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Cómo pedir a mis papás que respeten mi intimidad

Es común que los padres de adolescentes sientan que deben estar enterados de todo lo que hacen sus hijos. Sin embargo, en el intento de acompañarlos durante esta etapa, llegan al límite de invadir la privacidad de sus hijos. ¿Cómo poner un freno?

“Mi nombre es Alejandra, tengo 17 años y un hermano de 22. Debo decir que me gané la lotería con mis papás. ¡Son los mejores! Pero no siempre fue así. Cuando mi hermano entró en la adolescencia, mis papás estaban muy temerosos, creían que tenían que estar todo el tiempo con él y pendientes de TODO lo que hacía porque de lo contrario, se perdería en los vicios de este mundo. Le esculcaban el cuarto, le revisaban el celular y el computador y hasta escuchaban sus conversaciones. A mí me pedían ayuda y me decían que era por su bien, pero mi hermano comenzó a volverse retraído y a no contarles nada. La relación familiar se quebró.

Tuvimos que asistir todos a una terapia familiar en la que nos recomendaron cambiar la manera en que hacíamos las cosas. A mis papás en pocas palabras les pidieron que dejaran de ser tan intensos y a mi hermano que no escondiera las cosas. Todos cambiaron y a mí me tocó la mejor parte”.

Sofía Ballestero, psicóloga y socióloga, explica para el portal Familias. com que “los padres deben trabajar en la confianza desde que los hijos son pequeños, para que cuando sean adolescentes, ellos puedan expresar sus sentimientos, emociones y compartir sus inquietudes. Para lograr la confianza es fundamental el respeto por la privacidad y la intimidad, se trata de dejarles su espacio sin invadirlos o cuestionarlos.

Ballestero sugiere que los padres se acerquen a sus hijos y revisen en conjunto el contenido de su computador, celular y otros dispositivos, conversar sobre las diversas situaciones que contengan. Cuando el adolescente se niega rotundamente es cuando algo esconde y es ahí cuando los padres deben conocer qué está viendo o haciendo, quienes son sus amigos, donde está y con quién está. Es una llamada de alerta y precaución, se recomienda la ayuda de un especialista”.

Hechos&Crónicas trae una serie de tips para pedir a tus papás que respeten tu intimidad.

  1. Sé confiable

No puedes pedir a tus padres que respeten tu intimidad si sienten que no pueden confiar en ti. Demuéstrales que eres una persona madura, capaz de tomar decisiones sabias y que los principios que te enseñaron quedaron grabados en ti.

  1. Comparte tus experiencias y problemas, no te guardes las cosas

Una de las mayores quejas de los padres de adolescentes es que ellos no les hablan. No te conviertas en un mundo aparte que solo llega a casa a comer y dormir. Cuenta con tus papás, habla con ellos, coméntales tanto las cosas buenas como las cosas malas que te ocurren. Pídeles consejos. Sácate de la cabeza que te van a juzgar y que no te entienden y confían en que ellos quieren lo mejor para ti. Te sorprenderás.

  1. Respeta las reglas

Este punto está muy ligado con el número uno. No te van a permitir llegar a casa un poco más tarde si desde el principio no respetas la hora establecida. No lleves a tus papás al límite, cumple con lo que te imponen aunque no estés de acuerdo, así, cuando tengas su confianza, podrás expresarles tu descontento y establecer normas que les den tranquilidad a ellos pero que también sean de tu agrado.

  1. Habla claro

¿Cómo pretendes que tus papás sepan lo que no te gusta si no se los dices? Pero ojo, nadie entiende razones en medio de una discusión, así que espera el momento en el que estén más calmados y habla con ellos. Explica tus razones, gustos y comportamientos. Deja que expresen sus dudas y temores y diles claramente que necesitas que respeten tu intimidad, pero a cambio haz un compromiso en el que asegures que no los defraudarás.

  1. Respeta su intimidad

Si quieres que respeten tu intimidad, pues comienza por respetar la de ellos. No puedes pretender que no revisen tus cajones si tú revisas los de ellos. Es así de claro. La norma en una familia debería ser que nadie tenga claves para sus celulares o equipos, ni los papás, ni los hijos, pues ninguno debería tener conversaciones privadas que los demás no puedan leer. Pero así como tú no quieres que te esculquen, pues respeta la intimidad de los demás y tampoco lo hagas.

Vigilancia no es irrespeto

En 2015, la Corte Suprema de Justicia autorizó que los padres de familia tengan acceso a las claves de correos y redes sociales de sus hijos sin que esto se considere una violación al derecho a la intimidad.

El fallo argumenta que los padres quedan autorizados “para asistir, orientar y controlar las comunicaciones de sus hijos menores de edad” y acceder a dicha información con el objetivo claro de protegerlos en los casos en los cuales puedan estar en riesgo.

Es claro que a nadie le gusta que le revisen sus redes sociales, correos, conversaciones o llamadas, pero es importante entender que los padres no tienen la labor de espías, pero sí de centinelas. En algunos casos es necesario y aunque no guste, la invitación es a que lo hagan juntos, que no sea motivo de pelea o de discusión, sino la posibilidad de compartir las situaciones de la vida y esperar dirección y cobertura.

Sé responsable con tus acciones, pues Dios te pedirá cuentas, pues a quien mucho se le da, mucho se le demanda. Pero tú permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 2 Timoteo 3:14-15.

Por: María Isabel Jaramillo – @MaiaJaramillo

Foto: 123RF

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