Ester

La tentación de las mujeres

¿Cuáles son las principales luchas de las mujeres? Existen ciertos temas de los que ellas no hablan, pero con los que son tentadas constantemente. Hechos&Crónicas le cuenta cuáles son y cómo enfrentarlos.

Es claro que hombres y mujeres tenemos diferencias y con el tema de las “tentaciones” no hay excepción. La casa de sondeos norteamericana Barna Group, especializada en comportamientos sociales, religiosos y en valores, acaba de publicar un estudio sobre “Las tentaciones y los pecados favoritos en América”, a partir de más de mil entrevistas telefónicas, tomando nota de las tentaciones que los entrevistados declaran sentir “a veces”. Hay cinco aspectos que tientan más a las mujeres (o al menos, que las mujeres declaran más en las encuestas).

¿Por qué estos asuntos son un problema?

Al analizar detenidamente las cinco tentaciones encontradas por el estudio de Barna Group, sobresale algo que podría resumirlas a todas en un solo punto: falta de contentamiento.

Las mujeres vivimos insatisfechas con lo que tenemos. Constantemente deseamos lo que no tenemos: un cuerpo perfecto, un esposo guapo y ejemplar, unos hijos obedientes que sobre salgan, una casa hermosa, un trabajo maravilloso, etc. Creemos que con todo esto podremos ser felices y en el intento nos olvidamos de valorar lo que se nos ha concedido:

Hablar mal de los demás implica inseguridad, vacío interior.Es decir, una necesidad latente de sobresalir pasando por encima del otro. Esto implica que no nos consideramos suficientes ni completos con lo que somos, ni con lo que Dios ha hecho por nosotros.

Preocuparse demasiado también implica inseguridad, necesidad de controlarlo todo. Falta de confianza en Dios. Implica falta de contentamiento porque cuando somos felices y agradecidos con lo que tenemos, hay claridad en nuestros corazones sobre la fidelidad de Dios.

Envidiar es claramente codiciar lo que no podemos tener, implica que no es suficiente lo que tenemos. Es un menosprecio a lo que Dios nos ha concedido.

Tener problemas con la comida implica darle un significado diferente al que Dios dispuso de alimentarnos para nuestro bienestar. Sea por exceso o por disminución, implica que somos víctimas de un engaño.

Gastar más dinero del que se tiene implica una necesidad de tener más de lo que se le ha provisto. También implica que no es suficiente lo que Dios nos ha dado.

Este descontento con lo que Dios ha provisto para nosotras es un engaño de Satanás que las mujeres creemos. Por ejemplo, creemos que cuidar lo que comemos es una manera de agradar a Dios, y es verdad, pero al irnos hacia el extremo caemos también en la idolatría. Cualquier cosa que ocupe el primer lugar en nuestras vidas está salido de proporción, pues ese lugar solo debe pertenecer a Dios.

Bob Lepine, pastor de la iglesia Redeemer Community en Arkansas y presentador radial, hace una importante reflexión sobre el tema: “Lo que ha sucedido aquí es que la mujer se encuentra insatisfecha con lo que Dios le ha provisto, y eso la pone en peligro. Cuando cruzas la línea diciendo: «Quiero tener lo que Dios me ha prohibido, y mi vida será mejor si lo obtengo». Lo que realmente estás diciendo es, «Dios no sabe lo que es mejor para mí. Él no es un Dios bueno, y realmente no le importo». Estás atacando el carácter de Dios cuando dices: «Nadie mejor que yo para saber lo que es bueno para mí».”

La tentación de Eva

Cuando Eva fue tentada, probablemente había pasado muchas veces por el lado del árbol de fruto prohibido sin desearlo, pues Eva estaba contenta con todo lo que Dios había provisto sin restricción. Sin embargo, cuando la serpiente vino a ella sembró un engaño que refiere insatisfacción, pues el apetito que se despertó en ella fue el de tomar lo que estaba prohibido.

Por primera vez en su vida ella se encuentra insatisfecha con lo que Dios le había dado y cree que será más feliz o tendrá una vida más plena solo con probar de esa fruta.

Es allí donde radica el peligro de estar insatisfechos con lo que Dios nos ha provisto. Es una trampa, un engaño del enemigo del que debemos estar alerta.

No es casualidad que Eva, siendo la primera mujer, haya sido tentada antes que Adán. No es por falta de inteligencia o porque Adán hubiera sido superior, pues, finalmente, él también cayó. Al contrario, la tentación de la que fue víctima tiene una razón muy clara.

Eva fue tentada primero y desde entonces todas las mujeres tenemos que lidiar con ciertos asuntos. ¿Por qué? Porque la mujer es la base de la familia y la familia es la base de la sociedad. Si la mujer no está bien, la familia entera tambalea. Si cree engaños, su familia será engañada, si flaquea, la familia flaqueará. Es por esto que la Biblia dice que la mujer sabia edifica su casa y la necia, con sus manos la destruye. (Proverbios 14:1).

¿Cómo resistir la tentación?

El secreto está en vivir lo descrito por Pablo en Filipenses 4:11-13: …he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

El pastor Lepine asegura que las tentaciones de las que somos víctimas las mujeres pueden resistirse al practicar el contentamiento: “Damas, ¿quieren saber el secreto para estar contentas? En lugar de enfocarse y obsesionarse con todo lo que está mal a su alrededor, fijen sus mentes en las cosas buenas que tienen. Esa es una parte del secreto de tener contentamiento. Como dice Pablo, la clave está en practicar cuatro sencillos puntos: Piensa en las cosas correctas, haz conocer tus peticiones a Dios, modela sensatez y bondad en tu vida y pasa más tiempo regocijándote”. Dale a Dios el lugar que merece en tu vida y deléitate en lo que Él ha hecho por ti, solo así podrás sentirte satisfecha.

Foto: 123RF

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