Elementos filtrados por fecha: Jueves, 22 Mayo 2014

William Gladstone dijo con gran percepción y sabiduría que “para entender la vida de un hombre, es preciso saber no solo aquello que hace sino lo que a propósito deja de hacer. El trabajo que puede producir el cuerpo y el cerebro humanos tiene un límite, y es sabio aquel que no desperdicia energías en las labores para las que no está capacitado; y más sabio aun es quien, entre las cosas que sabe hacer bien, elige las mejores y las realiza con perseverancia”.

Este pensamiento adquiere toda su vigencia en el marco de nuestro encuentro personal con Cristo mediante la fe, experiencia decisiva que conlleva una ruptura de nivel, un punto de quiebre que marca en nuestra vida un antes y un después. Una conversión debe generar transformaciones visibles en las personas, de modo que nuestras diversas alternativas de vida ya no pueden estar guiadas por los criterios del mundo, sino que deben ser seleccionadas de acuerdo a la Biblia, el manual de instrucciones del fabricante divino. En ella encontramos los parámetros necesarios y puntos de partida para escoger buenas opciones desde la perspectiva de la Palabra de Dios. He aquí el quid del asunto: tratar de elegir las mejores y más provechosas opciones en la vida, como muy bien lo señala Gladstone en la reflexión que abre este artículo.

El problema es que, por lo general, no tenemos una clara conciencia de la diferencia que hay entre “lo bueno” y “lo mejor”, distinción que debemos tener en cuenta a la hora de esmerarnos en tomar decisiones correctas pues, como es apenas obvio, los resultados de nuestras acciones siempre dependerán de las elecciones que hagamos dentro de la gama de posibilidades que se nos ofrece.

Escoger entre lo bueno y lo mejor

Al considerar nuestras opciones, debemos recordar que no es suficiente que algo sea bueno, ya que otras opciones pueden ser aún mejores comparativamente hablando y otras, incluso, serán excelentes, es decir que serán, desde el punto de vista superlativo, lo mejor que podemos escoger en el momento. Miremos cómo la Palabra de Dios nos ilustra muy bien en este punto.

Jesucristo enseñó la distinción entre lo bueno y lo mejor en el hogar de Marta. Mientras ella… se preocupaba con muchos quehaceres… (Lucas 10:40 RVR), su hermana, María,… sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. (v. 39). Cuando Marta se quejó de que su hermana la había dejado servir sola, Jesús no le censuró a Marta lo que estaba haciendo (v. 41), pero le enseñó que sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (v. 42). Era provechoso que Marta estuviese afanada y turbada… con muchas cosas. (v. 41), pero lo más provechoso y necesario en el momento, es decir lo mejor, era escuchar el evangelio de la boca misma del Maestro de maestros.

Pensemos en nuestra vida diaria. Permanecer en los tiempos libres “matando tiempo” navegando en las redes sociales de internet o viendo televisión no es algo malo en sí, pues son actividades que nos pueden brindar sana entretención, pero comparadas con otras, tal vez sean buenas, pero no son las mejores, a diferencia, por ejemplo, de la lectura, el ejercicio físico, o el servicio social. Es importante tener en claro estos conceptos en la toma de decisiones en todos los frentes que manejamos. A veces nos metemos en problemas por no tener la sabiduría para discernir lo mejor.

Dones y talentos

Otro factor a considerar en la toma de decisiones son los dones y talentos con los cuales fuimos dotados desde el nacimiento y las habilidades adquiridas en el transcurso de nuestra vida gracias a la educación, la crianza y las vivencias que nos han permitido desarrollar nuestro potencial innato. Estas habilidades son una gran ventaja que se nos brinda para que lo que emprendamos no sólo sea bueno sino lo mejor.

En Romanos 12:6-8 se enumeran algunos de los más destacados dones o talentos para el servicio, de los cuales todos sin excepción hemos sido dotados indistintamente (1 Pedro 4:10). Si los identificamos y tenemos en cuenta evitaríamos involucrarnos en tareas para las que no estamos diseñados o preparados o que no son de nuestra competencia.

