Lunes, 16 Marzo 2015 00:00

“Tu tierra a la puerta del desastre”

Ante el anuncio de GreenPeace de que 2015 será “el año más importante en décadas para la batalla del clima y una cuenca para el desarrollo sostenible en todo el planeta”, Hechos&Crónicas habló con el científico colombiano Juan Carlos Borrero Plaza, actual ganador de la Orden Civil al Mérito Ambiental en el grado Gran Cruz de Oro Premio Nacional al Mérito Científico en Innovación.

Borrero Plaza es un vallecaucano reconocido como una de las mentes más prodigiosas de la ciencia en la actualidad. A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos premios y condecoraciones. ¿La razón? Ha dedicado su vida a la innovación en busca de un mejor planeta. Su fe en Jesucristo lo tiene convencido de que su misión como ser humano está en aportar al mundo la solución a sus problemas.

Hechos&Crónicas: ¿Quién es Juan Carlos Borrero?

Juan Carlos Borrero: Soy un observador. Desarrollo investigaciones con modelos científicos, me apalanco con universidades y con doctores para su ejecución. Soy apasionado de la naturaleza, me encantan las mascotas y los jardines. Tengo una esposa bellísima, Helga Mariana, a quien amo con todo mi corazón, y unos hijos hermosos.

Estoy convencido de mi fe cristiana, no hay nada que me haga doblegar ante eso porque con una mente muy proclive a la ciencia y a la razón, Dios me regaló cuatro milagros bellísimos y sobrenaturales que no tienen explicación científica.

H&C: ¿Cómo ve los esfuerzos de las empresas en materia de Responsabilidad Social? ¿Cree que son suficientes para mitigar el daño que ellas mismas causan?

J.C.B.: Creo que esos esfuerzos no están encaminados a una solución. Lo digo desde una posición de criterio: ¡no estamos haciendo nada! Si no cambiamos la manera de hacer las cosas, vamos a seguir camino a la destrucción. Seguiremos haciendo papel de los bosques y siendo los mayores depredadores del planeta, con un sistema de locomoción por combustión, que es el cáncer de la atmósfera (como quieran llamarlo, combustión de petróleo o agro energética). Estamos ensuciando la Tierra de una manera salvaje.

El mundo debe emprender un cambio en sus actividades, innovarse, y entender algo elemental: debe arriesgarse y crear nuevas empresas que vayan en favor del planeta y no en contra de él. Esto crea una gran inseguridad, pero recordemos que cuando se crearon las grandes empresas también la hubo. Es un riesgo que debemos correr ya, no se puede esperar.

H&C: ¿Ya? ¿En qué punto se encuentra el planeta?

J.C.B.: Vamos en un franco deterioro, porque no estamos haciendo los cambios necesarios. El oxígeno no proviene de las plantas sino del mar, el productor primario de lo que nosotros respiramos, pero el mar está absorbiendo tanta CO2 que se está acidificando y esas micro algas que producen el oxígeno están comenzando a desaparecer.

Igual los bosques que funcionan como limpiadores del aire. Estamos quitando el equilibrio y generando un desbalance porque somos demasiado consumistas. No creo que el planeta esté en el punto de inflexión, pero sí está en el umbral y el umbral no avisa.

H&C: ¿Cuál debe ser la posición del cristianismo frente al problema del daño ambiental?

J.C.B.: Desde la posición del cristianismo, hay una gran posibilidad. Se deberían complementar ciertas prédicas con charlas que lleven al cristiano a tomar conciencia y decir: “debemos proteger la creación porque es esencial para el desarrollo de la condición humana, así como para la sobrevivencia del planeta. Debemos ejercer nuestra función de mayordomía y tomar estas acciones”. Dios hizo la tierra para que el hombre la administrara y el cristiano tiene una responsabilidad mayor ante Él. No queremos recibir a Cristo con un planeta vuelto flecos.

H&C: Ante la reciente polémica sobre la industria petrolera, ¿usted cree que los combustibles a base de petróleo van a desaparecer?

J.C.B.: Hay una industria tan fuerte y tan poderosa a nivel mundial que va a hacer todo lo posible para que jamás desaparezcan. Lo desconcertante es que el petróleo no solo está en la combustión sino en miles de productos esenciales. Debería haber una transición y un freno para esto, pero no lo hay. El mundo está desbocado en perforar y buscar, destruyendo mares y selvas. Lo que va a causar un caos es que el hombre no se va a decidir a poner el freno a tiempo y cuando lo haga, ya va a estar en un punto de inflexión.

H&C: ¿Qué pasaría si se tomara una decisión global sobre el tema?

J.C.B.: Colombia sería uno de los países más potenciales del mundo porque estamos en el centro. Esta posición nos permite tener sol muchas más veces que los países más desarrollados y utilizar la energía solar para cargar autos, y el viento de nuestras costas para generar una mega industria de movilización electro-energética por encima de los otros países, no porque tengamos más tecnología, sino porque la naturaleza nos ha dado un mejor regalo.

