Hechos

Sectas mortales

La muerte de Charles Manson, uno de los sectarios más famosos del mundo y asesino intelectual de ocho personas, vuelve a poner sobre el papel la manipulación psicológica, mental y espiritual de las sectas sobre las personas.

Hablar de Manson y su secta es sinónimo de muerte, control mental, drogas, sexo, demencia y maldad en su máxima expresión.

Tras morir a los 83 años, el legado de Manson y su “Familia” está repleto de sangre y ha influenciado hasta hoy en este tipo de cultos retorcidos que siguen creciendo en Estados Unidos y Latinoamérica bajo el anonimato. Un ejemplo de ello es la captura del norteamericano, Orson William Black Jr., líder de la secta “La Comuna”, junto con otras 26 personas en México por parte del FBI, que lo investiga por delitos sexuales, y que prendió las alarmas de este tipo de movimientos en América Latina. Estas usan el secretismo y la manipulación como su mejor herramienta para crecer y destruir a sus fieles.

Esta detención, que se generó por la investigación de dos asesinatos en los predios de la secta y por la búsqueda de Black que tiene seis acusaciones por pedofilia en Arizona, EE.UU., dejó al descubierto que esta secta promovía la poligamia, el adoctrinamiento a menores de edad, un posible tráfico ilegal de personas y el abuso de menores. Black Jr, antiguo miembro de la iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyo exlíder, Warren Jeffs, fue condenado a cadena perpetua por abuso sexual de dos menores de edad, se había fugado de Estados Unidos a México en 2003.

Sectas, ¿por qué tan peligrosas?

La Red de Apoyo para Víctimas de Sectas las define como “toda doctrina ideológica o religiosa que falsamente representa la original, pero se diferencia a esta en su totalidad e interpretación, incluyendo con esto sus prácticas, además de que sus seguidores se aíslan en grupos cerrados o privados, en forma recluida, convirtiéndose en agrupaciones o -sociedades secretas-”.

En el libro “Sectas y Sectarios” del pastor Darío Silva-Silva se brindan algunas características de este tipo de doctrinas falsas: “Las sectas se caracterizan por un énfasis exclusivista, según el cual únicamente en ellas reside la verdad y sólo sus miembros serán salvos. Generalmente dependen de un líder a cuya se rinde culto, ha tiempo que se anula o robotiza a sus adeptos. Además de la Biblia poseen otros documentos de carácter dogmático y su creencia es errática en cuanto a alguno de los atributos de Jesucristo. Como es lógico, carecen de comunión con las  iglesias cristianas. Poseen un marcado fermento fanático y farisaicamente moralista e hiperapocalíptico. Son, por lo general, dadas a la anunciación de un nuevo profeta o iluminado, de la Segunda Venida de Cristo en determinada fecha futura o pasada, así como al hiperemocionalismo hasta llegar a extremos ocultistas”, señala Silva-Silva.

En la actualidad, miles de sectas pululan por todo el territorio colombiano, algunas de ellas ya plenamente identificas como la iglesia Creciendo en Gracia, La Cienciología o el Ministerio Apostólico y Profético Salem. Sin embargo, en Colombia no existen cifras concretas sobre el número de sectas que existen, ya que la gran mayoría se mueve en el secretismo o practican actividades por fuera de la ley, como es el caso de las satánicas.

Manipulación, fanatismo y muerte

Las Sagradas Escrituras señalan en Mateo 24:4-5, -Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—. Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. Así mismo, la Biblia advierte enfáticamente sobre este tipo de falsas enseñanzas en 2 Timoteo 4:3-4, Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos.

A pesar de las advertencias, cada día son más las personas que caen en este tipo de cultos que con el tiempo pasan de ser fieles creyentes a víctimas dominadas. Veamos algunos ejemplos de cómo creer en este tipo de sectas puede llegar a costarle la vida:

La Puerta del Cielo

El 28 de marzo de 1997, la Policía de San Diego en California encontró 39 muertos en una lujosa casa campestre en el Rancho Santa Fe, lo que ellos no sabían era que serían los primeros en ver los detalles del suicidio colectivo más macabro de la historia de los Estados Unidos.

En la escena, los miembros de la secta “La Puerta del Cielo” se habían suicidado con un coctel de fenobarbital con vodka y otros, mediante la asfixia con bolsas. Todos se encontraban vestidos con una sudadera negra y tenían el escudo, que los identificaba como miembros de la secta. Los integrantes de “La Puerta del Cielo” creían que eran extraterrestres y que el paso del cometa Hale-Bopp, supuestamente, anunciaba la llegada de una nave espacial que los llevaría a su hogar.

La Puerta del Cielo fue fundada por Marshall Applewhite y Bonnie Nettles, el primero se suicidó junto con sus seguidores y la última murió años antes del suicidio colectivo. Applewhite convenció a los 39 seguidores de sus ideas (que mezclaba la mala interpretación de la Biblia con cultura ovni y extraterrestres) de grabar vídeos donde se despedían de sus familiares e invitaban a otros al “viaje”.

Templo del Pueblo

Esta secta fundada por el reverendo James Warren “Jim” Jones en 1952 en Indianápolis, Estados Unidos, es la protagonista de uno de los suicidios masivos más grandes de la historia. Tras abandonar Estados Unidos debido a las quejas y denuncias sobre la secta, Jones y más de 900 seguidores se trasladaron al noreste de Guyana para vivir en el Proyecto Agrícola del Templo del Pueblo denominado como “Jonestown”.

Tras la creciente ola de denuncias y peticiones de investigación en Estados Unidos, el senador Leo Ryan se trasladó a Guyana junto con periodistas y ex miembros de la secta para investigar, días después sería asesinado junto con varios de sus acompañantes a manos de miembros de la secta.

El 18 de noviembre de 1978 y tras la masacre, Jones ordenó a todos los miembros de la secta congregados en Jonestown que se suicidaran mediante el consumo de un brebaje con jugo de uva y cianuro. Los sectarios en obediencia a su líder bebieron de aquel brebaje, que fue suministrado primero a los niños, dejando un saldo 912 personas muertas.

La Rama de los davidianos

Esta es una secta derivada de los adventistas del Séptimo Día y surgida de otra secta llamada los davidianos. Esta era liderada por David Koresh, que se creía el último profeta, y se guiaban por la interpretación de su líder de la Biblia y los siete sellos del Apocalipsis.

Tras reunirse en Waco en Texas con buena parte de sus seguidores y adquirir más de US$250.000 en armas para enfrentar el “asedio del mal”, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), inició un operativo para ejecutar una orden de cateo, capturar a David Koresh y verificar algunas denuncias de abuso sexual sobre algunos miembros de la secta.

Finalmente la situación se descontroló y tras un tiroteo violento, El Buró Federal de Investigaciones (FBI) tomó el control e inició la mediación con los líderes de la secta para liberar a los seguidores que se encontraban en el Rancho Monte Carmelo. Tras 51 días de asedio, la situación tuvo un desenlace fatal con la muerte de 76 personas entre los que se encontraban Koresh (encontrado muerto de un disparo), sus seguidores y agentes de la ATF. Las causas de las muertes fueron las quemaduras e inhalación de humo de un incendio, iniciado por los sectarios luego de un intento de rescate por parte del FBI, y otros por heridas de bala durante el enfrentamiento.

El manejo de esta situación ha sido catalogado como uno de los mayores errores del FBI y tras la tragedia, se cambiaron los protocolos para la solución pacífica de este tipo de situaciones.

Foto: Película “The Sacrament”. Cinta basada en los acontecimientos ocurridos en la masacre de Jonestown.

 

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