Areópago

Los colombianos somos así

Se necesita materia prima para construir un país. Decimos que Gaviria no sirvió, lo mismo Samper, Pastrana, Uribe, ahora se dice que Santos no sirve y el que venga después tampoco servirá. Sospecho que el problema no está en Samper, Pastrana, ni en Uribe ni en Santos.

El problema está en nosotros como pueblo, como materia prima de la sociedad. Pertenezco a un país donde la viveza criolla es moneda más valorada que el dólar, donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia basada en valores y respeto a los demás. Pertenezco al país donde las empresas privadas son papelerías particulares de empleados deshonestos que se llevan a hurtadillas para su casa hojas de papel, lapiceros, bolígrafos, lápices, y todo lo que pueda hacer falta para las tareas de sus hijos. Un país donde la gente se siente triunfal si le vuela el cablevisión al vecino, o inventa su declaración de impuestos para pagar menos, donde la impuntualidad es un hábito.  Donde los directivos de las empresas no generan capital humano, donde no hay interés por la ecología, donde las personas tiran basura en las calles y luego reclaman a gritos por qué no se da mantenimiento al alcantarillado.

Un país donde la solidaridad no existe. Nadie comparte nada con nadie y la prioridad es para el automóvil y no para el peatón. Donde la gente está llena de faltas pero  disfruta criticando a sus gobernantes: mientras más le digo rata a Pastrana o a Samper, mejor soy como persona, a pesar de que apenas ayer me consiguieron las preguntas de un examen o un certificado ilícito para evadir algo. Le digo autócrata a Uribe o Judas a Santos, pero apenas esta mañana tumbé a un cliente a través de un pequeño fraude que me ayudó a pagar algunas deudas.

No, no. ¡Ya basta! Como materia prima de un país, tenemos cosas buenas, pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que Colombia necesita. La viveza criolla congénita, la deshonestidad a pequeña escala se convierte en casos de escándalo. La falta de calidad humana, más que Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe, Santos, es lo que nos tiene francamente mal, porque estos señores no son más que nuestros presidentes elegidos por nosotros, nacidos aquí y no en otra parte del mundo.

Lo siento, porque Santos ya se va, y quien lo suceda, tendrá que seguir trabajando con la materia prima defectuosa que como pueblo somos nosotros mismos y no podrá hacer nada, mientras nadie señale un camino destinado a erradicar los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá. No sirvió Gaviria, ni Samper, ni Pastrana, ni Uribe, no sirve Santos ni servirá el que venga… ¿Es que necesitamos un dictador para que nos haga cumplir la ley por la fuerza y por medio del terror?

Es muy sabroso ser colombiano, pero cuando esa colombianidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como nación, ahí la cosa cambia. No encendamos una velita a los santos a ver si nos mandan un mesías. Nosotros tenemos que cambiar. Un nuevo presidente, con los mismos colombianos, no podrá hacer absolutamente nada. Está muy claro: somos nosotros los que tenemos que cambiar. Creo que esto encaja muy bien en todo lo que nos pasa. Disculpamos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y tolerantes con el fracaso porque esa es una industria de la disculpa y la estupidez. Después de este mensaje, he decidido buscar al responsable, no para castigarlo sino para exigirle que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende. Sí, he decidido buscar al responsable y estoy seguro que lo encontraré cuando me asome al espejo. ¡Ahí está! El del espejo, ese es el único responsable. No necesito buscar en otros lados ¿y tú qué piensas?

Foto: David Bernal / Revista Hechos&Crónicas

Share:

Leave a reply