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Di no y busca ayuda

Lo niños deben tener claro que hay peligros a los que se enfrentan cada día. Mantenerlos en una burbuja y negarles el conocimiento los hace más vulnerables. Hechos&Crónicas trae una serie de consejos para que los niños aprendan a cuidarse y a responder ante situaciones de peligro.

Las cifras de violencia sexual son alarmantes. En Colombia se reportan tres casos de abuso cada hora y 87% de estos se dan en contra de menores de edad. Lo preocupante es que los primeros agresores son los familiares en 7.227 de los casos reportados, los siguientes son personas que aparentan ser confiables. Por esto los niños deben aprender cómo responder y que aunque se trate de personas cercanas, pueden tomar distancia.

Mi cuerpo

– Este es mi cuerpo, lo hizo papito Dios y debo cuidarlo. Tiene partes que los demás pueden ver, como mis manos, codos, brazos, pies, rodillas y cabeza.

– Pero mi cuerpo tiene partes privadas que a nadie debo mostrar, como mi vagina, nalgas y pecho (en el caso de las niñas) o mi pene, testículos y nalgas (en el caso de los niños).

– Mis partes privadas las cubro con ropa interior y solo yo las puedo tocar; y quienes me ayudan con mi higiene.

Las personas de confianza

Las personas de confianza son las que me hacen sentir bien, no me dan miedo, no me dañan, me escuchan, me ayudan y me orientan con cariño. Las personas de confianza no siempre son mamá y papá, puede ser otra persona que está alerta a lo que me pasa, cree en mí y me defiende de cualquier peligro.

Las amenazas

No debo hacer caso a las amenazas de un familiar, amigo o desconocido. No importa si dicen que dañarán a mi familia, mi mascota o a mí, yo debo contarlo a mi mamá o a una persona de mi confianza para que puedan protegerme.

Las caricias

Hay caricias buenas y caricias malas. Son buenas si me gustan, como cuando un familiar o amigo toca mi cabeza o me da un abrazo.

Las caricias son malas si no me gustan o me dan miedo, como cuando un familiar, amigo o desconocido quiere tocar mis partes privadas. Las caricias malas me harán mucho daño. Por eso, si alguien quiere tocar mis partes privadas, yo debo gritar, decir NO y pedir ayuda.

Los secretos

Mamá dice que hay secretos bonitos y feos. Los bonitos son los que me hacen feliz, como cuando voy a dar una sorpresa. Los secretos feos son los que me hacen daño, como cuando alguien quiere tocarme y me pide no decirlo.

Esos secretos feos, yo los debo contar, para que mi mamá o una persona de mi confianza pueda protegerme.

El saludo

Es importante saludar a todos, pero no siempre tengo que hacerlo con un beso o abrazo. Puedo decir buenos días o buenas tardes o dar la mano. Si un familiar, amigo o desconocido no me gusta o me da miedo, nadie debe obligarme a hablar con él.

Mi protección

Mamá dice yo debo contar cualquier cosa que me pase en la casa, el colegio, la iglesia, el parque u otro lugar, que me haga sentir mal, no me guste o me de miedo. Porque cualquier familiar, amigo o desconocido que quiera tocar mis partes privadas, hacerme caricias malas, me pida guardar secretos feos o me amenace, es malo y debe estar en la cárcel. Por eso yo no debo tener vergüenza y contarlo rápido para que nadie me haga daño.

Los niños somos un tesoro para Dios, por eso nos cuida y puso a nuestros papás para protegernos contra todo. Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos”. Mateo 19:14.

Las autoridades deben actuar rápido si saben o sospechan que alguien quiere hacerme daño o me lo ha hecho.

“Pero, si alguien hace pecar a  uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar”. Mateo 18:6.

Decir no, huir y pedir ayuda

– Hay cosas que nadie debe hacerme. Debo alejarme rápido de cualquier conocido o desconocido que me haga sentir mal, no me guste o me de miedo.

– No importa si es mi papá, hermano, tío, primo, abuelo, novio de mi hermana, papá de mi mejor amiga, vecino, amigo, maestro, pastor o entrenador.

– Ninguno puede abrazarme o hacerme cosquillas si yo no quiero. Si lo intenta, yo debo gritar, decir NO y pedir ayuda.

– Ninguno puede tocar mis nalguitas. Si lo intenta, yo debo gritar, decir NO y pedir ayuda.

– Ninguno puede pedirme que toque sus partes privadas o el resto de su cuerpo. Si me lo pide, yo debo gritar, decir NO y pedir ayuda.

– Ninguno puede ofrecerme regalos a cambio de caricias malas. Si lo intenta, yo debo gritar, decir NO y pedir ayuda.

– Ninguno puede invitarme a un lugar apartado, diciéndome que alguien de mi familia me espera. Si me lo pide, yo debo gritar, decir NO y pedir ayuda.

– Ninguno puede entrar a mi cuarto a escondidas. Si me lo pide, yo debo gritar, decir NO y pedir ayuda.

– Mamá dice que si algo así me pasa, no es mi culpa y debo contárselo a ella o a una persona de mi confianza para que puedan protegerme.

*Adaptación de ‘El libro de Tere’, diseñado como parte de la campaña Protégeme realizada por el Observatorio de Salud Reproductiva (OSAR), la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Foto: 123RF

 

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