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Entre rayas y garabatos

Así como aprendemos a caminar hay otro proceso muy importante: escribir.

En alguna consulta por estos días, unas maestras de preescolar (nivel párvulos), me preguntaron lo siguiente: ¿cómo manejar el afán que traen los padres a los jardines hoy día para que sus hijos aprendan rápidamente a leer y escribir?

Como respuesta, considero la importancia de entrenar o capacitar a estas profesionales que enfrentan no solamente los deseos de los padres, sino también la responsabilidad del desarrollo integral de nuestros infantes. Ellas tienen que aprender quizá lo que no se aprende en las aulas para que guíen sabiamente a estos padres desesperados.

En este artículo le doy crédito al bello proceso del garabateo que tal vez en la escuela tradicional fue la “cenicienta” de la escritura y que es el inicio de una etapa de desarrollo cognitivo donde se conjugan habilidades motoras, gruesas, finas, donde se va aprendiendo a su vez la utilidad de sus manos, pies, ojos y todo su cuerpo en general.

Cuando estuve estudiando en Cuba, me encontré con un librillo tipo cartilla que compré en la calle con el título: “Con un garabato”, escrito por José Antonio Gutiérrez Caballero, premiado con la Rosa Blanca en 1990 de la unión de escritores y artistas de cuba. Cuando lo abrí, no encontré nada sorpresivo teóricamente. Quería respuestas. Estaba lleno de títulos y hojas en blanco, pero lo que decía fue fundamental porque existía un nombre a los primeros trazos de nuestros pequeños con propósito significativo y emocional. Continué en mi investigación y encontré respuestas interesantes porque de estos procesos hay desarrollos que van desde lo macro o distal hasta lo micro a lo proximal, solo hago énfasis a este proceso con estos términos a nivel corporal.

Cuando he tenido la oportunidad de ser coordinadora académica en alguna institución educativa en las áreas de preescolar y primaria, aprovecho para hacer un aprestamiento desde el desarrollo motriz fino. En una de esas experiencias, enseñé a un grupo de maestras la importancia de estimular adecuadamente este proceso. Iniciamos con pliegos grandes sobre el piso donde cada pequeño(a) hacía garabatos con crayones gruesos y el paso siguiente era preguntarles “¿qué escribiste?” La maestra debía transcribir lo que él o ella narraba, salían transcripciones simpáticas para su edad.

Continuamos así, exponíamos sus escritos, luego pasamos por medios pliegos, luego a octavos de cartulina, hasta llegar al tamaño estándar de un cuaderno convencional. Esta etapa es hermosa y básica en el proceso grafomotor. Así que maestras y padres de familia, todo trazo que un niño(a) haga, siempre tendrán un significado. Ellos expresan allí sus pensamientos, sus deseos o narran sus tristezas. Los garabatos nos dan información valiosa pasamos de la mano con ellos al mundo de las letras que los acompañaran toda su vida, por ello este proceso que es corto y fundamental debe aprovecharse al máximo. A veces nos resultan cuenteros, poetas, críticos, cronistas en fin.

Etapas del garabateo

Garabateo desordenado: Es la fase exploratoria donde los niños tienen la intensión de llenar el pliego de papel con trazos al azar, sin control visual, ni intensión comunicativa. Quieren experimentar lo que sucede con lo que tiene en su mano y lo que va quedando sobre el papel. Aun así, si se le pregunta que escribió, dará siempre una respuesta.

Garabateo controlado: Hay mayor control de sus habilidades motoras, coordinación visomotora entre sus movimientos y el trazo sobre el papel. Esta etapa va desde los dos años y medio, hasta los tres. Inicia a hacer círculos y los puede imitar.

Garabateo con nombre: El trazo se define más con su entorno, incluye personajes como mamá, papá, hermanos, etc. Comienza a plasmar su desarrollo cognitivo y lo transfiere al papel.

Beneficios de respetar y estimular el garabateo

  • Buen desarrollo motriz sin dificultades.
  • Los garabateos libres van pasando a garabateos controlados conforme los niños se desarrollan cognitivamente.
  • Aprenden a utilizar sus manos de manera creativa.
  • Plasman su imaginación, hay un mejor desarrollo cognitivo.
  • Estimula su desarrollo físico, cognitivo, coordinación viso manual (ojo-mano), motricidad fina y gruesa, senso-percepcion, fuerza y tono muscular, lateralidad, independencia y seguridad.
  • Lo más importante: la escritura llegará con alegría y sin dificultades.

Por: Olga Cepeda. Fonoaudióloga de la Universidad Manuela Beltrán y maestra en enseñanza de la Universidad de la Habana Cuba.

Foto: Depositphotos

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