Miércoles, 19 Octubre 2016 23:44

¿Qué pueden aprender los cristianos de Netflix?

El gigante del streaming nació como una cadena de alquiler de dvds, hoy es una de las empresas de mayor crecimiento en todo el mundo superando los 83 millones de suscriptores. Su éxito deja algunas lecciones que el cristianismo contemporáneo debería aprender para innovar en su crecimiento y expansión.

Reed Hastings y Marc Randolph fundaron Netflix en 1997. En 1998, la pequeña startup lanzó su primer sitio de alquiler y venta de DVD, netflix.com, y un año más tarde comenzó a ofrecer el servicio por suscripción de alquiler de películas vía correo. Durante aquella época, el “rey” de los alquileres era la cadena Blockbuster que tuvo la oportunidad de comprar a esta pequeña empresa en el 2000 y no lo hizo. El tiempo y la poca capacidad de adaptabilidad empresarial de sus directivos frente a los cambios de la tecnología, terminaron por acabar al gigante de los alquileres en 2010. Una historia parecida a la de David y Goliat.

Una de las causas principales de la desaparición de Blockbuster fue el acelerado crecimiento de Netflix entre el público objetivo que manejaba su competidor. Desde sus inicios, su excelente servicio de entrega y fácil adaptación a los cambios de la era tecnológica, convirtieron a este sitio en la empresa que revolucionó la manera de ver películas y programas de TV.

Actualmente, esta plataforma es la principal red de televisión por Internet en el mundo. Presta servicio en más de 190 países y a más de 83 millones de personas que disfrutan de más de 125 millones de horas de programas de TV y películas por día, incluidos los documentales, cine actual y series originales.

Este es un caso atípico de éxito del cual se pueden extractar algunas lecciones para que algunos líderes cristianos, creyentes y el cristianismo en general debieran aprender con el fin de cumplir con las tareas que Jesús nos ordenó:

Contenidos propios y polémicos

Una de las apuestas fuertes de esta plataforma es la creación de contenidos y adaptación con estilo propio de series, películas, documentales de alta calidad y que abordan todo tipo de contenidos, los que han sido ficha clave para el éxito. Series como House of Cards, que ha recibido 33 nominaciones a los Premios Emmy y 8 nominaciones al Globo de Oro, ganando en las categorías de mejor actriz de serie de televisión y en mejor actor de serie de televisión; y otras como Narcos, Marco Polo, Scream, Daredevil, Stranger Things se han convertido en éxitos del internet. Documentales como Making a Murder, han generado polémica en EE.UU. al abordar como temática la inocencia de un condenado por asesinato; o Hot Girls Wanted, que muestra las consecuencias para las mujeres que actúan en la industria pornográfica, son una muestra del amplio margen de la creatividad que impulsa la marca.

Asimismo, Netflix se ha aventurado a realizar sus propias producciones cinematográficas entre las que se encuentran Los doble-vida, Beast of no Nation, Xoxo y Special Correspondents que son protagonizadas por grandes actores de Hollywood, entre ellos Eric Bana, Idris Elba y Adam Sandler, entre otros.

La iglesia cristiana cuenta con las mejores historias que se puedan encontrar para llamar la atención de creyentes y no creyentes. La mayoría de los contenidos cristianos para radio, televisión, cine, libros, folletos y demás canales de comunicación no pasan más allá de mostrar historias de redención sin aventurarse a temas polémicos o historias delicadas por temor a que no guste o a que no convenga.

La magia de autores como Frank E. Peretti y Tim LaHaye quienes con sus libros inspiraron producciones cinematográficas, otras publicaciones y hasta series en alguna época, pero todo se ha quedado allí. Desde hace varios décadas, el material cristiano entro en una especie de comodidad ofreciendo más de lo mismo, aunque en los años recientes algunas cintas como Fireproof y God’s Not Dead, han llamado la atención por su originalidad y sentido cristiano no fanático.

Innovar para conquistar

Netflix apostó al streaming por internet cuando muchos no daban un peso por el servicio y ahora, después de haber quebrado a su principal competencia en los 90, tiene en aprietos a la televisión, en especial a los canales de TV paga como HBO. Cualquier usuario puede descargar la aplicación y ver todo lo que quiera desde su celular, tableta, en el carro y en su computador personal.

Los miembros de este servicio pagan una cuota relativamente bajo por su contenido el cual es actualizado cada semana y a diario, en algunos casos. Dichos programas, series, películas y hasta telenovelas se pueden ver hasta en 4 pantallas en alta definición (HD) y en ultra alta definición (UltraHD), según el plan que se compre.

En el cristianismo, la apuesta debería ser la misma. Es hora de modernizar las formas de transmisión del mensaje de salvación, una tarea en la que la iglesia cristiana se encuentra en mora. En este mismo sentido, Jesús fue un maestro en materia de comunicación, usaba diversos lenguajes para públicos objetivos distintos, nunca utilizó un mismo método para comunicarse con quienes los escuchaban. Una práctica que la iglesia pareció olvidar puesto que muchas iglesias se quedaron con el tradicional culto y las mismas giras evangelísticas.

Es hora de apostar más a internet. Algunas iglesias transmiten el culto vía web pero sus estrategias en redes sociales son pobres y son las que permiten un mayor contacto con los feligreses. Youtube, Vimeo, Facebook, Instagram, Snapchat, Google Plus, Twitter, Vine, entre otras redes que no han sido explotadas como se debería por parte de iglesias, ministerios y organismos cristianos. Hoy no solo es necesario tener página web sino aprovechar los recursos que provee internet para cumplir con la gran comisión.

Contenido para todos los públicos

Con más de 83 millones de suscriptores, Netflix se ha especializado en ofrecer contenidos para todos los públicos. El portafolio tiene más de 21 géneros y un catálogo completo de 13.612 títulos de películas en todo el mundo; en Colombia son más de 3.830 incluyendo cintas cristianas y predicaciones.

Los contenidos cristianos suelen estancarse en lo mismo de siempre: sexo, virginidad, el diezmo, matrimonio, el decálogo, la vida cristiana, porque es bueno o malo y hay poca innovación en los mensajes de carácter cristiano llegando a alejar a las personas no creyentes del Evangelio. Con esto no estoy diciendo que el evangelio sea para el entretenimiento de las masas, sino que es hora de enviar el mensaje de salvación a todos los públicos no solo al que está sentado en las bancas de las iglesias.

Jesucristo fue uno de los mejores comunicadores que la humanidad haya podido conocer y el mensaje de salvación ha llegado a casi todos los países del mundo a través del uso de las herramientas de comunicación más básicas como la tradición oral y la lectura bíblica. En la actualidad, hay muchas iglesias y organizaciones cristianas, que a pesar de tener más y mejores herramientas que las existentes en las épocas de Jesús, el mensaje que predican no llega más allá de las cuadras de su templo.

Es hora de seguir los pasos de Jesús en materia de comunicación y comenzar a utilizar todas las herramientas que hoy tienen a la mano, no olvide lo que dice la Biblia en 1 Tesalonicenses 5:21 “más bien, examinen todo, retengan lo bueno”.

Por: David Bernal (@davidbernall)

Imagen: Netflix

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