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100 años de la primera guerra mundial

Una confrontación del siglo XIX con armas del siglo XX

Hace un siglo, se desató en Europa el primer conflicto bélico de dimensiones mundiales produciendo una gran cantidad de muertos y lisiados, lo que configuró un orden geopolítico cuyas consecuencias han afectado el curso de la humanidad hasta hoy.

Para todas las cosas hay sazón, y toda voluntad bajo el cielo tiene su tiempo determinado: Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. Rey Salomón (Eclesiastés 3:1-8 fragmento)

El 28 de julio de 1914 estalló la I Guerra Mundial. El detonante fue el asesinato del heredero al trono del imperio austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, Bosnia, a manos del rebelde serbio Gavrilo Princeps, quién tenía conexiones con la organización ‘Mano Negra’ que apoyaba la unificación política de Bosnia con Serbia.

Las autoridades de Austria-Hungría consideraron que el gobierno serbio estaba involucrado con ‘Mano Negra’, situación que le haría cómplice del crimen ó su encubridor. Con apoyo del imperio alemán, Austria-Hungría conminó a Serbia para que efectuara las investigaciones imponiéndole una serie de condiciones humillantes, tales como la participación de cuerpos policiales austriacos en territorio serbio.

En alianza con los rusos, Serbia desconoció el ultimátum de Austria-Hungría. De hecho, los rusos han sido aliados naturales de los pueblos eslavos a través de la historia. Ante tal desconocimiento, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914 e intentó invadirla. Al día siguiente, Rusia ordenó la movilización general de tropas contra Austria-Hungría, a lo que Alemania respondió declarando la guerra a Rusia. La tensión aumentó cuando Francia (aliado militar de Rusia), tomó medidas para proteger sus fronteras. El imperio alemán reaccionó declarando también la guerra a Francia, y atacando su territorio a través de Bélgica, estado que se había declarado neutral.

Más allá de estos acontecimientos, la causa de fondo de la I Guerra Mundial se explica en una serie de hechos que se venían desarrollando cuatro décadas atrás, y que se conocen como ‘la Paz Armada’. Estos son:

1. Colonialismo de las potencias europeas. Reino Unido era la primera potencia militar e industrial al inicio del siglo XX, pero Alemania y Estados Unidos, pretendía una mayor tajada del reparto colonial en Asia y África.

2. Humillación francesa en la guerra franco-prusiana. Alemania proclamó su unificación en el Palacio de Versalles, en 1871, y se apropió de Alsacia y Lorena. Esto representó una humillación a los franceses, que tarde o temprano vengarían.

3. Descomposición del Imperio Otomano (actual Turquía). Entre 1910 y 1913 Grecia, Bulgaria, Rumania, Serbia, Montenegro y Albania se independizaron del Imperio Otomano, y buscaron expandirse a costa de sus vecinos, dando lugar a las guerras balcánicas.

4. Configuración de alianzas en Europa. Los mencionados conflictos generaron alianzas, como la protección de Rusia a los países balcánicos pretendidos por Alemania y Austria-Hungría, y el acuerdo militar, ‘Entente Cordiale’, entre Reino Unido y Francia frente al riesgo de Alemania como nueva potencia.

Ante la cantidad y diversidad de actores en disputa, a partir de 1882 se fueron creando los siguientes bloques:

La Triple Entente (comúnmente llamados “Aliados”), conformada por Francia, Reino Unido y Rusia.

La Triple Alianza (o Potencias Centrales), integrada por Alemania, Austria-Hungría e Italia (Italia se retiró después del intento de invasión de Austria-Hungría a Serbia y apoyó a la Entente).

El teatro de operaciones se desarrolló en los frentes occidental, oriental, y balcánico. En el primero, Alemania ocupó Francia invadiendo a la neutral Bélgica. Esto ocasionó el ingreso de Reino Unido a la guerra y el bloqueo del avance alemán en Maubeuge (Francia). A partir de entonces, la dinámica de la guerra cambiaría por una lucha de trincheras con escaso avance territorial para ambos bandos, pero con grandes pérdidas humanas.

En el frente oriental, Alemania derrotó a un mediocre y mal preparado ejército ruso y lo obligó a retroceder. En el frente balcánico Austria-Hungría invadió Sarajevo y logró la conquista de Serbia y Montenegro. Sin embargo, las tropas serbias sobrevivieron migrando hacia el sur y estableciéndose en Grecia.

Dos años más tarde, Grecia entraría a la guerra y, con su ayuda, los aliados consiguieron liberar a Serbia.

En nombre de Dios.

En Bélgica, los alemanes tomaron rehenes civiles obligándolos a marchar como escudos humanos. Los retuvieron en la iglesia de Mons, donde los sacerdotes recibieron bromas, blasfemias y golpes. Cerca de 400 personas fueron fusiladas por soldados alemanes cuyos cinturones decían “Dios está con nosotros”.

