Martes, 19 Julio 2016 22:34

“Dios ha sido bacano conmigo” Éibar Gutiérrez

Vallenato de pura cepa (valduparense), arquitecto de  profesión, desde pequeño se preparó como músico y nunca se imaginó ser actor. Conozca los momentos más cruciales de este artista que hoy es conocido como el “juglar urbano”.

Éibar Rafael Gutiérrez Barranco, nació el 1ro. de junio de 1973. Es hijo Rafael Gutiérrez Mojica q.e.p.d., y Francisca Barranco Quiróz. Desde pequeño conoció el acordeón y creció en Valledupar con la influencia y herencia de la música vallenata. “Siempre he amado ese instrumento, desde niño estuve rodeado de ese mundo de juglares, de grandes intérpretes”, cuenta.

Hechos&Crónicas: ¿Le gusta la vida de los juglares?

É.G.: Los grandes juglares de mi tierra murieron muy mal, sin plata, había que hacer vaca para enterrarlos. Estuvieron rodeados de vicio, alcohol, drogas, mujeres, hijos, hogares. Esa vida nunca me gustó.

H&C: Detrás del vallenato generalmente está el ron… ¿alguna vez tomó? El ron es “sagrado” desde niños. Nunca he tomado en la vida, entiendo que es un propósito de Dios porque no lo he probado. La razón humana es que salíamos con cinco amigos que terminaron bachillerato muy chiquiticos a parrandear y serenatear. En vez de trago comprábamos Cocacola y no vimos la necesidad del ron.

H&C: Su infancia fue feliz…

É.G.: Sí, bien bonita, de pueblo, de fútbol. Cuando terminé bachillerato propuse a mis padres que iba a ser músico y me dijeron: “si quieres sermúsico, primero debes tener una profesión”. Como no había facultades de música, cursé arquitectura en la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Cartagena.

H&C: ¿La ejerció alguna vez?

É.G.: Sí, durante tres años en Valledupar e hice una platica chévere, pero el músico empezó a robustecerse y el arquitecto a desaparecer.

H&C: ¿Cuándo empieza su carrera musical?

É.G.: Cuando me presenté en el Festival Vallenato fui elegido Virrey del Festival en la categoría Aficionados en el 2000. Ahí tuve la convicción de que ese don fue dado por Dios.

H&C: ¿Cómo es la preparación para competir en el Festival?

É.G.: ¡Dificilísima!, uno debe que estudiar las rutinas de los grandes maestros. Claro, mi propuesta era no tocar como ellos sino hacer algunas variaciones musicales. Físicamente es desgastante tocar a 40° grados, frente a 5.000 personas, nervios tremendos, pero vale la pena.

H&C: En una de esas competencias conoció a Ana Isabel Daza…

É.G.: (Suspira), Sí, a “La Nena”, aunque ya la había visto porque estudiamos en el mismo colegio, siendo ella una generación mayor que yo (risas), ¡mentiras! Yo soy mayor... nos ennoviamos y tal.

H&C: Ana se convirtió como en su manager, ¿verdad?

É.G.: Cuando murió Consuelo Araújo de Noguera, inventora del Festival, empezaron a invitarme a eventos fuera del país. Viajé mucho a Bogotá porque allá se manejaba todo y me fui a vivir allá. La Nenita se vino conmigo a probar suerte y yo a hacer música.

Duramos ennoviados año y medio en Bogotá y ella debió irse con sus padres. El noviazgo entró en prueba.

H&C: ¿En ese tiempo sin La Nena, se acordaba de Dios?

É.G.: Siempre he tenido una relación con Dios, en ese entonces tenía un catolicismo arraigado… fui devoto del santo Eccehomo, pero independientemente de eso tenía una necesidad de oración que nadie me enseñó.

H&C: ¿Quién tiene ese primer encuentro real con Dios, ella o usted?

É.G.: La Nena conoce de Dios gracias a mi mamá y mi hermana menor. Ella empieza a llamarme a Bogotá y me dice: “mira ya recibimos de Cristo”, pero yo le decía que también lo tenía. Me decía que buscara iglesia… y yo iba a una iglesia católica o la que me encontrara. Estaba confundido.

H&C: ¿Cuándo se quita el velo?