H&C: ¿Hay rumores que aseguran que el cambio climático es una invención de los ambientalistas, ¿es cierto?

J.C.B.: Hay mucha desinformación científica con respecto al cambio climático, pero las consecuencias sí se están dando, el cambio climático es un hecho cierto. Hoy en EE. UU., Canadá y otros países se está muriendo gente.
Esa es otra oportunidad para Colombia, ya que el clima atroz no es para los países tropicales sino para los desarrollados. Finalmente, Colombia jamás se va a congelar y ni a incinerar. Colombia puede llegar a ser la potencia tropical. Hay una gran responsabilidad.

H&C: Uno de sus grandes logros en materia ecológica es el proyecto Guajira sin sed, ¿en qué consiste?

J.C.B.: Durante el 2006, mientras realizamos una investigación en La Guajira, encontramos en el camino a un niño muriéndose por falta de agua. Lo recogimos y ayudamos, pero vi la necesidad y le dije mi esposa: “voy a buscar una solución al tema de la falta de agua en La Guajira”. Desde esa fecha empezamos a desarrollar tecnologías para el proyecto.

Tuve oportunidad de estar en las pirámides de Egipto y Teotihuacán (México), observando cómo purificaban ancestralmente el agua y de ahí pude sacar unas conclusiones interesantes. Ellos lo hacían con tecnologías casi superiores a las de hoy. ¿Cómo? Eclesiastés 3:15 dice: Lo que ahora existe, ya existía; y lo que ha de existir, existe ya. Dios hace que la historia se repita. Él da el conocimiento en el momento oportuno a cada civilización.

Migramos esas tecnologías a Colombia y desarrollamos un equipo que funciona solo con el viento. Yo no quería que tuviera energía ni influencia tecnológica de otro país, sino que las mismas condiciones del medio permitieran producir una membrana dopada con iones para purificar el agua.

Es así como logramos desarrollar un equipo para solucionar la falta de agua en La Guajira que tuvo un acompañamiento muy importante de Unicef en la parte de socialización, de importantes organismos y varias entidades internacionales. El equipo lleva funcionando en una ranchería aproximadamente seis años y lo pueden operar los territoriales (indígenas) sin necesidad de tecnologías especializadas.

H&C: ¿Qué tipo de agua se puede purificar?

J.C.B.: La Guajira tiene agua salobre. El equipo purifica las aguas salobres y contaminadas y las convierte en potable. Esta tecnología va a tener una gran oportunidad en muchas regiones, sobre todo en las más pobres, porque de los ríos se están contaminando tanto, que la única fuente que nos queda para obtener agua va a ser la del mar. Este podría ser un co-ayudante.
Una tecnología no funciona sola per se, pero unida a otros procesos podría solucionar el problema de agua en todo el planeta.
H&C: ¿Este es uno de sus seis proyectos patentados?

J.C.B.: Sí. Estas son unas patentes provisionales. Estamos haciendo patentes definitivas porque los proyectos se han madurado. Hay tecnologías importantes que podrían ayudar a aliviar la acelerada destrucción del planeta. Por ejemplo, hoy se deforesta una superficie del tamaño de Bogotá cada semana, la deforestación va a pasos agigantados. Se creía que con la tecnología de hoy, el consumo de papel iba a disminuir, y ha sido todo lo contrario ¡está disparado! Estamos utilizando otros vehículos donde se consume papel, como esos rollitos de recibo en los supermercados.

Ese se volvió el producto potencial en el consumo de papel. Estamos desarrollando una patente para eliminar la utilización de ese rollo. Así podríamos evitar el calentamiento del planeta.

H&C: Después de las recientes declaraciones del científico Michio Kaku, quien asegura que Dios es un gran matemático y se le puede encontrar a través de la ciencia, ¿cree usted que esta puede aportar pruebas de la existencia de Dios?

J.C.B.: Tengo un libro inédito que se llama La certeza de la creación, ahí yo expreso que el universo no tiene leyes, sino que sigue las leyes del Creador y es una realidad inequívoca. Cuando se enuncia el Génesis, se hace con un lenguaje popular, a-temporal y a-generacional y por eso la descripción es tan limpia y tan pura. Pero cuando se confronta con lo que descubre la ciencia que es real, (hubo un inicio y una gran explosión) con la descripción del Génesis, no hay ninguna diferencia. Simplemente el Creador no quería utilizar un lenguaje científico.

Hoy nos encontramos con científicos muy calificados a nivel mundial que desde la física explican que el hecho de que todo tenga esta perfección es porque obedece a alguien que determinó unas leyes. Es interesante que no nieguen a Dios.

Yo lo he encontrado cada vez que hago un desarrollo tecnológico, los procesos de todo son tan lógicos que la consecuencia única es que todo fue planeado. Todo tuvo un orden.

Foto: David Bernal / Revista Hechos & Crónicas

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