Miércoles, 13 Enero 2016 22:38

Economía y negocios: nerviosismo ¿Cuál?

El peso colombiano va bien en su marcha por América Latina, respaldado por un dólar fuerte que no lo embate sino que le ayuda.

Sin duda, la economía colombiana va por buenos rumbos e irá por óptimos senderos si creemos en la Superfinanciera cuando nos revela que el valor de los depósitos de los colombianos se ubicó hace un semestre en $330 billones tras registrarse en noviembre un alza de $6,45 billones. Es decir, la tensión en los mercados financieros globales y la caída de los precios del crudo aumentaron los riesgos de crecimiento en Colombia, los cuales dejaron de ser ciertos ante una mínima alza en el barril del crudo, un ajuste en la cotización del café y una inflación que se fue galopante hacia arriba.

El Emisor elevó su tasa en 50 puntos básicos a 5,25%, mientras que paralelo a esto, anunció su intervención en el mercado cambiario y, efectivamente, así empezó a hacerlo. Luego, los 500 millones de dólares que el Banco de la República sacó al mercado, dieron resultado al caer el nivel de la divisa norteamericana.

En dos palabras: el Banco de la República decidió atajar la disparada en el costo de vida que se estaba haciendo insoportable.

Ese mecanismo, según José Darío Uribe, gerente del Emisor, servirá para que se moderen aumentos injustificados en, por ejemplo, la canasta familiar y es una medida para desanclar las expectativas de inflación que iban de para arriba y no las atajaba nadie. Ahora el asunto es a otro precio y ya se observa una estancada del dólar en los 3.000 pesos.

Nuestro crecimiento

A lo anterior se suma el desastre del Fenómeno del Niño así como las presiones derivadas de la devaluación del peso sobre los precios al consumidor. Sin embargo, las presiones sobre la inflación seguirán a pesar de todo. Y el renglón de alimentos no obedeció a la baja sino que su impulso continuó siendo inflacionario.

La debilidad que se observa en la economía mundial también repercute con el dólar y con nuestra moneda, el singular peso. La economía norteamericana registró en octubre una moderación en su tasa de crecimiento, mientras que la amplia zona del euro se recupera con parsimonia y en China continental su yuan se comporta con buena educación. No así los mercados latinoamericanos que van de capa caída como Brasil, Venezuela, Argentina y algunos centroamericanos.

La economía colombiana no crecerá en 2016 más allá del 2,8% si se mide en un rango de entre 2,4% y 3,4%, tal como lo dijimos en nuestra edición anterior. Este rango es bueno si miramos el conjunto universal y apuntamos que el gran coloso del Norte, Estados Unidos, sí aumentará, pero un escaso 1.0%; Venezuela se va de pico para el fondo y Argentina mostrará un tímido 0,8% en su PIB (Producto Interno Bruto).

Entonces, creemos que el riesgo para el crecimiento ha aumentado y eso está consignado en las estimaciones sobre la inflación. Vemos que el peso, efectivamente, se depreció hasta un nuevo récord en un contexto marcado por el debilitamiento del yuan que signa a la 2ª. economía más grande del mundo, la China.

La declinación del peso

Preocupa que las autoridades económicas de Colombia no hayan anunciado medidas para reducir la volatilidad cambiaria, ni frenar la declinación del peso, cuando esas autoridades tienen en su maletín herramientas suficientes para usar en caso de necesidad, como el que atravesamos.

Es difícil determinar qué es lo apropiado, qué es lo fundamental y qué es nerviosismo financiero. Por eso, el Emisor sostiene que sí tiene todas las herramientas posibles y podría considerarlas todas cuando sea necesario. “Por ahora, como vamos, vamos bien”, dice el Emisor, y si lo dice el Emisor, hay que creerle.

En efecto, en el pasado reciente, el Banco de la República ha usado con cautela pero con seguridad varias herramientas y nada grave ha sucedido.

Así que una caída del peso probablemente no desencadenaría una respuesta en cuanto a políticas, ya que las autoridades monetarias deberían ponderar si es necesario uno o más ajustes y si cualquier intervención suya pueda ser efectiva y exitosa o, por el contrario, podría causar nerviosismo en los mercados.

En cartera de consumo, el crecimiento viene con relativa estabilidad y vemos signos de recuperación frente al consumo en hogares. Si una cartera se aprecia a dos dígitos a nivel agregado, significa que no se ha visto un deterioro del indicador del crédito, luego todo ok.

De manera que el nerviosismo que nos perturbó a ratos en meses pasados, se ha disipado, y ahora jugaremos a que somos buenos porque somos buenos. Y si la inflación llegó a preocuparnos, al menos ahí seguiremos firmes en las trincheras de una buena moneda manejada con tranquilidad, paciencia, sagacidad y astucia.

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