É.G.: Cuando recibí a Cristo hace como 14 años me quité el velo, me di cuenta de lo que era bueno y malo. Fue en una iglesia cristiana de Valledupar donde tuve mi primer amor. Allí dirigí la alabanza y un grupo de jóvenes. Recibir a Cristo fue un momento histórico con sus “antesitos” y sus “despuesitos”.

H&C: ¿Ser cristiano le ha traído problemas?

É.G.: Excelente pregunta. Sí he tenido problemas, pero internos, conmigo mismo. No del exterior. Dios ha sido bacano conmigo.

H&C: ¿Podría contarnos uno de esos problemas?

É.G.: ¡Claro! Cuando La Nenita y yo éramos novios teníamos relaciones sexuales. Un día, ella me dice: “No, eso está mal”. Te confieso que eso fue una vaina traumática para mí.

Yo pensaba: “esta vieja ya no me quiere, tiene otro”. Duré como tres meses preguntándole a Dios: “¿si tengo novia por qué no puedo estar con ella?” En Valledupar, muchos jóvenes tienen relaciones sexuales y hasta con animales para inducirse. Esta práctica tiende a desaparecer pero aun se practica. Yo nunca lo hice, pero pensaba: “¿será que soy homosexual porque no lo hice con animales?” Además, mis primos y todos los que bebían, tenían relaciones con prostitutas. Yo nunca lo hice. Hoy entiendo que es Dios cuidándome.

H&C: En una de sus giras a Europa tuvo una depresión…

É.G.: Sí, estaba solo sin La Nena. Mi primer episodio fue un momento de cobardía. Seguía dándole vueltas a que ya no podía tener relaciones sexuales con mi novia. No comía, no dormía. Cuando llegué a Colombia, tuve otro episodio y quería acabar conmigo. Yo oraba y no tenía respuestas. Luego entendí por qué no debía hacer lo que estaba haciendo con mi novia.

H&C: Finalmente se casaron, ¿lo pensó alguna vez?

É.G.: Casarme no estaba en mis planes. Te confieso otra cosa: yo tenía un dios por encima de La Nena, era mi carrera artística. Lo del matrimonio era como, si se da sí y si no, no. Pero Dios me trabajó en ello y nos casamos.

H&C: ¿Querían tener hijos?

É.G.: No tenía el sueño de tener hijos. Mi fundamento era: ¿para qué tener hijos si el mundo está horrible, la droga, la violencia, etc.? Pero entendí que Dios sí quería. Una vez noté que La Nenita ya no comía arroz de fideos y Luciana ¡llegó! Mi hija cambió mi vida. Ya no giro en torno a mi sueño de artista, ahora quiero hacerla feliz. Quiero que conozca de Dios y que no lo haga tarde como nosotros.

H&C: ¿El hermanito cuándo?

É.G.: (risas). Luciana ya lo está pidiendo. Estamos orando para que Dios cumpla sus propósitos.

H&C: Usted siempre quiso conocimiento teológico, ¿cómo llegó a Casa Sobre la Roca?

É.G.: Moisés Angulo es uno de mis artistas preferidos desde que yo era un pelado. Un día en un evento de gente desplazada me invitaron a tocar y me enteré que Moisés iba estar ahí. Con La Nena ya sabíamos que él era cristiano y había sacado varios discos. Tuve la oportunidad de participar con él y nos hicimos amigos. Un día me dijo: “Éibar, yo soy casarockero, por allá a la orden”. Año y medio antes que Dios nos confirmara irnos de la iglesia de Valledupar, mi esposa se burlaba de mí y me decía: “tú ves a ese pastor y vas a otra iglesia”. Se refería a que siempre he sido seguidor del programa de televisión Hechos&Crónicas y antes de ir a culto veía al pastor Darío Silva-Silva. Ahora, mira, ¡estamos en Casa Sobre la Roca! Ha sido un proceso chévere y nos hemos formado teológicamente. Nuestra hija Luciana tiene cuatro años y es muy feliz.

H&C: Ustedes lideran un grupo de oración…

É.G.: Hace tres años conformamos con La Nena un grupo que se llama G.O. “Grupo de Oración”. Ahí, por ejemplo, está Mónica Hernández, de Bravíssimo. El grupo tiene 30 personas. Nuestro método de evangelización es que la gente vea nuestro testimonio y se interese por buscar a Dios. Mi productor musical también va a Casa Roca. El pastor Álvaro Lozano es quien nos guía cómo llevar al grupo. Estamos felices de cumplir cuatro años en esta iglesia.

