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Películas de terror: riesgo espiritual para los niños

La revolución tecnológica digital ha puesto a disposición de todos, grandes y pequeños, contenido variado a través de dispositivos que caben en la palma de la mano, y al que se puede acceder fácilmente. Esto es algo muy positivo, ya que agiliza los métodos de estudio y permite estar en constante comunicación con personas de todas partes del mundo.

Sin embargo, no todo lo que está disponible en los medios y en la red es de provecho o adecuado para todo el público. De hecho, la facilidad con la que los niños pueden ingresar a páginas web puede ser contraproducente para su formación, en todo sentido. Y uno de los contenidos que están disponibles en canales de televisión y medios electrónicos son las películas de terror.

El cine de horror o misterio es parte de la vida moderna, y es tanta su popularidad que cada film puede recaudar millones de dólares en taquilla. Ya sea que se pidan para llevar los últimos DVD o que reserven las butacas para ir en familia, usted podría encontrar que los niños no siempre reaccionan de manera despreocupada ante lo que ven en la gran pantalla.

Y aunque las películas son un medio de entretenimiento que muchos consumen, algunos filmes pueden tener un impacto negativo a largo plazo, sobre todo en los más pequeños de la casa. ¿Qué tienen en común películas como “REC”, “El Exorcista”, “La Noche del Demonio”, “Saw”, “El Conjuro” y “Actividad Paranormal”? Son algunas de las cintas más rentables del género de horror, pero también hablan sin tapujos de violencia, las agresiones sexuales y el espiritismo, temas que los niños en edad escolar no están preparados para comprender.

En entrevista para Hechos&Crónicas, la psicopedagoga colombo-venezolana Patricia Herrera Pereira, licenciada en educación con especialización en dificultades de aprendizaje y retardo mental, egresada de la Universidad José María Vargas (Caracas), que cuenta, asimismo, con diplomado en programación neurolingüística, explica las repercusiones que puede tener en los niños en edad escolar el hecho de ver filmes no aptos para su edad.

“Se sabe que la edad escolar y preescolar son el proceso mediante el cual se están adquiriendo los nuevos conocimientos, y si les presentamos a los niños películas de miedo o de misterio, ¿qué les estamos incorporando a su psiquis, a su mente, a su cuerpo, a sus emociones y, lo más importante, a su espíritu? ¿Les estamos diciendo que el mundo es feo, acaso, que el mundo da terror? No me parece lo más adecuado y de ahí se generan lo que son los terrores nocturnos. De hecho, hay niños que, a veces, no pueden dormir o no descansan bien, eso también afecta eldesenvolvimiento en su día a día”, dice la especialista.

La licenciada también habló que “desde la perspectiva psicológica y emocional, hay que comprender que lo que recibimos, nuestro sistema de aprendizaje,  implica que la información entra, se procesa y, luego, se demuestra lo se aprendió. Pero, si lo que está entrando es violencia, eso mismo es lo que la psiquis va a absorber.

“Lo que va a manifestarse es rabia, imitación de lo que se ve, y casos se han conocido de niños y adolescentes que ha llegado a cometer asesinato por vídeos y por películas cuando la visualización de este tipo de contenido es muy recurrente, porque la mente se está empezando a formar, es un proceso de desarrollo. Desde el punto de vista psicológico, un componente como ése, en el que imperan la agresividad y los antivalores, no encaja. Ocurre lo mismo que si usted trata de preparar un pastel con sal, en lugar de azúcar. No va a quedar bien”, añadió.

El portal lamenteesmaravillosa.com también hace énfasis en los efectos físicos y psicológicos de los filmes de horror, asegurando que producen ansiedad, insomnio, fobias y traumas. También puede desencadenar un temor muy fuerte, y derivarse en otros problemas de desarrollo, si no cuentan con la compañía de una persona mayor que les oriente sobre lo que está sucediendo.

Es por ello que el congreso de nuestro país promulgó en 2006 la ley 1098, mediante la cual se garantiza su pleno y armonioso desarrollo. Esta ley establece en su artículo 47, parágrafo 6, que hay que “abstenerse de realizar transmisiones o publicaciones que atenten contra la integridad moral, psíquica o física de los menores, que inciten a la violencia, que hagan apología de hechos delictivos o contravenciones, o que contengan descripciones morbosas o pornográficas”.

Un mundo de amor y no de odio – Eclesiastés 9:5-6.

El ingrediente que nunca falta en las películas de terror es el miedo. Según guiaparapadres.com, los niños no pueden ni deben ver contenido para adultos, especialmente si no cuentan con supervisión, ya que son muy influenciables y su mente puede ser tan rápida que se imaginan muchas más cosas, por eso, que vean películas de terror puede ser contraproducente.

A propósito de esto, la licenciada Herrera, quien también trabaja en evangelización de niños, explicó que, desde el punto de vista espiritual, hay que estar conscientes de que existe el mal y existe el bien. “Dios nos presentó un mundo de amor, de cosas buenas y de bendiciones, entonces, ¿por qué vamos a mostrarles a los niños el odio, un mundo de pelea, de pleito, cuando el Padre es amor? ¿Por qué les vamos a enseñar lo que el diablo quiere que vean?”

El temor a la muerte, al mundo espiritual y a que las personas fallecidas regresen es parte de lo que este tipo de películas genera en los niños. Sin embargo, las Escrituras son muy claras al respecto, por lo que, como padres y representantes, debemos intervenir y ayudarles a aprender que esto es infundado.

No todo me conviene – 1ª Corintios 6:12.

Un artículo publicado en lamenteesmaravillosa.com, el cual explora los efectos físicos de las películas de terror, advierte que, aunque son divertidas para algunos, pueden tener consecuencias adversas en la salud, como un incremento del ritmo cardíaco, aumento en los niveles de adrenalina y cortisol, y lo que es peor, desencadenar recuerdos de eventos traumáticos; y en el caso de los niños, provocar fuertes temores que se arraiguen en su psiquis, derivando, a su vez, en problemas de insomnio, desarrollo y empatía.

“Lastimosamente, la tecnología y los dispositivos inteligentes se están convirtiendo en las niñeras, incluso con las madres presentes, que muchas veces los mandan a ver televisión o a jugar en la computadora para poder estar tranquilas y cumplir con la cotidianidad de sus ocupaciones. El problema es que, cuando no supervisamos lo que los niños ven, eso produce problemas a largo plazo, incluso sociopatías. Todo cabe dentro de lo posible. Debemos tener mucho cuidado con lo que ven nuestros hijos; no podemos permitir que una pantalla se convierta en la educadora de ellos, y es que todo lo que se ve o se hace repetidamente, como el caso de las películas de terror, tiene que generar algún efecto emocional”, expresa Herrera.

Pero, ¿cómo influye esta programación violenta en la vida espiritual de los niños? ¿A qué se exponen? La licenciada aclara que, con ello, los niños son más vulnerables a los ataques del demonio, a estar más cerca de él, en lugar de Dios. “No existen las medias tintas. O estamos con Dios y vivimos una vida en Cristo, o no lo estamos. Y debe haber conciencia de que el mal existe, pero no se puede convertir en lo único que absorbamos, mucho menos los niños”.

La licenciada concluyó la charla aconsejando a padres y representantes que no les escondan el mundo a los niños, pero que los acompañen; si en algún momento deben ver algo fuerte o violento, que lo comenten, que lo discutan y que se los expliquen, y a la par de ello, orar, estar en comunión con Dios y dejarse guiar por ese maravilloso libro que es la Biblia.

Por: Verushcka Herrera R. – @VeruHR

Foto: 123RF

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