Ester

Jornada de restauración para mujeres

Pazcificadores, grupo interdisciplinario promotor de PAZ conformado por miembros de la iglesia Casa Sobre la Roca y dirigido por Alberto Pardo y Sandra Ruíz, realizó una actividad de fin de año con las mujeres víctimas de abuso sexual en el marco del conflicto armado y fuera de él, de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales. Esta fue la experiencia.

Durante los dos últimos años hemos venido trabajando con la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales de abuso sexual en marco del conflicto y fuera de él en varios momentos. Ellas nos han colaborado con sus testimonios en las Cátedras del Perdón y hemos tenido algunas jornadas de trabajo con ellas y las representantes de las distintas regiones de la  Red, que vienen desde Soacha a Bogotá para colaborarnos. Por eso quisimos cerrar el año con algunos de los grupos objeto de nuestro trabajo; decidimos hacerlo con las víctimas y también con sus hijos: 35 mujeres y sus hijos menores de 12 años, en total 20 niños.

Nuestro deseo era tener con ellas algunos detalles para mostrarles el amor del Señor durante esta jornada, que se sintieran consentidas y, además, explicarles el perdón y la reconciliación desde la perspectiva bíblica. Logramos unos recursos para darles un regalito muy femenino y también una Biblia a cada una. Organizamos una mesa hermosa con viandas y trajimos un Mariachi que ofrendó su participación para darles una serenata muy linda.

Para los niños, preparamos una obra de teatro con un siervo y su compañera que trabajan en teatro infantil, con las adaptaciones para que el tema fuera precisamente el perdón y también los niños pudieran preparar una canción y presentarla a sus mamás.

Nos enfocamos en que entendieran que el perdón es una decisión y no una emoción. Es un acto de amor por ellas mismas, pues cuando alguien nos ofende los sentimientos que se generan (rabia, odio, dolor, deseo de venganza, etc.) cargan a la persona ofendida, no al ofensor. Entendieron que perdonar es liberador; pero no lo podemos hacer solos. Si nos conectamos con el Espíritu de Dios podemos llegar a perdonar a todos. Las invitamos entonces a recibir a Cristo en su corazón y hacer la oración de fe. Las 35 mujeres lo hicieron, fue un momento muy bonito y emotivo para nosotros porque era parte de nuestro propósito. Solo tenemos gratitud por el Señor de que nos permite servir de manera hermosa con estos grupos de personas. Vale la pena ver en el corazón de ellas la alegría, el gozo, tranquilidad y paz que les da recibir al Señor.

Otra sorpresa que tuvimos fue la participación de Leonardo, un ex comandante paramilitar que tomó la Cátedra del Perdón y la Reconciliación en la Picota. Es un hombre transformado por el Señor, que lo recibió su corazón y quiso venir a pedir perdón a estas mujeres. Les habló de las cosas que habían hecho, lo arrepentido que estaba y en nombre de todos los ex paramilitares, los 42 mil hombres desmovilizados, les pidió perdón.

Posteriormente vino el Coronel García, activo de la fuerza Omega que es Pazcificadores hace más de dos años, un hombre maravilloso que está encargado hoy en día de supervisar todos los espacios territoriales de capacitación, reincorporación de vigilar que todo esté funcionando muy bien sobre todo en Guaviare, Caquetá, Meta. Él viajó exclusivamente desde su zona de trabajo para compartir con las mujeres y pedirles perdón.

Fueron momentos muy difíciles porque para las víctimas no es fácil tener de frente a representantes de los grupos que hicieron daño pero creo que lo que habíamos hablado del perdón permitió que casi todas las mujeres les perdonaran. Muchas lloraron, estaban muy conmovidas pero también muy contentas de ver cómo estos hombres se paraban en frente y les pedían perdón.

Fue una forma que Dios utilizó para sanar el corazón de estas mujeres. Una de ellas se levantó airada y con fuerza a reclamarles por haber cometido tantas barbaries. Fue muy lindo ver a Leo, como con resignación, respeto y altura, escuchar todas las demandas de esta mujer, todo su dolor y pedirle perdón nuevamente. No es fácil tampoco para ellos, estas situaciones no son fáciles ni para las víctimas ni para estos hombres pararse delante de las víctimas y reconocer su error, pecado y pedir perdón.

Ellos estaban compungidos, les tocó mucho el corazón y lloraron. Sobre todo Leonardo porque pudo evidenciar el dolor causado en otros, pero Dios ha sanado su corazón y le da fortaleza para comprender ese dolor y poder pararse allí y pedirles perdón a las víctimas.

Después pudimos compartir viandas deliciosas, la serenata, el regalo que teníamos, la obra de teatro y los niños cantaron la canción para sus mamás y recibieron también juguetes. Fue un momento muy lindo y allí es donde uno se da cuenta como el perdón libera, como es que realmente se pueden sentar en una misma mesa a comer y compartir quienes en otro momento fueron víctimas y victimarios porque Dios sana los corazones, genera a través de Cristo esa libertad y la reconciliación de una manera que es más real y profunda.

Este fue un momento que Dios nos regaló de manera especial. Los Pazcificadores se sobraron en cada uno de los detalles. A Alberto y a mí nos conmovió mucho el compromiso tanto de los siervos como del grupo general. Todo ese trabajo final es para el Señor. En esta ocasión de manera especial cuando las mujeres se fueron felices y agradecidas en el bus que alquilamos para traerlas y llevarlas a Soacha, dijeron que nunca se habían sentido así de amadas.

Al fi nal Leonardo nos contó que habló con la señora que se había levantado airada. Ella vino, lo buscó y le pidió perdón por portarse así. Hablaron, él nuevamente le pidió perdón y le preguntó si la podía abrazar y la respuesta de ella fue: “en 10 años ningún hombre me ha tocado, desde el momento en que fui abusada”. Creo que permitir que Leo la abrazara es un símbolo de como el perdón libera y de como Dios restaura. Los brazos de un hombre antes hicieron daño y hoy Dios usó los brazos de otro para reconfortar, animar y sanar.

No es un tema político. Aunque todo lo que implica el proceso lo sea (trabajar con los actores armados y las víctimas), pero nosotros tenemos claro que la misión que ha puesto Dios para Pazcificadores es llevar el evangelio de Cristo Jesús a esa paz que este país necesita, que sobrepasa todo entendimiento basada en el perdón, reconciliación, y la paz de la cual habla la Palabra del Señor.

Por: Sandra Ruíz.

Foto: Archivo particular.

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