Hechos

La teología gay ¿permite la Biblia el homosexualismo?

Durante más de 2000 años hasta unas pocas décadas atrás el título de este artículo se consideraría un absoluto disparate. Pero hoy las cosas han cambiado bastante, pues la comunidad LGTBI plantea y responde afirmativamente a este interrogante de una forma más seria de lo que podríamos imaginar. Todo lo cual no deja de ser paradójico, pues a esta variopinta y colorida comunidad parecía tenerle sin cuidado lo que Dios tuviera para decir de su comportamiento sexual, al punto que en el debate público sobre estas temáticas solían descalificar la postura cristiana en contra de estas prácticas argumentando que atenta contra la libertad de conciencia, puesto que nuestra oposición a la conducta homosexual supuestamente procedería con exclusividad de nuestras creencias religiosas, las cuales, en el marco de un estado laico, no podríamos imponer sobre los que no las suscriben ni comparten por medio de legislaciones que obliguen a todos en estos asuntos particulares.

Sin embargo, en los últimos años todo indica que a esta comunidad si le interesa lo que Dios tiene que decir al respecto. Más concretamente, lo que Él tiene para decir sobre esta polémica cuestión a través de la Biblia, pues de manera relativamente reciente han surgido un minoritario pero representativo número de estudiosos pro gay con credenciales académicas de peso, que se han volcado a revisar la Biblia para reinterpretar los numerosos y ya tradicionales pasajes de ella que condenan sin ninguna ambigüedad la conducta homosexual para, a través de una hermenéutica sofisticada que más que aclarar confunde, llevarla a aprobar las relaciones homosexuales en el contexto de una relación monógama entre personas del mismo sexo en lo que muchos acertadamente han designado como “teología gay”.

El asalto a la Biblia

El asalto a la Biblia desde las toldas del movimiento LGTBI ha llegado a la infiltración de editoriales cristianas conservadoras tan prestigiosas y tradicionales como la editorial Clie de España en cuyo catálogo estuvodurante un tiempo -antes de ser identificado

y sacado apresuradamente de circulación- El evangelio subversivo del teólogo pro gay Tomás Hanks en el que este personaje, no contento con el insostenible y pueril argumento ya clásico de la comunidad LGTBI en el sentido de que el rey David y Jonatán, el hijo mayor de Saúl, eran amantes homosexuales; llega a plantear de manera casi blasfema y retorciendo los textos bíblicos que el Señor Jesucristo sostenía una relación homosexual con el apóstol Juan -por aquello de que éste es designado en el evangelio como el “discípulo amado”-un argumento que recientemente en Colombia algunos jerarcas del catolicismo como monseñor Juan Vicente Córdoba, obispo de la localidad de Fontibón en Bogotá, parecen suscribir, en contra de la postura oficial de su iglesia, con un lenguaje desabrochado y prosaico, por decir lo menos.

Como si esto no fuera suficiente, bajo el nombre de “Biblia inclusiva” en la que, con el argumento políticamente correcto de la inclusión a toda costa, la lesbiana y activista gay Crystal Cheatham ha editado una Biblia que, como lo comenta con precisión un portal cristiano que se ocupa de esta iniciativa: “se refiere a Dios en ‘términos neutros’, y está dirigida a la comunidad homosexual, para que se sientan más incluidos y menos ‘marginados’ por la Iglesia y las enseñanzas bíblicas tradicionales”. Valga decir que éste no es el primer intento de la comunidad LGTBI por hacer aceptable su conducta desde la Biblia, pues en su momento se tuvo noticia de la “Biblia gay, versión para homosexuales” (llamada versión “Queen James” o “Reina Jaime” en clara alusión burlesca a la tradicional versión “King James” o “Rey Jaime” en inglés), debidamente editada para omitir el pecado de la homosexualidad y “corregir” los pasajes que  condenan estas prácticas.

Los argumentos de la teología gay

Pero ¿en qué consisten en síntesis los argumentos revisionistas de la teología gay? No es este el espacio para considerarlos y desmentirlos en detalle uno a uno, pero en esencia lo que afirma es que las referencias bíblicas que condenan la homosexualidad en toda circunstancia, en realidad no la condenan cuando se da en el contexto de una relación monógama de cuidado y amor, sino únicamente sus versiones lujuriosas y promiscuas o su práctica ritual en el marco del paganismo, declarando incluso que lo que se condena en Sodoma no es la práctica de la homosexualidad en sí, sino tan sólo la violación y la falta de hospitalidad por parte de los sodomitas, pasando por alto que en la epístola a los Romanos el apóstol Pablo condena el pecado de la homosexualidad sobre la base de su carácter antinatural antes que nada Romanos 1:26-27, circunstancia que nos autoriza para deshacernos de las mordazas que las mentes “progresistas”, liberales y pro gay de hoy procuran colocarnos y seguir sosteniendo la interpretación condenatoria que el sentido común ha asignado a los pasajes bíblicos que hacen referencia a este tipo  de prácticas.

Porque a despecho de la teología gay y su pose de erudición, la Biblia condena el comportamiento homosexual en toda circunstancia, al igual que el heterosexual por fuera del matrimonio, como lo señala el apóstol: … ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios 1 Corintios 6:9-10. Pero quienes han vivido esto deberían conocer la otra cara de la moneda: el poder de Cristo que permitió al apóstol declarar: Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Corintios 6:11.

Diagnóstico y respuesta cristiana

Tenía razón Ben Patterson al declarar: “Estos tiempos se caracterizan por ser una época definida como una hipérbole sexual. Nunca antes en la historia, la diosa del sexo había ofrecido tanto, aunque tiene tan poco para dar”. Y es que la sexualidad desbordada es uno de los aspectos en los que el alejamiento de Dios y el pecado se han incubado más a lo largo de la historia humana. Tanto que épocas como la vivida actualmente, con un obsesivo libertinaje alrededor de lo sexual que hace masiva presencia en todas las esferas de la actividad humana proclamando huecas promesas que está muy lejos de poder cumplir, se presentan periódicamente en la historia como un síntoma del alejamiento de Dios de la sociedad de turno, llevando a que quienes se encuentran obsesionados por la sexualidad sin freno lo interpreten todo en términos de lo sexual.

Como cristianos debemos, pues, replicar como lo hace Alex Roig: “no podemos sino levantar la voz contra la corriente pansexual que domina gran parte de nuestra cultura para explicar el comportamiento y las relaciones humanas. Hay que volver a Jesús y a su principio de “ojos limpios”. No podemos consentir que se dictamine que la relación entre David y Jonatán… o entre Jesús y el Discípulo Amado, era de naturaleza homoerótica. Hay que recuperar y enseñar la relación y el cultivo de la amistad, entre hombre y hombre, mujer y mujer, que puede dar lugar a formar profundos lazos de amor y afectividad sin por ello tener que pensar en el erotismo”.

Por: Arturo Rojas, director de la Unidad Educativa Ibli Facter de la iglesia Casa Sobre la Roca, Bogotá.

Foto: 123RF

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