Viernes, 20 Noviembre 2015 00:28

Que no sea la última gota

— ¿Dejaría su tierra?—Nunca renunciaría a mi tierra— responde enérgico Lázaro Uriana, pescador de 47 años en la Alta Guajira. — ¿No la dejaría ni por falta de agua?

Aunque la pregunta parece de una película futurista de ciencia ficción, se ha convertido en tema obligado para tratar no solo con los habitantes de la Alta Guajira, sino de grandes sectores de la Costa Atlántica y el Casanare en Colombia. Según el Panel Intergubernamental Sobre el Cambio Climático (IPCC), de Naciones Unidas, por lo menos 200 millones de personas deberán desplazarse y asentarse en otros lugares en las próximas décadas, por el incremento de temperatura en algunos lugares del planeta y a las enormes inundaciones.

La falta de agua, por ejemplo, está destruyendo a los niños wayús. La nación indígena más grande de Colombia, que ocupa 45% de los 500 mil habitantes de La Guajira y una pequeña parte del territorio venezolano, está siendo exterminada por el hambre y la sed. Hace años no llueve, el río madre de la región fue represado y su agua privatizada para el servicio de la industria agrícola y la explotación de la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo; además, la reciente crisis con Venezuela agudiza el problema.

De acuerdo con cifras presentadas por los mismos indígenas, más de 37 mil niños wayús padecen problemas de desnutrición y más de cinco mil han muerto de física inanición. Informes alarmantes llegan a 14 mil; es difícil precisar la cifra, debido a que muchos padres entierran a sus pequeños sin haberlos llevado a un hospital y sus muertes quedan sin reportar.

Para completar, el fenómeno del Niño se intensificó en los meses recientes y estará hasta el primer trimestre de 2016, según anunciaron el Ministerio de Ambiente y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), quienes aseguraron que los guajiros han sido los más afectados por la ola de calor con 78% de déficit de precipitaciones. El Niño ha causado la muerte de 15.000 cabezas de ganado y arruinado 10 mil hectáreas de terrenos aptas para los cultivos en el departamento.

Esta zona de Colombia no es la única que sufre estragos por falta de agua. Según Ómar Franco, director del Ideam, “en el país existen más de 300 municipios con riesgo de desabastecimiento del preciado líquido y otros 656 ya han activado sus planes de emergencia y contingencia”.

La reducción en las lluvias a causa de esta variación climática afecta a las regiones Andina y Caribe, particularmente a departamentos como Magdalena con 54% de déficit de precipitaciones, Atlántico con 48% y San Andrés y Providencia con 47%; además de 35 mil hectáreas de cultivos perdidos en la costa.

En ciudades como Ibagué, la temperatura subió cuatro grados centígrados entre julio y agosto, y en Valledupar, Pasto, Corozal y Popayán también ha aumentado en casi tres grados. El aumento, en promedio nacional, es de 1,2 grados.

Los ríos también se están secando. Los afluentes del Cali, en el Valle del Cauca; el río Manzanares, en Santa Marta, y el Combeima y el Coello, en Tolima, se encuentran visiblemente reducidos ensu caudal y, según advirtió el Ideam, no podrían soportar la temporada seca a comienzos del próximo año. Incluso los ríos más grandes, como Magdalena y Cauca, que abastecen 70% de los acueductos del país y el San Jorge y Amazonas, enfrentan una visible reducción de los niveles de las fuentes hídricas y están en constante monitoreo por el Ministerio de Ambiente debido a que en algunos lugares ya han alcanzado sus mínimos históricos.

A mediados de octubre, los departamentos más afectados por la actual sequía eran Cundinamarca, con 34 municipios; Tolima con 24, Magdalena con 18, Boyacá con 19, Valle con 17; Bolívar, Cauca y Caldas con 14 cada uno; Huila con 12, Cesar con siete y La Guajira con 10.

Para rematar, los incendios forestales están amenazando nuestro territorio. 85 mil hectáreas han sido afectadas por esta causa en todo el 2015. 80% causados por la mano del hombre con peligro de agravarse irremediablemente por la ola de calor.

A pesar de los grandes estragos, el fenómeno del Niño de este año no se compara al Niño de 1997, el más fuerte documentado, y cuya temperatura de anomalía llegó a 2,4 grados centígrados. El de este año va “apenas” en 1,5 grados centígrados.

De todas maneras, con Niño o sin Niño, Colombia enfrenta grandes problemas con respecto al abastecimiento de agua. El líquido se está acabando por falta de cuidado. Los bosques están siendo arruinados, los páramos se están utilizando para siembra alterando irremediablemente sus aportes y lo que regresa a los ríos no es agua sino líquido contaminado. El hombre está acabando con la fuente de su propia vida.

“En menos de cuatro años, la capital de Colombia podría verse abocada a un serio desafío en materia de abastecimiento y calidad del agua que consumen sus habitantes”, afirma Ernesto Cortés F. en el informe ‘Cuatro años para salvar el agua de Bogotá’ y concluye: “El cambio climático ya hace lo suyo, pero es el hombre quien acelera el deterioro de un recurso al que debemos defender como la vida misma. Y el tiempo es corto”.

¿Qué puede hacer usted para que nadie más muera de sed?

El presidente Juan Manuel Santos informó que se viene trabajando para mitigar el impacto del Niño, por lo que se han distribuido más de 500 millones de litros de agua en municipios de alto riesgo. “Se han instalado más de 500 tanques de abastecimiento, están disponibles 374 tanques de distribución, 19 plantas de tratamiento de agua potable. Se han distribuido 527.947 millones de litros de agua. Además, se aprobaron 8.000 millones de pesos adicionales destinados a la Dirección de Gestión de Riesgo para afrontar la situación y otros 6.000 millones para, a través del Fondo Nacional Ambiental, mitigar esta situación. Por último, se han asignado recursos cercanos a 108.000 millones de pesos para obras de atención de emergencias y para la reducción de riesgo en los departamentos más afectados”.

