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No te creas buen papá si no eres buen esposo

Muchos consideran obvio que si un papá trata bien a sus hijos y los ama, asímismo, se desbordará en cariño y amor incondicional a su esposa… ¡Eso no siempre pasa!

“Conozco hombres que son excelentes papás y pésimos esposos”: Lina (30 años). “Mi papá es muy lindo conmigo pero se la pasa peleando con mi mamá”: Stephanie (10 años). “En mi hogar tengo un excelente papá y un esposo increíble”: Yo.

Lo que me inspira a escribir este artículo a propósito del Día del Padre, es precisamente saber que este año cumpliré 12 felices años de matrimonio a pesar de los problemas que suceden, las pruebas, la llegada de los hijos, etc.

Soy una convencida de la premisa que varios dicen antes que una pareja quede en embarazo: “cuando llegan los hijos, todo cambia”, y sí, es la pura verdad.

Por eso es tan importante que el hombre desde que inicia su matrimonio, sea un verdadero sacerdote en su hogar, tenga claras sus prioridades y no descuide por nada a su esposa. Aquí va mi nuevo dicho: “Dime qué esposo tienes y te diré qué tipo de padre es”.

No existe el papá perfecto

Así como no hay mamás perfectas (me incluyo en los primeros lugares de la lista), tampoco hay papás que no se equivoquen ni cometan errores. Cabe destacar que con el paso de los años, el rol del padre ha cambiado enormemente y lo digo porque cuando era pequeña, mi papá trabajaba incansablemente, llegaba tarde a casa y compartía con nosotras solo el fin de semana (en esa época éramos mi mamá, mi hermana Keyla y yo). Durante mis primeros siete años papá siempre fue serio, ausente, malgeniado, aunque siempre esforzado para darnos lo mejor a mis hermanos y a mí (actualmente somos tres mujeres y un hombre). Gracias a la misericordia de Dios y a las miles de oraciones que hizo mi mamá por mi papá, hoy por hoy son un ejemplo invaluable en mi vida. Mi papá valora a mi mamá más que a nadie, la consiente, la ama y es un esposo ejemplar y temeroso de Dios… y ni hablar del excelente papá que es: amigo, consejero, sabio, amoroso y un abuelo dulce como jamás tuve. Además es un buen suegro, es como un papá para mi esposo.

El rol de papá ha cambiado y mucho. En el caso de mi esposo, él siempre ha estado muy pendiente de mí. Por ejemplo, cuando quedé embarazada de Martín estuvo muy atento en el proceso, concedía mis antojos, fue juicioso a las clases del curso psicoprofiláctico, y tanto en el parto de mi hijo mayor como en el de Juanita, se ha caracterizado por ser un padre presente.

En algunos casos, el rol de papá no existe, es un vínculo roto, no funciona y muchos padres terminan echándoles la culpa a los hijos por su pésima relación matrimonial. ¡Qué gran error!

¿Cómo puedo ser un buen esposo?

Sin importar que tus hijos estén pequeños o grandes, hay que hacer un alto en el camino y pedir ayuda a Dios para que por encima de todo afiances tu relación con Él; de esta forma podrás amar, valorar y respetar a tu esposa y de paso, convertirte en el mejor papá y sacerdote de tu hogar.

Si quieres ser un buen esposo, debes tener en cuenta las siguientes facetas: tratar a tu esposa con afecto, respeto y comprensión; debes ser proveedor, fiel, debes ayudar a aligerar las cargas de tu esposa y apoyarla para que pueda desarrollar bien su función de mamá y cónyuge.

Cuando grande quiero ser como papá

En las mentes de mis hijos, ser como mamá (en el caso de Juanita) o papá (en el caso de Martín) es una de sus metas, y qué mejor que papá les dé buen ejemplo desde que son pequeños. Josh McDowell dice algo muy sabio: “He descubierto que cuánto más fuertes son mis relaciones con mis hijos, más capaces parecen ser de enfrentar la presión de sus compañeros, de tomar decisiones sabias, de honrar a su padre y de obedecer las reglas. La confianza, seguridad y satisfacción que fluyen de su relación con sus padres los fortalece contra las trampas y tentaciones que enfrentan cuando están en la escuela o con sus amigos”. Si quieres unos hijos seguros de sí mismos y ejemplares sigue estos consejos:

Enséñales a buscar a Dios: Que sea papá el encargado de hacer los devocionales en casa, que ellos vean un buen ejemplo de Jesús en ti. Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Proverbios 22:6.

Enséñales a negociar: Si tus hijos ven que papá y mamá resuelven respetuosamente sus conflictos, sin maltrato físico o verbal, ellos aprenderán a actuar igual.

Enséñales a cooperar: Por ejemplo, cuando hagas mercado con tu esposa y lleguen a la casa, inviten a sus hijos a bajar el mercado. Eso lo hago en mi casa y funciona muy bien.

Enséñales a decir palabras de amor y consuelo: No dejes de expresar a tus hijos que los amas, que son especiales. Dales ánimo cuando estén tristes. Ellos harán lo mismo cuando necesites.

Enséñales sobre cortesía y amabilidad: Insiste siempre en que saluden a los demás, que digan “por favor” y “gracias”.

Enséñales a someterse a la autoridad: Cuando papá y mamá están en desacuerdo pero aun así mantienen un solo frente, están enseñando límites y respeto a la autoridad.

Enséñales a ser responsables: Si desde pequeños les pones tareas como recoger los juguetes, organizar su cuarto, etc., se les quitará la pereza de no hacer nada y esperar a que todo se lo hagan.

Enséñales a ser leales y a hablar con la verdad: Es importante inculcarles a no decir mentiras y que siempre sean personas intachables. Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena  fama entre la gente. Proverbios 3:3-4.

Enséñales a ser amorosos: Cuando demuestres a tu esposa que la quieres con manifestaciones abiertas de afecto, enseña a tus hijos sobre el amor.

Enséñales a ser buen ejemplo: Tus hijos aprenden de tus acciones, no de lo que dices. No esperes que ellos sean respetuosos, honestos, cordiales y amorosos si el ejemplo que ven en casa es opuesto. Claro, esto aplica para aquellos que tuvieron un modelo de padre adecuado. Sin embargo; para los que no, aún hay esperanza. Pide a Dios que te haga un papá esforzado y con determinación para tener una historia distinta con sus hijos.

Por: Jennifer Barreto – @BarretoJenn

Foto: 123RF

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