Jueves, 24 Agosto 2017 20:59

Primera colombiana en North Carolina Wesleyan College

Ana María Aguilar, una tenista bogotana de 17 años, bachiller egresada del Nuevo Gimnasio Cristiano, narra cómo sus sueños se han cumplido contra todo pronóstico.

Ana siempre soñó con estudiar en el exterior y allá mismo practicar el deporte que ama. A pesar de no contar con los recursos para hacerlo, nunca perdió la fe, se aferró a sus sueños y a las promesas que Dios le había dado.

Su amor por el tenis empezó desde muy temprana edad y lo ha ido desarrollando a lo largo de su vida. Hoy con gran efusividad y con la alegría que la caracteriza “Aguis” (como le dicen sus amigos de cariño) relata cómo fue becada por tres universidades en USA por su gran talento deportivo.

¿Cómo inició su vida en el tenis?

A: Empecé a jugar tenis por mi papá pues a él le gustaba mucho. Desde los nueve años he jugado, pero cuando era pequeña no me gustaba mucho, así que lo dejé por un tiempo. A los 13 años me nació el amor por practicar y empecé a mejorar.

¿Al ver que había mejorado qué siguió?

A: Desde cuando comencé a jugar, siempre decía que quería estar en la FCT Federación Colombiana de Tenis, así que al ver que había mejorado, mis papás me inscribieron cuando tenía 14 años. Allí entrenaba de lunes a viernes después del colegio. Estuve dos años y muy rápido subí mi nivel de juego.

¿Fue fácil conseguir la beca?

A: Fue un proceso lleno de pruebas. Luego de salir de la Federación hubo muchos cambios en mi vida. Estaba terminando el colegio, mis padres se separaron y fue cuando tomé la decisión de hacer una pausa en el tenis. Apenas me gradué de bachiller volví a entrenar y me recomendaron un entrenador con quien hicimos un contrato por un año. Aunque tenía un buen nivel de juego, mi entrenador dijo que en ese año solo íbamos a trabajar técnica, nada de competencia, pero increíblemente terminamos todo lo de técnica en seis meses y fue muy lindo porque siento que a través de mí, Dios le demostró a mis entrenadores que Él existe, porque las cosas me salieron tan fácil que fue una prueba de que hasta con los detalles más pequeños Dios muestra su amor.

¿Cómo fue el proceso de postulación a la beca?

A: Después de un año me dije: “bueno, debo pensar qué quiero”, porque veía que niños que entrenaron conmigo se iban a competir. Así que contacté a la persona que hacía ese proceso, pero costaba seis millones de pesos y yo, obvio, no tenía ese dinero. Además, me dijo que yo no estaba bien rankeada y que debía esperar más, en conclusión: me cortó las alas. Pero Dios siempre ha estado ahí.

Un día conocí a un muchacho que se había preparado con mis entrenadores y se había graduado becado en USA. Él me dijo que hiciera el proceso yo misma, entonces lo hice. Mi objetivo siempre había sido que fuera una universidad privada y cristiana, entonces empecé a buscar y guardaba todos los correos de los entrenadores, pero luego apareció otro “problema”, hacer el video para enviar a las universidades.

Era costoso pero eso no me detuvo, pedí una cámara prestada y mi entrenador me grabó. Iba a ser un vídeo de prueba, pero las tomas quedaron tan bien que decidí enviarlo, yo misma lo edité sin saber de eso. Lo envié a los correos de los entrenadores que tenía y lo subí a YouTube. A la mañana siguiente ya me habían respondido  entrenadores y la universidad que escogí fue la primera que me escribió. Yo no le había escrito a esa universidad ellos me encontraron.

¿La elección de la universidad fue fácil?

A: Me respondieron muchas universidades públicas, privadas y no cristianas pero fui descartando. Entre todas las que me escribieron me quedé con tres universidades para hacer una elección Tennessee Wesleyan University que me ofreció 80% de beca, Warner University me ofreció 70% y North Carolina Wesleyan College 65%.

Elegí North Carolina Wesleyan College aunque durante el proceso siempre la dejaba de última y me inclinaba por la de Florida, la Warner University por su coach latino y porque estaba más “cerca” de Colombia, pero eran plus bobos porque al fin y al cabo voy a estar lejos.

Todo lo hizo Dios. La persona de admisiones internacionales y el coach de North Carolina estaban pendientes de mí y eso me gustó, pues me hacían sentir más acompañada. Además, al principio solo me ofrecían 50% de beca y fueron subiendo el porcentaje, eso me demostró que estaban interesados.

Para entrar a cualquier universidad debía presentar mis notas del colegio, que fueron buenas, pero también, un examen de inglés que ya había hecho en el colegio y el puntaje no me alcanzaba, así que lo volví a presentar y tampoco pasé. Fue terrible. Ese examen es costoso y me sentía mal.

Hablé con los entrenadores a ver qué podía hacer. El de Warner y me respondió que tenían que analizar mi caso, que eso no era tan fácil y en North Carolina finalmente me respondieron que no había problema, que me aceptaban ya. ¡Estaba asombrada! Al día siguiente me llegó el email de aceptación y me enamoré de la universidad. Además, en las otras universidades no sería titular en el equipo y en esta sí, voy a ser raqueta dos o tres, donde uno es la mejor y la seis la menos buena entonces estaría en una buena posición en el equipo.

Estuve muy confundida en hacer la elección y un buen día me dijeron: tienes una semana para tomar una decisión. Yo había orado y le había dicho a Dios que se faci- litara donde era y fue así como las cosas en la de Florida se empezaron a enredar y en Calorina cada vez era más fácil. Hasta mi entrenador, que no sé si crea en Dios o no, me decía que no era una coincidencia y que yo tuve la posibilidad de elegir, que hay personas que solo tienen una opción y así no sea la mejor, les toca. También me ayudó en coaching Julián Alonso así que tomé la decisión antes de que terminara la semana de plazo que me habían dado.

Ahora solo queda terminar el proceso de visa y el 16 de Agosto inicio clases. Seré la primera colombiana en estudiar en la universidad North Carolina Wesleyan College.

En todo este proceso Dios me regaló tres promesas:

• Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Salmos 37:5.

• ¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios! Salmos 42:5.

• El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. Salmos 32:8.

Por: Geraldine Avila Cifuentes - @geralavila9

Foto: Juan Camilo Peña - @jcamilope

 

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