Editorial

Tras las fiestas decembrinas ¡Estrés!

¡Muy bien! Ya viene 2018, terminan las fiestas decembrinas y aquí está de cara a la realidad un año que comienza…

¿Cuál realidad? El dinero ganado en diciembre en sueldos, primas, bonificaciones, dividendos, labores extras, compraventas y etc. son causas del alboroto para que nuestros bolsillos estén sumidos en una peligrosa ausencia: no hay plata, no hay con qué.

¡Es enero! Nos bailamos las fiestas decembrinas y fuimos gocetas de la vida. ¡Que viva la vida! gritamos en diciembre a pulmón henchido de fervores por el mes de mayores goces. Enero es un mes sin ganas tipo inglés: ¿cómo? Flemático, pensativo y aletargado con el mundo a punto de cerrar sus puertas, bebemos mucha agua con alegría cuando en diciembre bebimos unos whiskies, o unas cervezas o copitas de vino pero los bolsillos sucumben el 31 de diciembre, luego el 1 de enero es el flaco enero y el despertar el menos agradable de los días del año incluyendo los bisiestos cuando los hay.

Hacia mediados de enero nacen las peores enfermedades: estrés, bendito estrés, aunque no lo padezco soy portador de un fino estrés. ¿Qué es estrés? Los psicólogos laborales sostienen que trabajar duro por algo que poco nos importa, quizás unos cuantos pesos, lo que sufrimos se llama estrés. Trabajar duro por algo que amamos, se llama pasión… benditas pasiones. De manera que cero estrés… ¡relájate! Elimina lo que no está dentro de tu bondadoso corazón.

El estrés surge por diversas causas que vuelven estúpido a cualquiera: mucho trabajo al desgano, amores desarreglados y al vaivén, las finanzas en mal estado, un año arrugado al final del túnel, un entorno desigual, interacción difícil con tus amistades, o con tu esposa, o con tus hijos, o con tus vecinos, y peor, tus bolsillos desfondados.

Allí nacen las migrañas, las apneas del sueño (dormir muy poco), gastritis, taquicardias y eso de pasarse usted en los consultorios médicos, con uno y otro galeno, benditos sean los médicos, todos los del mundo aunque cuestan más que un vale por visita.

El estrés genera enfermedades coronarias, desbarajustes en la presión sanguínea, obesidad, adicción al cigarrillo o al licor, problemas cutáneos como descamación, escozor, resequedad y picazones en la piel, acné, caída del cabello, sudoraciones, urticaria y uñas quebradas.

Los desarreglos digestivos son diarios con su colon irritable, náuseas, diarreas, dolores abdominales, desequilibrios mentales, ataques de pánico, neurosis y una vida acelerada.

El estrés se anida en la cabeza de cada quien con ataques día y noche. Evitémoslo con sus varias enfermedades gemelas pues afecta la salud física y emocional y estos consejos te servirán mucho:

• Rompe tu rutina y sal a cenar con familiares y amigos. Ríanse harto, la risa es clave para desterrar el estrés.

• Escucha música selecta y menos noticias amarillas sobre muertes y disparos.

• Pase más tiempo contigo mismo(a). Regálate tu tiempo en calma y en concentración con tu propia vida.

• Prepare esta noche tus asuntos para mañana incluyendo tu ropa y documentos.

• Aprende a decir NO.

• Sé flexible con tus metas y objetivos.

Sobre todo, confía en Dios que siempre estará contigo si tú estás con Él. ¡Aleluya! ¡Aleluya!

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