Después de todo, la realización en la vida cristiana no está determinada por la cantidad de proyectos que manejamos sino por la calidad de uno solo o unos pocos de ellos. Debemos realizar las cosas con excelencia y atender muchos frentes simultáneos nos puede llevar a la mediocridad.

No en vano se dice que el que mucho abarca poco aprieta. Debemos actuar con sabiduría para escoger lo mejor entre las posibilidades a nuestra disposición, sean muchas o pocas, apelando siempre a la guía y el consejo de Dios a través de la Biblia. La importancia de tener a Dios como nuestro guía procede del hecho de que nuestro proyecto de vida debe ser el más agradable y útil al Señor y a su causa.

La mejor opción: el sueño que Dios nos revela

Finalmente debemos preguntarnos, ¿tengo un sueño? ¿En qué consiste? ¿Perseguir mi sueño honra a Dios de modo que sea agradable y útil a los intereses de su reino? Porque donde quiera que estemos, haciendo lo que sea, ya sea trabajando o estudiando o desempeñando cualquier otra actividad y en cualquiera que sea la circunstancia o situación en que nos encontremos, debemos procurar actuar con la convicción de que lo que hacemos es la voluntad de Dios para nuestra vida y no un pasajero lugar para escampar que se va convirtiendo en algo permanente, mientras esperamos que las cosas cambien lo suficiente para que podamos emprender algo diferente.

Preguntémonos y respondámonos periódicamente con toda la  honestidad del caso si nuestra vida es tan solo buena o es la mejor que podríamos vivir. Pensemos si nuestro desempeño laboral es simplemente bueno o es excelente o si el hogar que hemos construido es escasamente bueno o el mejor que podríamos haber logrado. Y traslademos la pregunta a todos los aspectos de nuestro desempeño vital para tener un panorama realista de nuestra vida por venir y un balance veraz de nuestra vida pasada y presente.

Ubiquemos y definamos, entonces, nuestro sueño. Al introducir esta palabra como criterio selectivo en un motor de búsqueda de la web aparecen una amplia variedad de verbos tales como hacer, ejecutar, desarrollar, efectuar, elaborar, producir, confeccionar, componer, proceder, concluir, cumplir, crear, todos los cuales nos pueden ayudar a definir el nuestro.

Porque el sueño del creyente no es necesariamente el que ha venido contemplando de manera previa a la conversión, sino el que Dios le revela con posterioridad a la conversión.

Eso nos obliga a replantear, planificar y orar por esos sueños que tal vez están dentro del tintero o que emprendimos con vacilación dejándolos luego inconclusos, solo para descubrir posteriormente que Dios los ratifica brindándonos su aval e impulsándonos a emprenderlos una vez más con la resolución y la motivación correctas, para cerrar con satisfacción esos círculos inconclusos que nos pesan en la conciencia, pero que aún no es tarde para retomar.

Por: Deisy Guzmán de Rojas.

Publicado en Hechos
Jueves, 22 Mayo 2014 00:00

Y usted, ¿cómo utiliza su tiempo?

En días pasados el artista cristiano Moisés Ángulo compartió un mensaje sobre el uso del tiempo en las familias, parejas y personas, llamando la atención sobre cómo se éste en la vida. En el ámbito cristiano la pregunta es ¿cuánto tiempo le dedica al Creador?

Un estudio publicado por la Revista Francesa Science et Vie sobre cómo empleamos el tiempo de nuestra vida dejó algunas conclusiones interesantes para analizar desde la perspectiva de que el tiempo es oro.

Según la publicación europea, un anciano de 70 años destina durante toda su vida un número determinado de años, días y horas haciendo diversas actividades. Por ejemplo: 30 años estando de pie, 23 años durmiendo, 17 años estando sentado, 10 años caminando, 9 años trabajando y 7 años comiendo, entre muchos otros. Actividades tan triviales como hacer una fila nos lleva a dedicarle 500 días a esta actividad, llenar formularios consumen 305 días, 106 días toma ir a orinar, entre otras actividades.

