Hechos

¿Por qué la gente se va de las iglesias?

Aunque el porcentaje de cristianos en Colombia va en aumento, la rotación al interior de las iglesias sigue siendo muy alta. Hechos&Crónicas analizó las razones por las que las personas dejan las iglesias.

Nací en una familia católica, tradicional. Con problemas, como todas, pero llena de amor. Cuando tenía seis años, una de mis tías se convirtió al cristianismo. Ella siempre me quiso como si fuera otra de sus hijas, así que cuando podía, me llevaba a la iglesia infantil con mis primos. Cuando tenía 12 años decidí ir con ella más seguido, pues comencé a tener sed de conocer a Dios. Sé que este fue el punto de partida para mi salvación y librarme además de una vida a la que parecía estar predestinada. Estuve asistiendo a la iglesia, sirviendo, muy comprometida por unos años más, sin embargo, cuando entré a la universidad, mi tía se fue a vivir fuera del país y los tiempos no me daban para seguir sirviendo. Poco a poco perdí la constancia y me alejé de la iglesia por un tiempo. No puedo decir que me alejé de Dios, porque aunque a mí me faltaba compromiso, sé que Él siempre estuvo ahí.

Un par de años después retorné, comencé a asistir y a involucrarme nuevamente con Dios y con la iglesia, pero noté que algunos de los amigos o conocidos que tenía de antes también se habían ido de la iglesia. Algunos asistían a otros lugares, otros más habían sido movidos por Dios, pero no faltaban aquellos que habían abandonado la fe. ¿Qué pasó?

La respuesta parece tenerla una investigación realizada por Josh Packard, director del laboratorio de investigación social de la Universidad del Norte de Colorado, donde reveló que el 31% de la población adulta en Estados Unidos, es decir, unos 65 millones de personas a pesar de que han asistido regularmente a una iglesia, terminan abandonándola. El número es equivalente al de personas que permanecen en la iglesia. Además reveló que 10% de quienes continúan asistiendo, está pensando en irse.

Las principales razones son:

  1. La iglesia es muy crítica

Es la razón más repetida en este y en otros estudios y que incluso se evidencia al conversar con personas dentro de la iglesia: la desagradable sensación de estar siendo juzgados. Esto ocurre porque entre hermanos en la fe hemos establecido “categorías” de pecados y nos sentimos superiores para “exhortar” a los demás sobre sus fallas. Parece que todos fuéramos perfectos y que nadie tuviera sus luchas y esto es totalmente falso. Tal vez si fuéramos sinceros, capaces de confesar ante los demás que tenemos un pecado con el que luchamos, pero la firme intención de dejar de pecar, otras personas podrían identificarse y crecer entre todos. Finalmente, el propósito es el mismo.

  1. La burocracia de la iglesia es “asfixiante”

Algunas iglesias pasan años con los mismos líderes y poco a poco comienza a convertirse en una burocracia. No se puede mover un lápiz si no lo autorizan unos cinco pastores del consejo que normalmente se cierran a las ideas innovadoras o a las nuevas generaciones. Además, a las personas con sed de servir se les exige demasiado, lo que imposibilita que cumplan su misión.

Las iglesias deben ser dinámicas. Claramente necesitan ser ordenadas pues Dios mismo es un Dios de orden, pero no necesitan tener tantos pasos que muchas veces se vuelven “trabas” o piedras de tropiezo. Es necesario evaluar los procesos internos y si nosotros como cuerpo de la iglesia estamos entorpeciendo la labor de los líderes.

  1. No me gusta el estilo de predicación

Ocurre normalmente después de la pérdida de un líder o pastor muy apreciado que contribuye con el crecimiento de la iglesia y es reemplazado por uno menos carismático, también cuando demasiadas generaciones confluyen en una gran iglesia (los jóvenes no gustan de los pastores de mayor edad y los adultos mayores no gustan de los pastores jóvenes o irreverentes). Pero esta es la razón por la que las iglesias brindan opciones. Los grupos enfocados en la edad o momento de la vida son una excelente opción, pero es necesario analizar si se es miembro de una iglesia de sana doctrina que enseñe puntualmente lo que Dios ha revelado, pues si la incomodidad persiste, puede ser una forma en que el Espíritu Santo revele incongruencias en los cimientos de la iglesia.

  1. La iglesia no fue el lugar donde se encontraron con Dios

Hay varias razones por las que una persona no se encuentra con Dios al interior de la iglesia. La principal es porque aparentemente, esta se encuentra estancada en su crecimiento espiritual. Y claro, nadie quiere estar en una iglesia estancada; pero el crecimiento espiritual no depende de la iglesia, sino de cada uno. De hecho, la iglesia debería crecer por sus miembros, no solamente por sus pastores y líderes.

Hay personas que se pasan años en la iglesia sin madurar espiritualmente. Escuchar otras predicaciones, leer libros, estudiar a fondo la Biblia, participar en cursos y foros son una forma de comenzar, pero sin duda la experiencia del servicio brinda el mayor crecimiento.

Una persona que entra en la iglesia con la motivación correcta debería encontrarse con Dios. De hecho, una persona que busca adecuadamente a Dios lo encontrará en cualquier lugar y la iglesia será un complemento para crecer en su relación con Él.

  1. La iglesia tomó una posición política con la que ellos no estaban de acuerdo

El pastor Darío Silva- Silva siempre dice: “debemos cristianizar la política sin politizar el cristianismo”. Nada más cierto que esto. Es sabido por todos que en temas como religión, política y fútbol es donde se presentan los mayores debates. En política hay candidatos para todos los gustos; sin embargo, muchos usan su fe para manipular a los fieles. Nada más desagradable que esto, pero no se puede generalizar. Hay temas que no se pueden mezclar y otros que no se pueden desligar. Conocer de política es una responsabilidad del creyente pues “un buen cristiano es un buen ciudadano”.

Si usted se encuentra cansado en su iglesia, debe comenzar por evaluar cuál es la motivación que lo lleva a estar ahí, pero también, qué es lo que lo empuja a salir. Congregarse no es solo una necesidad, es un deber que tenemos los creyentes.

Pero si la razón para abandonar la iglesia son las personas, recuerde el dicho que dice: “si te vas de la iglesia por causa de la gente, nunca estuviste por causa de Jesús”. Debemos entender que los miembros de la iglesia son seres humanos, llenos de defectos y de pecados como nosotros. No debemos juzgarlos, pero tampoco permitirnos abandonar la iglesia por ellos.

Recuerde que congregarnos es hacer comunidad: …los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles. Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común. Hechos 2:41-44.

Por: María Isabel Jaramillo –  @MaiaJaramillo

 

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