Viernes, 15 Julio 2016 22:12

Desierto de la Tatacoa, lugar para recargar energía

Para visitar el Desierto de La Tatacoa hay que llegar a Neiva, y desde allí, desplazarse 38 kilómetros por carretera pavimentada hasta el Centenario, municipio de Villavieja, en cuyo territorio en el año 1550, el capitán español Juan Alonso funda por segunda vez la capital del Huila, la cual fue destruida 20 años más tarde y trasladada a su lugar actual.

A 10 minutos de este centro poblado, comienza el paisaje de uno de los escenarios naturales más atractivos de Colombia, que ocupa 330 km2 de tierra color ocre y gris, matizado con el verde de los cactus. El ocre se aprecia en el sector de El Cuzco y el gris en zona de Los Hoyos.

Altas temperaturas

La temperatura en La Tatacoa es de 28° grados centígrados aproximadamente, en ocasiones llega hasta 43°. En sus arenas y piedras, el termómetro se eleva hasta 50ºC. Los visitantes llegan preparados para afrontar un inclemente clima y altas temperaturas. Sin embargo, las sensaciones cambian cuando se establece contacto con la tierra y se respira aire puro. La energía que aflora desde la atmósfera se transmite al cuerpo aliviando el cansancio y neutralizando el efecto del calor.

En ese lugar es posible cocinar un huevo si se entierra bajo la arena, esto ocurre por la recarga de energía atribuida al terreno descontaminado cuya altura promedio es de 440 metros sobre el nivel del mar.

Museo

Villavieja posee depósitos de fauna y flora correspondientes a especies de periodos geológicos de millones de años. En el marco de la plaza principal está el Museo Paleontológico, formado con muestras extraídas del Desierto. Al atravesar el parque, se observa la réplica de un inmenso megaterio, cuyo original reposa en Ingeominas en Bogotá y tiene setenta mil años. Sus restos fueron hallados confundidos con las piedras.

Mar interior

Tras los vidrios del Museo se observan vestigios de megaterios, eremoterios, astrapoterios, crocodylias, animales gigantes y muy antiguos, entre otros. También se aprecian fósiles de plantas, mastodontes, tortugas gigantes, moluscos, roedores, armadillos, perezosos y cocodrilos petrificados.

Hace 18 millones de años se formó el desierto, zona que según afirman los científicos debió ser un mar interior o un bosque tropical exuberante, con una flora diversificada en especies, con miles de flores y árboles que poco a poco se fueron secando. De hecho, el lugar no es considerado por expertos como un desierto propiamente dicho, sino un bosque seco tropical.

Fauna y vegetación

Las plantas de la zona se adaptan a las condiciones climáticas mediante el desarrollo de raíces horizontales hasta de 30 metros y raíces verticales de 15 de profundidad que les facilitan el acceso al agua. Hay tortugas, roedores, serpientes, arañas, escorpiones, águilas, lagartos y tigrillos que comparten este espacio y se esconden en la tierra seca y cactus que alcanzan hasta cuatro y cinco metros de altura.

La región está cruzada por cañones secos que se desarrollan transitoriamente en los meses del invierno. Estas misteriosas formas se crean sobre superficies arcillosas, generando cárcavas laberínticas que pueden alcanzar hasta 20 metros de profundidad.

Por: Margarita Suárez Trujillo.

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