Timoteos

Descubre si estás enamorado o encaprichado

Responde lo siguiente: ¿Te enamoraste a primera vista? ¿Estás “ennoviado(a)” solo para estar acompañado? ¿Lo haces por moda? ¿Tu relación solo se basa en atracción y no en amor verdadero? ¿Realmente te ves casado con esa persona?

Algunas historias…

Caso 1: Amor a ¿primera vista?

David conoció a Rose en una fiesta, quedó impactado con su hermosa figura, y más, por su cabello despampanante que caía sobre sus ojos cuando reía. Rose quedó flechada con los ojos azules de David, su buen sentido del humor, y su forma de hablar durante toda la fiesta. Al parecer, fue un caso de ¡amor a primera vista! Por las siguientes dos semanas fueron inseparables. Cierta noche, Rose recibió una llamada de un enamorado que tuvo años atrás y quedó deprimida. Para calmar su tristeza, llamó a David en busca de consuelo, pero él entró en confusión, se sintió usado y le habló con frialdad. Al finalizar la llamada, también se dio fin a ese “supuesto amor” que parecía durar para siempre…

Caso 2: Mariela y su enamorado virtual

“Hace poco empecé a chatear con un muchacho de otra ciudad que dice ser cristiano. Siento que hay una fuerte atracción, pero no sé si él siente lo mismo. Yo nunca había experimentado algo así, sueño con él y me encantaría verlo. Hace unos días me  prometió que viajaría para conocernos, pero tengo susto porque solo me ha mandado algunas fotos y no nos hemos visto por video. Tengo miedo a equivocarme… la seguridad que tengo es que es cristiano y Dios no me va a fallar. Para estar segura le conté a una líder de mi grupo de jóvenes y me aconsejó que por nada del mundo me fuera a ver con esta persona porque podría ser falsa y peligrosa… Lo dejé de buscar porque no vale la pena una relación con alguien que no conoces y mucho menos, porque tienes afán por ennoviarte”.

Caso 3: Creo que me casé por capricho

Hace tres años decidí casarme con Carlos porque es una persona muy detallista, me tiene como una reina y nunca me ha faltado nada. Sin embargo, en nuestro matrimonio, se la pasa comprándome cosas para hacerme feliz… No sé si está verdaderamente enamorado. Siento que él solo me exhibe delante de sus amigos y compañeros de trabajo. Creo que me enamoré de lo material, y él, de una mujer atractiva…

Diferencias entre capricho y enamoramiento

Según la Real Academia de la Lengua, capricho, “es una determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original”; y enamoramiento, es “acción y efecto de enamorar o enamorarse”.

Para más claridad sobre estos dos conceptos, Michelle Davis, psicóloga, educadora y escritora estadounidense explica que el enamoramiento es “el proceso dinámico del amor que se iguala a compartir una emoción, confianza y crecimiento dentro de una relación. Ese crecimiento es una habilidad que permitirá a la pareja vivir simbióticamente, disfrutar de su mutua compañía, confiar en uno en el otro, depender el uno del otro en las crisis a través del tiempo, criar a los hijos y crecer juntos hasta convertirse en ancianos. En cambio, el capricho, (que es una especie de enamoramiento pasajero) es aquel comportamiento que lleva a pensar en ese ser todo el tiempo, se convierte en el centro de sus prioridades. Es un proceso estático caracterizado por expectativas irreales, sin que exista un crecimiento o desarrollo positivo. Se caracteriza por la falta de confianza, lealtad, compromiso, reciprocidad y no es necesariamente la antesala del escenario del amor”, señala la experta.

¿Encaprichado yo?

El pastor Silvano Espíndola en su libro “Stop, solo para atrevidos”, dice claramente que “un noviazgo bueno se convertirá en un matrimonio cien mil veces mejor, y un noviazgo que no es bueno, llegará a ser un matrimonio con mil veces peor”.

No hay nada más dañino y destructivo cuando una “relación” gira alrededor del capricho porque se niega ante la realidad y termina creyendo que todo lo hace esa persona es perfecto. Muchos dicen: “me siento realmente importante cuando estoy con él o (con ella)” … “Nadie me hace sentir lo que siento cuando estoy con esa persona”… ¡Así no funciona el amor! El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13:4-7.