En la Biblia el tiempo no es desconocido, Eclesiastés 3:11ª expresa que Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, en esta última parte se puede leer el origen del concepto del tiempo en el hombre. Más adelante, Eclesiastés 3:1 dice “Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo”. La cultura popular ha enseñado por años que “el tiempo vale oro”, “el tiempo perdido, los ángeles lo lloran” y “tiempo ido, tiempo perdido” pero parece que algunas personas no lo han aprendido. Según estadísticas internas de Facebook, la gente gasta más de 700 mil millones de minutos al mes en esta red social, el usuario promedio gasta más de 55 minutos en Facebook por día y en general, la gente pasa más de 6 millones de minutos en esta página cada día.

¿Tiempo productivo?

Un ejemplo claro del uso de tiempo son las redes sociales, estás son herramientas muy buenas para la productividad laboral y personal sin embargo también se han convertido en uno de los canales donde la gente más desperdicia el tiempo. Las redes se deben usar con responsabilidad, en el momento adecuado y por un tiempo justo, no en vano las empresas restringen y/o prohíben su uso durante horas laborales.

“Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos” expresa Efesios 5:15-16. Aprovechar el tiempo no solo ayuda para organizarse, sino también para aumentar la productividad, enfocarse en los asuntos más importantes y priorizar las metas para un rápido cumplimiento.

“Dios dice que cada día tiene su propio afán. Un día es una vida en miniatura. En un día nos pasa todo lo que nos ha pasado en la vida: pensamos, ganamos, perdemos, lloramos y nos entristecemos”, comenta Moisés Ángulo.

Tiempo espiritual

En la citada investigación no se encuentra el rubro del tiempo espiritual o el tiempo con Dios, un buen ítem para analizar en el enfoque cristiano de hoy. Una de las preguntas que más suena en las charlas de ayuda para los creyentes es ¿cuánto tiempo le dedicas a Dios?

“Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará” Mateo 6:6.

Algunos cristianos destinan un tiempo en la mañana para realizar su devocional personal, se levantan de madrugada para orar, alabar y leer la Biblia, otros tienen un tiempo con Dios en las noches, cuando ha terminado el día, y algunos lo hacen tanto en la mañana como en la noche. Otros tratan de orar a medida que hacen sus tareas de rutina mañanera y algunos no le dedican un tiempo al Señor.

La Biblia no habla de un tiempo determinado para estar con Dios, sin embargo Jesús nos da una lección de ello en Marcos 1:35 “Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. Las Sagradas Escrituras insisten indirectamente en que el tiempo con Dios debe ser dedicado completamente a Él como lo muestra Mateo 26:40 “Luego volvió a donde estaban sus discípulos y los encontró dormidos. “¿No pudieron mantenerse despiertos conmigo ni una hora? —le dijo a Pedro—. Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.”

Hechos&Crónicas ha publicado desde el mes de abril y hasta junio, una serie de trucos para aprender a ahorrar el tiempo, póngalos en práctica en su diario vivir y verá cómo las cosas van a cambiar en su vida.

Finalmente, la conclusión del mensaje de Moisés Angulo se basó en el aprovechamiento e tiempo con el fin de honrar al creador. No deseche las oportunidades que tiene todos los días para dar gracias a Dios. Recuerde que “el tiempo perdido, los ángeles lo lloran” y que usted no va a vivir para siempre para darse el lujo de “dejarlo para después”.

Publicado en Números

logo-con-transp4

Revista Hechos&Crónicas es la opción perfecta para los lectores que quieren estar bien informados de lo que pasa en Colombia y el mundo. Analiza desde la perspectiva cristiana integral con cifras, datos y hechos, temas sociales, económicos, religiosos, políticos, deportivos, del mundo del espectáculo, entre otros.
Este medio impreso cuenta con el respaldo de la iglesia Casa Sobre la Roca.

 

Contáctenos

Revista H&C

Tel: (571) 6346100 ext 1090
Cel: (57) 320 275 0899
Email: servicliente@revistahyc.com
Dir: Cll 104 # 14a - 22 
Bogotá - Colombia