Miércoles, 25 Noviembre 2015 17:01

Un nacimiento respetado

El nacimiento de un hijo es uno de los momentos más felices para una mujer. Traer una nueva vida la llena de plenitud, tal como lo dice la Biblia: “La mujer que está por dar a luz siente dolores porque ha llegado su momento, pero en cuanto nace la criatura se olvida de su angustia por la alegría de haber traído al mundo un nuevo ser”. Juan 16:21.

Para muchas mujeres el parto se convierte en un momento aterrador, no solo debido a los dolores e incomodidades propias del nacimiento, sino porque en muchos casos deben enfrentarse a esta experiencia solas, asustadas y recibiendo una atención deficiente.

En el mundo se han creado una serie de fundaciones y colectivos que luchan para que las mujeres y sus bebés tengan lo que ellos denominan: “un parto respetado”, libre de violencia obstétrica.

Según el portal Bebésymás.com, se considera violencia obstétrica “aquel maltrato que reciben las madres y los recién nacidos en el momento del parto. Actuaciones que no respetan el proceso natural del parto, como por ejemplo, apresurar el parto por conveniencia médica sin respetar el ritmo de la madre, la separación de la madre y el bebé, episiotomías y cesáreas innecesarias, prácticas médicas no recomendadas como la maniobra de Kristeller, rotura de bolsa y tacto vaginal... por nombrar algunas”.

Adicionalmente, debido a las precarias condiciones del sistema de salud de algunos países como Colombia, donde nacen 663.908 bebés por año, las mujeres no reciben la atención y cuidados que merecen. Es el caso de Alejandra Bernal, quien a sus 26 años dio a luz a su única hija.

“El parto fue un desastre. Por ser un hospital universitario, hicieron clase con profesor y varios estudiantes durante mi parto y me pedían no pujar. Inclusive llegaron a taparme nariz y boca aunque es una función incontrolable del cuerpo. No utilizaron equipo para romper la bolsa, sino que lo hicieron con los dedos, causándome mucho dolor. Mi esposo duró más de siete horas sentado en sala de espera sin ningún tipo de información, mientras yo estaba sola, sin saber dónde tenían a mi bebé. Pasamos la noche en una camilla, sin almohada ni cobijas y por falta de camas, a primera hora de la mañana nos dieron salida sin ningún tipo de revisión. Gracias a Dios no pasó a mayores, pero creo que me robaron las primeras horas junto a mi bebé. A raíz de esta experiencia decidí no tener más hijos. No soy capaz de pasar por lo mismo nuevamente”, contó a Hechos&Crónicas.

La psicóloga clínica, Diana Hernández asegura que “el momento del nacimiento y las primeras horas de vida del bebé son determinantes para la vinculación con su madre, por eso es importante que el parto se dé con la mayor tranquilidad posible. Las madres a quienes les retrasan el contacto con el bebé o son víctimas de violencia obstétrica, tienen mayores riesgos de sufrir depresión posparto e incluso tienen deseos de atentar contra su vida o la del bebé. Precisamente, allí radica la importancia de brindar a los padres la información necesaria sobre lo que puede ocurrir, para que estén tranquilos y no sientan ningún tipo de trauma por las maniobras utilizadas con el fin de preservar su vida y la de su bebé”.

En esto coincide Mariana Celemín, ginecobstetra con varios años de experiencia en traer bebés al mundo, quien trabaja por llevar a cabo lo que se denomina ‘partos humanizados’.

“El parto humanizado o sensibilizado está enfocado en que la paciente pueda estar acompañada por su esposo o un familiar que ella considere, y que esto tenga ninguna restricción, sin importar el servicio de salud. Además, que se le proporcione la información de lo que se va a hacer, de cómo está el bebé y que ambos padres estén enterados de lo que está pasando. Adicionalmente, se habla de parto humanizado por la oportunidad que tenga el esposo para poder entrar al parto. Lo que se busca eliminar es la sensación de las mujeres de sentirse solas y en muchos casos hasta regañadas por un trabajo de parto que algunas no saben llevar y las largas horas de espera de los familiares sin tener conocimiento de lo que está ocurriendo”.

¿Maniobras innecesarias?

La Plataforma Pro Derechos del Nacimiento de España denuncia que muchas de las maniobras que se realizan durante el trabajo de parto son innecesarias y contribuyen al maltrato de las madres y los bebés. La maniobra de Kristeller (empujar la barriga de la madre para ayudar al bebé a salir), el uso de espátulas, e incluso las mismas cesáreas.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud comunicó que cerca del 50% de las cesáreas que se realizan en el mundo son innecesarias. La OMS considera que son indispensables en sólo 10 o 15% de los partos; sin embargo a nivel mundial se efectúan aproximadamente 18.5 millones de cesáreas anuales.

Sin embargo, tampoco se pueden desacreditar las prácticas utilizadas por los especialistas. Según la doctora Celemín, “el uso de ayudas puede ser traumático para algunas mujeres, pero de allí la importancia de que el parto sea humanizado y los padres tengan la información necesaria. En la mayoría de casos se utilizan para evitar complicaciones y no se deben suspender”.

Recibir a los bebés con amor

Recientemente, y con la intención de darle voz a esas madres con experiencias de parto traumáticas nació Exposing the silence (Exponiendo el silencio), un proyecto liderado por Lindsay Askins, fotógrafa y doula y Cristen Pascucci, vicepresidente de deImprovingBirth.org y fundadora de Birth Monopoly, organizaciones dedicadas al nacimiento respetado. Ellas resaltan la importancia de brindar a los futuros padres los conocimientos sobre el parto y los diferentes tipos de complicaciones, con el fin de que estén preparados, sabiendo qué deben permitir y qué no y sobre todo, que conozcan sus derechos y deberes para que puedan exigir lo necesario y comportarse de la manera requerida para que sus hijos lleguen al mundo de la forma más feliz posible.

A esto también se suma la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento de España, presidida por Ángeles Hinojosa, quien lo describe de la siguiente forma: “Teniendo en cuenta el trabajo de muchísimos autores que hace años vienen alertando sobre la importancia del nacimiento y los registros mentales y emocionales que deja, es importante informar para evitar que pasen cosas como la agresión en el momento del nacimiento, la falta de respeto y de consideración por el momento, el tiempo, el ritmo y los actuaciones médicas que se llevan a cabo en la mayoría de los hospitales de nuestra sociedad.

Tenemos la obligación de cuidar ese momento porque estamos pariendo y recibiendo a los niños que mañana van a gobernar el mundo y tenemos que tratarles con el respeto con el que queremos que mañana nos traten ellos a nosotros. No queremos emitir juicios, intentamos crear conciencia sobre el respeto que debemos tener por un momento tan sagrado, importante e influyente como es la forma de nacer. Hay muchos profesionales que han dejado prácticas obsoletas atrás y que están actuando desde el respeto absoluto y la atención desde el momento del nacimiento, pero también hay profesionales que todavía no han dado ese paso y queremos invitarlos a hacerlo.

Debemos procurar que cada bebé reciba lo necesario para sentir que la vida le acoge con amor y amabilidad, para sentirse bienvenido. Ningún bebé viene preparado para que lo atiendan con violencia”.

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