¿Por qué a muchos, les cuesta entender que el verdadero amor no busca su propio interés y que no es egoísta ni egocéntrico? Es cierto que los jóvenes tienen  sentimientos intensos y se sienten atraídos por otra persona, pero es importante entender que para involucrarse en un noviazgo hay que ser maduro y tener una edad adecuada. “Sé que la mayoría de los jóvenes ni siquiera piensa en estas cosas, y eso no está del todo mal. Sería ridículo decirle a un chico de 12 a 17 años y quizás hasta un poquito más: ¡Pilas, que sin te ennovias es para casarte!

La definición del término novio en el diccionario es: persona que mantiene relaciones amorosas con otra, con intención de casarse… Recuerda, mañana comerás de lo que siembres hoy. Los jóvenes de hoy tienen relaciones sin amor, sin compromiso, sin interés real en el otro”: explica el pastor Silvano en su libro.

El amor verdadero…

– Se interesa en la otra persona y te preguntas: ¿qué puedo ofrecerle?

– El romanticismo empezará después de unos meses e incluso años.

– Siente atracción por la personalidad y espiritualidad del otro.

– Te conviertes en una mejor persona, sientes la necesidad de ser mejor y superarte.

– A pesar de sus defectos, amas a esa persona.

– Los desacuerdos y discrepancias se pueden resolver.

– Le das lo mejor a la otra persona, compartes con ella.

Un simple capricho…

– Siempre es egoísta y te preguntas: ¿qué puedo obtener de todo esto?

– La atracción romántica empieza instantáneamente, en días, horas o semanas.

– Siente atracción por la apariencia física del otro.

– Es un efecto destructivo, desorganizador.

– No es realista, la otra persona parece perfecta ante ella, se pasan por alto las dudas, sobre ciertos defectos graves.

– Los problemas son frecuentes, difícilmente se solucionan…muchos las resuelven con “un beso”.

– El principal fin es satisfacer un impulso sexual.

Lo que NO es y lo que SÍ es el noviazgo

El pastor Silvano Espíndola, explica con claridad las siguientes diferencias:

No es:

– No es una solución a la soledad: “Tener novio para no sentirte solo es un acto sádico y egoísta. El único remedio contra la soledad es Jesús”.

– No es una relación para satisfacer tus necesidades: “No seas egoísta”.

– No es una relación para levantar la autoestima: El único que tiene el derecho de decirte quién eres es Dios, porque Él te creó.

– El peligro de la baja autoestima es que crea la necesidad de ser aceptado, amado, oído y comprendido… esta necesidad lleva a los jóvenes a buscar, en vez de esperar a alguien.

– No es una relación para ahogar las frustraciones amorosas: Lo sabio, en casos que han sido un poco o muy traumático, es que no involucren en una nueva relación hasta sanar por completo sus corazones o reputación.

Sí es:

– Es una relación espiritual: Si edificas tu relación sobre la carne, rápidamente te verás avasallado por la tentación de ir un poco más allá cada día, o sea, hoy se besan, mañana se tocan y pasado mañana se acuestan, desatando sobre la relación todas las obras de la carne descritas en Gálatas 5:19-21. Si no tienes una relación espiritual, no te involucres porque sufrirás, y sin quererlo puedes llegar a hipotecar de manera trágica tu futuro.

– Es una relación seria: Un noviazgo no es para jugar ni encapricharte, ya que la vida, los sentimientos y el corazón tuyo y el de la otra persona están involucrados.

– Es una relación para crecer: Las relaciones que avanzan, pero no crecen, se caracterizan por el poco diálogo, por lo general los temas son superficiales y cortos. No hay profundidad, espiritualidad, no se conoce mutuamente y todo termina en enfriamiento y costumbre.

– Es una relación para conocer: Debes conocer a la otra persona, debes conocerte a ti mismo y debes conocer la voluntad de Dios.

Por: Jennifer Barreto – @BarretoJenn

Foto:123RF

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