Editorial

Venezuela, tragedia suprema ¡Qué amarga tristeza! ¡Qué tristeza tan triste!

Duele mucho, muchísimo, plantear estas líneas concebidas a mediados de febrero para llegar a nuestros lectores al comenzar marzo. Valga la aclaración pues la velocidad de los hechos en la aún hermana República de Venezuela se suceden tan veloces e intempestivos que lo de ayer ya hoy está revaluado o reformado por hechos inhumanos y como tal, incomprensibles… ¡Qué desastre!

Cuánta melancolía en rostros de mujeres, adultos, adolescentes y niños cuando miran despacio hacia lontananza sin encontrar un mínimo de futuro; así atraviesan a pie la frontera con una maleta y una o dos bolsas con sus atavíos para llegar a Colombia en busca de un hilo de paz… esa paz que les arrebataron en su amado terruño.

Gracias a Dios quienes acudieron al obligado éxodo hallaron una tierra amiga. Esto dijeron nuestra Canciller, María Ángela Holguín y el Director de Migración de Colombia, Christian Kruger:

El gobierno de Colombia ha anunciado cambios en la política migratoria para brindar a las familias venezolanas condiciones dignas de vida cuando decidan trasladarse a Colombia. La migración venezolana, está en el máximo nivel de importancia para el gobierno colombiano. Se flexibilizaron normas y procedimientos para permitir que no solo los venezolanos permanezcan dignamente en Colombia.

¡Bravo! Aunque apenas se trata de tender la mano a los desvalidos por los hechos inhumados y antidemocráticos de quienes se tomaron el poder el 14 de abril de 2013, vacío por la muerte de Chávez y no han podido manejarlo. 20 años después de la primera victoria de Chávez, Venezuela enfrenta una diaria confrontación entre democracia vs. Dictadura.

Es una crisis internacional pues las cifras hablan de más de medio millón de venezolanos que pasaron la frontera hacia acá, mientras que datos más sólidos sostienen que en 2017 ingresaron a Colombia casi todos a pie por la frontera, cerca de 796.000, de los cuales 300.000 ilegales (sin visados ni documentos colombianos que acrediten su bienvenida). Esas mismas fuentes sostienen que el total de venezolanos al 31 de diciembre de 2017 estaba en dos millones incluyendo mujeres, jóvenes y niños. ¡Qué desventura!

¿Qué hacer unos y otros, los de allá y los de acá? Responde el economista venezolano Ricardo Hausman quien plantea una intervención regional para enfriar la tremenda crisis política, económica y humanitaria; una mayoría de naciones encabezadas por Estados Unidos, Colombia, Brasil, Argentina, México, Perú, Uruguay, Centroamérica y Canadá, forman un frente unido para salvar a Venezuela del marasmo institucional y democrático y calmar la desesperación.

¿Cómo salvar a Venezuela que fue país  rico en recursos naturales si los estantes de tiendas y supermercados están vacías, si hay farmacias donde no hay remedios para vender y los hospitales no reciben pacientes pues 20 mil médicos han viajado para ejercer y ganarse la vida más allá? ¿Qué hacer si mueren niños por inanición? ¿Si bellas jóvenes viajaron a ejercer la prostitución más acá o más allá porque no hay para más y así enviar algunos billetes a Caracas?

Ante este panorama parcial del caos ¿qué hacer? La solución es un contragolpe contra Maduro, un dictador sin panorama como cualquier malsano dictador. ¿Quién encabezaría ese contragolpe si la oposición está dividida? ¿La solución sería caos y más caos?

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