Sin embargo, todos estos esfuerzos del gobierno y las distintas entidades, así como los recursos asignados son insuficientes si cada colombiano no aporta su granito de arena.

Para mitigar el impacto del Niño, y la escasez de agua en general, el presidente Santos pidió racionar el agua utilizada en la ducha e incluso al lavarse los dientes. “Si en Bogotá ahorramos un minuto en la ducha diaria tendríamos 80 millones de litros de agua para llevar agua potable por 24 horas a Santa Marta. Si nos lavamos los dientes una vez al día con un vaso de agua y no con la llave abierta, podríamos abastecer durante 24 horas a la población de Cali, de Medellín y de Barranquilla juntas. Este es el impacto que puede tener el cambio de comportamiento: que todos seamos conscientes de la necesidad de ahorrar agua”. Según el mandatario, el desperdicio del agua en el país es del 43%, por lo que advirtió que ya existen sanciones para quienes la derrochan.

Solo en el último año se ha castigado a más de 1’150.000 usuarios por esta mala práctica. Además, encomendarse a Dios no puede ser el último recurso. En la Biblia se encuentran casos como el de Elías, a quien Dios respondió su oración con sequía y luego con lluvia: Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio. Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos. Santiago 5: 17-18.

Un pueblo unido bajo la cruz de Cristo puede lograr que el impacto de la sequía termine. Su oración y su actuación como mayordomo del planeta podrían repercutir en un territorio fértil, tal como la tierra prometida.

Las ideas que Dios nos dio

Además de la oración constante y del ahorro de cada gota de agua posible, los colombianos también podemos usar las ideas y talentos que Dios nos dio para brindar soluciones a nuestros compatriotas.

Un ejemplo de este ingenio lo muestra Bhagwati Agrawal, quien creó un sistema de recolección de agua de lluvia que provee gratis a más de 10 mil personas en Rajasthan, India.

“Rajasthan es árido y seco. Es la región más árida de India. En muchas aldeas está desapareciendo el agua subterránea, los pozos se han secado. Las mujeres caminaban kilómetros para buscar agua para sus familias. El líquido es tan salino que es casi intomable.

El único momento cuando los pobladores tienen cierto alivio es durante la estación monzónica. (Régimen variable de las corrientes marinas existentes en el norte del océano índico).

Yo nací en Rajasthan y luego viajé a Estados Unidos para trabajar en el mundo corporativo. En 2003, después de quebrar mi empresa, decidí que quería encontrar una solución para el agua potable, así que inventé un sistema hecho de agua-lluvia que se recolecta desde los techos, luego pasa por alcantarillas y tuberías. El agua-lluvia se divide en dos partes: una para el dueño de casa y la otra para la comunidad. La tubería principal se entierra debajo de la calle y se dirige a un reservorio comunitario que se ubica a unos 500 metros más allá. El agua-lluvia es limpia y segura. Hoy estamos ayudando a que 10 mil personas vivan una vida más sana y eso me da ganas de seguir adelante”, asegura Agrawal. (Tomado de CNN International).

Un ejemplo colombiano, lo aporta Juan Carlos Borrero, científico vallecaucano, actual ganador del Premio Nacional al Mérito Científico en Innovación, quien realizó un gran descubrimiento para el tema del agua en La Guajira. Durante un viaje a este departamento en el 2006, fue conmovido al conocer casos de niños muriendo por falta de agua, así que decidió comprometerse con un proyecto solucionista para la comunidad Wayú.

“Tomé como ejemplo a los antiguos. Los egipcios purificaban el agua con iones de plata y cobre, uno de los mayores purificadores y los teotihuacanes, purificaban el agua con la descomposición de la luz y lograban la luz ultravioleta que purificaba el agua.

Observé esos sistemas y lo apliqué a un sistema más tecnológico, para tener una solución práctica y de bajo costo. Así desarrollamos un equipo que funciona solo con el viento. No necesita energía, ni influencia tecnológica, solo las mismas condiciones del medio. Logramos una membrana dotada con iones que permite purificar el agua. Este equipo es parte de un contrato en La Guajira para solucionar el tema de escasez de agua”, contó el científico Borrero a Hechos&Crónicas.

Básicamente, la Guajira tiene agua salobre, sin importar dónde se perfore. El equipo purifica aguas salobres y contaminadas y las convierte en potable. Lleva operando en una ranchería seis años, solucionando, por lo menos allí, la falta de agua potable. Sin embargo, por falta de recursos y apoyo, el equipo carece de mantenimiento y no se ha podido replicar. Algo bastante triste, ya que es un equipo fácil de operar para los indígenas territoriales. “Esta tecnología podría ser un co-ayudante para solucionar los problemas de agua en todos los territorios”, afirma Borrero.

Dios nos ha dotado con talentos y virtudes a todos. Una labor conjunta podría brindar soluciones no solo locales o nacionales, sino para el planeta entero. Esa es nuestra misión como hijos de Dios.

—¿Dejaría su tierra?

—Nunca renunciaría a mi tierra— responde enérgico Lázaro Uriana, pescador de 47 años en la Alta Guajira.

—¿No la dejaría ni por falta de agua?

—Hemos superado suficientes años de escasez y aridez y el tiempo nos ha vuelto resistentes. De aquí no se irán los hijos. Encontrarán la forma de acostumbrarse y seguramente la tecnología traerá aparatos para seguir viviendo— concluye confiado el pescador.*

* Fragmento extractado del informe ‘Alta Guajira, dos años sin lluvia’ del diario El Espectador.

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