Miércoles, 04 Enero 2017 18:58

¿Cristianos divididos?

Las elecciones para validar la implementación de los acuerdos de paz mostraron que hay cierta división entre los cristianos de Colombia por injerencia de la política.

En algunos conceptos, esta se impuso más allá de las creencias y logró fracturar la comunión que tenían algunas iglesias cristianas.

Mientras que el presidente Juan Manuel Santos se reunía con un grupo de pastores y líderes cristianos en la Casa de Nariño, otros estaban al lado del senador Álvaro Uribe haciendo una declaración pública sobre los acuerdos y los puntos en los que no estaba de acuerdo con lo negociado en La Habana.

Por otro lado, La Confederación Evangélica de Colombia (Cedecol), organismo que representa a 6.000 iglesias cristianas en el país y en las que se congregan 10 millones de personas, creaba un grupo especial para analizar los temas de la paz y dar sus propuestas frente a la necesidad de replantear algunos puntos del acuerdo, otros líderes cristianos se reunían con la delegación de paz de las Farc en Cuba. ¿Qué deben tener en cuenta los evangélicos para no caer en la división?

La falta de conocimiento

A la iglesia cristiana en Colombia le faltó sabiduría y conocimiento a la hora en analizar y tomar decisiones frente a los temas relacionados con la política y, más, en un momento trascendental como el que atraviesa Colombia ahora.

Bien lo expresó el profeta menor en Oseas 4:5. “Pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido”.

El manejo emocional y en algunos casos, un tanto fanático de los temas relacionados con la política hizo que las decisiones y pronunciamientos se tornaran partidistas y más preocupados por un sector en particular que por uno general.

Edgar Castaño, pastor y presidente de la Confederación Evangélica de Colombia, expresó algunas razones por las que se presentó este fenómeno: “La iglesia evangélica no tiene la formación, no tiene la estructura y no tiene el conocimiento adecuado sobre el tema de la política. Algunos no conocemos muy bien esa arena política donde hay que aprender a moverse, este tema se tomó más por emoción y pasión que por racionalidad”.

El director de Cedecol agregó que una de las falencias que la iglesia cristiana identificó de sí misma tras el proceso del plebiscito es que “no estamos preparados como iglesia para manejar las diferencias. Convertimos las diferencias, que son normales en cualquier sector, en algo personal, lo cual es un error. Nos falta aprender un poco más a tener mesas de diálogo donde las posiciones se escuchen, así no se esté de acuerdo”.

Los políticos aprovechan el desorden

Todos sabemos que los políticos aparecen es cuando se necesitan los votos y así pasó en las elecciones del plebiscito. Políticos partidarios del No y del Sí inundaron las iglesias para pedir a favor y en contra de los acuerdos.

Ellos aprovecharon las masas que movieron los líderes cristianos en la marcha contra la ideología de género y las cartillas del MinEducación, para buscar los votos que necesitaban para su causa. Es así como la iglesia cristiana se dejó usar por la clase política, tal como la senadora Viviane Morales lo expresó a la Revista Semana “A mí me parece muy peligroso que los líderes cristianos se dejen instrumentalizar políticamente en este momento. Es natural que hoy se abra el apetito de los líderes al ver el resultado de los cristianos y los católicos laicos. Pero es el momento de buscar unas posiciones conjuntas para que no se aproveche políticamente la posición de los creyentes”.

Las necesidades como herramienta para conseguir votos

Colombia ha sido incluida por varios años en la lista de países que más persiguen al cristianismo por parte de la ONG Internacional Open Doors, actualmente ocupa la posición No. 46 de una lista de 50 naciones. Pastores y líderes cristianos han sido perseguidos, amenazados, secuestrados y asesinados por miembros de diferentes  grupos guerrilleros, bandas criminales y en algunos casos por agentes del Estado colombiano, cuando la Constitución Política ordena el respeto y la libertad de culto.

Este fue unos de los argumentos para tratar de conquistar el voto evangélico y tras observar dichas necesidades se plantearon reuniones con el fin analizarlas pero soluciones concretas salieron muy pocas. Tras muchos años de ignorar a los cristianos, los creyentes se volvieron una moda en 2016 y con ello llegaron las promesas de “campaña”.

Es así como los cristianos se convirtieron en el florero del centro de la mesa en donde todos querían tener algo con ellos.

“Antes del plebiscito las relaciones con el Gobierno eran cordiales, yo diría, que era algo como venga los escuchamos pero no les pongo demasiada atención, después la cosa cambió. Ahora, el Estado quiere saber cuál es nuestra opinión y está dispuesto a hacer los cambios, es decir, ahora creo que por el potencial que ellos han descubierto que tenemos, nos están tomando en serio y realmente nos están consultando”, expresó Castaño.

Los conceptos de familia y género, la adopción por parte de parejas del mismo sexo y el matrimonio gay fueron argumentos acompañantes de los discursos de los políticos en medio de la reciente campaña, pero soluciones reales salieron muy pocas.

La necesidad de representación tanto en el Gobierno como en los diferentes estamentos de la sociedad, le jugó una mala pasada a los cristianos porque terminó por mostrarle a la sociedad colombiana lo desunidos que están en algunos puntos.

Edgar Castaño aseveró que la iglesia cristiana en Colombia no está fragmentada sino que tiene posiciones diferentes. “La iglesia evangélica no está dividida porque tenemos unos principios muy fuertes que nos mantienen unidos. Lo que la gente interpreta como división es que tenemos diferencia y eso existe en todos los sectores e inclusive la misma Biblia lo dice: en un cuerpo hay diversos miembros que cada uno cumple una función distinta. Nosotros nos mantenemos unidos en los principios básicos escriturales y las diferencias hay que ponerlas sobre la mesa y hablarlas y en eso estamos”, concluyó el pastor.

Por: David Bernal (@davidbernall)

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