Martes, 17 Enero 2017 17:00

Sane su corazón

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¿Lleno de propósitos y esperanzas para este 2017? No se enfoque en lo material, recuerde que para cumplir cualquier meta, debe tener un corazón sano y limpio. Hechos&Crónicas le cuenta cómo lograrlo.

Para Diana Hernández, psicóloga clínica, “el ser humano tiene la necesidad de plantearse propósitos que le permitan mejorar su calidad de vida, ser una mejor persona y corregir los errores pasados. El año nuevo se presenta como una hoja en blanco sobre la que se puede comenzar de nuevo”.

De igual forma, el psicólogo Richard Wisemam realizó recientemente un estudio sobre los propósitos de año nuevo y aseguró que 88% de ellos no se cumplen. ¿La razón? Las personas se trazan metas muy altas o inalcanzables o simplemente tienen el enfoque equivocado.

Sin embargo, puede haber otra razón. Las vidas de las personas no cambian porque sus hábitos siguen siendo los mismos. Peor aún, porque siguen atados al pasado.

Este año nuevo no será diferente si usted no hace algo en referencia con los traumas del pasado que no le permiten avanzar. Neil Anderson en su libro ‘Victoria sobre la oscuridad’ lo define de la así: “Hay algo en su pasado que no ha sido resuelto y en consecuencia aún lo tiene prisionero”. Si no lo resuelve, difícilmente podrá avanzar.

Cómo resolver las emociones primarias

Anderson lo plantea de la siguiente manera: “Los efectos residuales de los traumas del pasado se denominan ‘emociones primarias’. La intensidad de sus emociones primarias las determina la historia de su vida. Mientras más traumática su experiencia, más intensa será su emoción primaria. Usted no tiene control sobre sus emociones primarias cuando se desatan en el presente, porque están arraigadas en el pasado. Por lo tanto, no es bueno que se sienta culpable por algo que no puede controlar. Sin embargo, puede estabilizar una emoción primaria evaluando la luz de las circunstancias presentes. Por ejemplo, suponga que conoce a un hombre llamado Bill. Se parece a alguien que solía pegarle cuando eran niños. Aunque no es la misma persona, se desatara su emoción primaria. Entonces, rápidamente usted se dice: “Este no es el mismo Bill, le daré el beneficio de la duda”. Esta evaluación mental produce una ‘emoción secundaria’ que es una combinación del pasado y el presente.

Es algo que hemos hecho miles de veces y hemos ayudado a otros a que hagan lo mismo. Cuando la gente pierde los estribos, tratamos de ayudarles con la conversación que los calme. Ayudamos a recuperar el control haciéndolos pensar, haciendo que la situación presente tome su verdadera perspectiva.

¿Cómo quiere Dios que resuelva las experiencias del pasado?

Primero, comprenda que usted ya no es producto de su pasado. Es nueva criatura en Cristo: un producto de Cristo en la cruz. Tiene el privilegio de evaluar su experiencia del pasado a la luz de lo que es hoy, en oposición a lo que era antes.

La intensidad de la emoción primaria fue establecida por la percepción de los hechos en el momento que ocurrieron. Las personas no son esclavas de los traumas del pasado, son esclavos de las mentiras que han creído cerca de sí, acerca de Dios y del modo de vivir como resultado el trauma. Por eso la verdad nos hace libres (Juan 8:31-32).

Como cristiano, usted es literalmente una nueva criatura en Cristo. Las cosas viejas, incluidos los traumas del pasado, pasaron (2 Corintios 5:17). Su viejo “Yo” en Adán pasó; la nueva criatura en Cristo ha llegado para quedarse.

Todos hemos sido víctimas, pero si seguimos siendo víctimas depende de nosotros. Las emociones primarias están arraigadas en mentiras que creíamos en el pasado. Ahora podemos ser transformados por la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2). Los moldes carnales aún están incrustados en nuestra mente cuando llegamos a ser nueva criatura en Cristo, pero nosotros podemos crucificar la carne y decidirnos por andar en el Espíritu (Gálatas 5:22-25).

Ahora que usted está en Cristo puede considerar los hechos del pasado desde la perspectiva de lo que es en el presente. Quizás se pregunte ¡Dónde estaba Dios cuando ocurría todo esto? El Dios omnipresente estaba allí y envió a su hijo para redimirlo de su pasado. Lo cierto es que Él está en su vida ahora para liberarlo de su pasado. Eso es el evangelio, las buenas nuevas que Cristo vino a liberar a los cautivos. La percepción de aquellos sucesos desde la perspectiva de su nueva identidad en Cristo es lo que indica el proceso de curación de las emociones dañadas.

Perdone a quienes lo perjudicaron en el pasado

El segundo paso para resolver los conflictos pasados es perdonar a quienes le han ofendido. Dios requiere el perdón. Después de decir Amén en el Padre Nuestro (que incluía una petición del perdón de Dios), Jesús comentó: Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas. Mateo 6:14-15.

Nuestra relación con los demás debe estar basada en los mismos criterios que Dios basa su relación con nosotros: amor aceptación y perdón. (Mateo 18:21-35).

Además, el perdón es necesario para las trampas de Satanás. La falta de perdón es la avenida principal que Satanás usa para entrar en la vida del creyente. Pablo nos exhorta que perdonemos para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas. (2 Corintios 2:11).

En muchos casos el perdón es un problema por resolver que se requiere de todos los creyentes que desean un ser como Cristo. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:31-32.

Perdonar no es olvidar. El olvido puede ser un subproducto del perdón a largo plazo pero no es el medio para perdonar. Cuando Dios dice en Hebreos 10:17 que no se acordará más de nuestros pecados, no dice olvidaré. Él es omnisciente, no puede olvidar. Más bien, nunca usará el pasado contra nosotros; lo apartará de nosotros cuán lejos está el Oriente del Occidente. (Salmo 103:12).

El perdón no significa que debe tolerar el pecado. No, perdonar no significa que debe construirse en el limpia pies de los continuos pecados de esa persona. Pero tampoco que busque la venganza ni le mande el pago por las ofensas sufridas.

Perdonar es resolverse a vivir con las consecuencias de los pecados de los demás. En realidad, usted tendrá que vivir con las consecuencias de los pecados del ofensor sea que lo perdone o no. La decisión es suya”.

Aprenda a aceptarse como es, a verse como Dios lo ve. Pídale que quite las vendas de sus ojos y perdónese, así como le pide perdón a Dios.

Cada noche, antes de acostarse recuerde qué pudo haberlo dañado y perdone. Todos los días nos sentimos ofendidos por algo, debe asegurarse de perdonar cada día para que los traumas de hoy no afecten su futuro.

Comience este nuevo año con un corazón renovado. Decida hoy ponerse en oración, pídale a Dios que lo ilumine sobre cada aspecto de su pasado que debe perdonar y dejar atrás. No lo arrastre para siempre, suéltelo, déjelo ir y enfóquese en un nuevo futuro. Este 2017 vendrá cargado de bendiciones para usted.

Por: María Isabel Jaramillo | @MaiaJaramillo

Visto 910 veces Modificado por última vez en Miércoles, 18 Enero 2017 13:58

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