Cisterna

Servir, el verdadero liderazgo

¿Qué tiene que ver el liderazgo con el servicio? ¿Por qué debo tener actitud de servicio para ser líder? La Palabra de Dios lo dice, aquel que nos vino a dar la empresa más importante de todos los tiempos, no vino a mostrarse como líder sino como siervo.

Jesús les dijo: —Los reyes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman a sí mismos benefactores. No sea así entre ustedes. Al contrario, el mayor debe comportarse como el menor, y el que manda como el que sirve. Porque, ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que está sentado a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como uno que sirve. Lucas 22:24-27.

Muchos líderes buscan exaltarse y ser servidos, pero están equivocados. El ejemplo de liderazgo que nos da Jesús es de servicio, es lo que lo convierte en un verdadero líder, pues Él se entrega por completo sin buscar ser exaltado. Nosotros debemos ser como Él y prepararnos para servir, para tener actitudes de servicio. Cuando alguien toque la puerta, debemos estar listos porque la vida está llena de oportunidades para servir.

Muchas veces estamos esperando grandes oportunidades de lucirnos, y tan preocupados por subir, que no nos importa a quién dejamos atrás. A veces queremos servir, pero a quienes están a nuestro nivel o en uno superior, pero miramos por encima del hombro a quienes están aparentemente por debajo. Esta no es la actitud de servicio que Dios espera de nosotros, es justamente lo contrario. Ponernos por debajo de quien parece estar más abajo puede ser lo que Dios espera de nosotros, y marcar la diferencia para alguien que quiere acercarse más a Dios y va a usar nuestro testimonio para ello.

A muchos nos ha pasado que justo cuando necesitamos algo, se acerca inesperadamente alguien y nos provee. Esa provisión viene de Dios y si usted la ha experimentado y puede dar testimonio de ello, su deber es duplicarla con otros, estar alerta con el necesitado, fijarse cada día en lo que le sucede a sus compañeros y a sus hermanos, interesarse por los demás.

No se quiera poner en primer lugar porque Dios lo va a bajar de una bofetada. Métase en segundo lugar porque no somos más que eso, somos segundos de Jesucristo siempre. Tampoco espere grandes oportunidades para servir, esté preparado y alerta para cuando el Señor quiera usarlo.

A veces nos ponemos en una carrera tan grande por cumplir nuestras metas que nos olvidamos de afinar nuestros oídos para escuchar a aquel que realmente nos está diciendo: “Necesito que hoy me sirvas”. Ese “necesito que me sirvas” no significa dar algo necesariamente, a veces es compartir tiempo, escuchar, apoyar, cumplir el sueño de otras personas.

José fue prosperado a un nivel tan grande como ninguno de nosotros jamás quizás habremos de ser. Pero esto llegó después de mucho tiempo de servicio. Él se preocupó por cumplir el sueño a los demás y por cubrir las necesidades de otros antes de subir. (Génesis 39-41).

No deje que su egoísmo lo lleve a ocupar un lugar equivocado, creyéndose por encima de los demás, recuerde que somos siervos en servicio. Así que ármese de una gran sonrisa y aprenda a decir a todos “estoy para servirte” sin importar a quien.

Foto: Eduardo Zapata para la Revista Hechos&Crónicas.

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