nada, pero les gusta ser dictadores, o mandamases o ser saludados como el primero más allá de los primeros.

– Preguntan los periodistas políticos Jorge Enrique Meléndez y Juan Francisco Valbuena, de El Tiempo:

Se habla de que Venezuela ha militarizando la frontera…

Responde el Primer Magistrado de Colombia, Iván Duque:

“No estamos en ninguna carrera armamentista ni en un discurso belicista con Venezuela”.

Se habla de que Venezuela ha militarizando la frontera y que Colombia busca recursos para su defensa, ¿qué pasará?

Entonces…

“No estamos en una carrera armamentista contra Venezuela ni contra nadie sino contra los sembradores y distribuidores de coca y sus iguales, Colombia no caerá en fútiles provocaciones aunque haya sido una constante de la dictadura venezolana. Cuando buscan utilizar cortinas de humo movilizan tropas de frontera. Colombia siempre ha ejercido los controles fronterizos, ni más faltaba”.

La provocación existe cuando se incita de palabra o por escrito o en otro medio, una posible o real provocación a; por ejemplo, la perpetración de cualquier delito. Los insolentes conmocionan a la ciudad, pero los sabios apaciguan los ánimos. Proverbios 29:8. Cuídate de no inclinarte a la maldad. Job 36:21a.

Acaso ciertas autoridades del país vecino no se lanzan en ristre para provocar a nuestras autoridades que no han actuado porque es más cuerdo e inteligente vigilar nuestras fronteras, pero no lanzar a millares de militares a buscar en nuestro territorio lo que no se les ha perdido.

Sigamos así como lo hace el actual gobierno colombiano: no se dejará provocar de ningún provocador. ¿Está eso claro, Nicolás Maduro?

Foto: David Bernal / Revista Hechos&Crónicas

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