Un actor que no es actor

H&C: ¿Cómo que terminó siendo actor?

É.G.: Cuando me dijeron que debería actuar por primera vez lo que hice fue llamar a Moisés Angulo intuitivamente: “maestro, tengo que actuar y nunca lo he hecho”. Me dijo: “vente a mi apartamento”. Entonces llegué y me dice: “oremos” (risas). ¡La primera clase fue una prédica!

H&C: ¿Cómo fue el proceso de casting para Juancho Rois?

É.G.: Cuando supe que venía la producción de Diomedes, dije: “listo, voy a hacer casting de Juancho Rois, porque él es un acordeonero de mi alma, de mi sentimiento”. Una chica me maquilló y quedé muy bien. Hice el casting, pasó un año y nada que me llamaban.

Un día fuimos a Valledupar y nos enteramos que ya estaban grabando la novela y dije: “¡Uy!, eso no se dio, ya escogieron al personaje”… pero a los pocos días, recibí una llamada de RCN y me dijeron: “tú eres el Juancho Rois” y yo: “¡Dios, gracias, tú has sido muy bueno!”.

H&C: ¿Qué puede decir de la premiación de los TV y Novelas?

É.G.: Eso fue raro. En la votación de nominación de los premios, un amigo me pidió que votara por él y yo voté… Ya había pasado un día de la votación, era noche y La Nena entre dormida me preguntó: “¿y tú no quedaste nominado? Miré y me di cuenta que ¡estaba ahí! ¡Dios! Estaba feliz.

H&C: ¿Qué significa ser ganador en la categoría Actor de Reparto Favorito de Telenovela?

É.G.: Dios ha sido muy bacano conmigo. La gloria es de Dios, no hay la mínima duda. En lo actoral no he hecho nada. Este premio tiene una vaina especial porque jamás he estudiado actuación. No soñé con ser actor, no te tenido preparación. Mi manager es Dios.

H&C: Después de este premio, ¿qué?

É.G.: Dos directores me han llamado. Dago Gacía y otro de una obra de teatro. A ambos les pregunté si debía estudiar o leer algo y dijeron: “nada”. Además, donde Dago agregaron: “tú tienes una virtud de tu naturaleza, solo te damos unas directrices y listo”.

H&C: Qué prefiere, ¿la música o la actuación?

É.G.: Sueño más con la música, la tarima me encanta, pero he aprendido a valorar la actuación inmensamente. Sé que vienen cosas grandes, pero… confieso que Dios también me está halando para evangelizar.

H&C: ¿Siente temor pensar en eso?

É.G.: Sí, en algún momento de mi vida he sentido temor y pienso que Dios tal vez me va a llevar a ser predicador. Eso me hace sentir incómodo, pero haré lo que Él diga.

H&C: ¿Se vería como un Moisés Angulo?

É.G.: El ejemplo de Moisés me gusta mucho. Sueño con eso, tengo tranquilidad en lo que Dios determine para mi vida.

H&C: Finalmente, un mensaje para nuestros lectores…

É.G.: Quiero decir a los lectores de esta revista que el cristianismo no es cuestión de fanatismo, ni de religión, sino de una relación con Cristo. Los invito a Casa Sobre la Roca, es una iglesia de brazos abiertos, donde vemos el cristianismo como un estilo de vida.

Por: Jennifer Barreto (@BarretoJenn)

Foto: MG Música Global

Visto 1410 veces

logo-con-transp4

Revista Hechos&Crónicas es la opción perfecta para los lectores que quieren estar bien informados de lo que pasa en Colombia y el mundo. Analiza desde la perspectiva cristiana integral con cifras, datos y hechos, temas sociales, económicos, religiosos, políticos, deportivos, del mundo del espectáculo, entre otros.
Este medio impreso cuenta con el respaldo de la iglesia Casa Sobre la Roca.

 

Contáctenos

Revista H&C

Tel: (571) 6346100 ext 1090
Cel: (57) 320 275 0899
Email: servicliente@revistahyc.com
Dir: Cll 104 # 14a - 22 
Bogotá - Colombia