La oposición belga estuvo dirigida por el cardenal Francisco Mercier. Su carta, ‘Patriotismo y Resistencia’, se leyó en voz alta en todas las iglesias, y decía:

“Dios salvará a Bélgica, no podéis dudarlo. Por entre el humo de la conflagración, por entre los ríos de sangre, ¿no habéis visto Su amor por nosotros? No se puede ser un buen cristiano sin ser al mismo tiempo un patriota”. Esto puso en evidencia al Vaticano. Al igual que el papa Pio XII durante la II Guerra Mundial, el papa Benedicto XV se negó a condenar las atrocidades alemanas.

Por otra parte, Alemania necesitaba el apoyo del imperio otomano, y para ello convenció al sultán de que su causa era la lucha contra los enemigos del islam. De esta manera Mehmed VI declaró al pueblo:

“Oh musulmanes, sabed que nuestro imperio está en guerra contra los enemigos mortales del islam: los gobiernos de Rusia, Gran Bretaña y Francia. El comandante de los fieles os llama a la Yihad (guerra santa)”.

El punto de quiebre…

En abril de 1917 Estados Unidos ingresó a la guerra al respaldar a los aliados a causa del hundimiento del trasatlántico ‘Lusitania’ por parte de los alemanes, lo que ocasionó la muerte de 123 estadounidenses.

Este hecho inclinaría la balanza del lado aliado. El hecho determinante para el fi n de la guerra fue la Revolución Rusa. El partido bolchevique se quedó con el poder en noviembre de 1917, acabando así con el gobierno ‘zarista’ de la dinastía Romanov e instaurando en su lugar el de los sóviets. Después de asesinar a Nicolás II y a su familia en Ekaterimburgo, y de deponer al gobierno de transición de Alexander Kérenski, los bolcheviques condujeron a Rusia a un profundo conflicto interno que forzó a León Trosky a firmar la paz de Brest-Litovsk con las Potencias Centrales, en marzo de 1918. Con la salida de Rusia desaparecía un importante actor de la guerra mundial.

La derrota de las Potencias Centrales en el frente occidental se dio poco después de la segunda batalla de Marne, en junio de 1918. Las debilitadas tropas alemanas quedaron a 120 kilómetros de París sin capacidad de fuego. Los aliados británicos y franceses, respaldados por las tropas norteamericanas, entraron en combate desplegando toda su capacidad aérea.

Los italianos derrotaron a Austria-Hungría en los Alpes de Vittorio Veneto. Alemania se quedó sin aliados y con un ejército desmoralizado, pidió iniciar negociaciones de paz. El presidente Wilson responde que Estados Unidos sólo negociará con un gobierno alemán democrático. Esto lleva a la caída de la dinastía Hohensollen de Alemania y a la firma del armisticio de Copenhague el 11 de noviembre de 1918, concluyendo así la guerra con la victoria de los aliados sobre las Potencias Centrales.

Consecuencias de la guerra

Políticas: La guerra produjo importantes cambios en la geopolítica de Europa y del mundo. Cuatro grandes imperios desaparecieron. Alemania y Rusia, sucesores de los antiguos imperios, perdieron parte importante de sus territorios, mientras que Austria-Hungría y el Imperio Otomano fueron desmantelados. A cambio, se crearían varias naciones como Austria, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia y Turquía. Por otra parte, al estallar la Revolución Rusa, se creó el primer Estado socialista: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), vigente durante 74 años hasta su derrumbe en 1991.

Para evitar una nueva conflagración mundial, se creó en 1919 la Sociedad de Naciones, antecesora de la actual Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El tratado de paz de Versalles impuso condiciones humillantes a Alemania como la pérdida de parte de su territorio, la confiscación de sus colonias, la entrega de buques y armas a sus enemigos, y el pago de una indemnización exorbitante por 132 mil millones de marcos (mayor al PIB anual de Colombia en 2013). Esta humillación fue la bandera del Nacional Socialismo (Nazismo) de Adolfo Hitler, causa del estallido de la II Guerra Mundial.

La destrucción de casi toda Europa terminó con el absolutismo monárquico y significó el fin del colonialismo en Asia y África.

Económicas: La destrucción del aparato productivo y del tejido social en Europa consolidó la hegemonía de Estados Unidos como primera potencia mundial. Se produjo el hundimiento del ‘patrón oro’ y su posterior reemplazo por el valor ‘fiduciario’ del dinero. En otras palabras, los estados en guerra se vieron forzados a aumentar su masa monetaria superando las reservas en oro depositadas en los bancos centrales. Se descubrió que el valor intrínseco (de cambio) del dinero no encuentra respaldo en las reservas de oro de un país sino en el valor fiduciario (‘fi des’=confianza) de su economía (su capacidad de producir bienes y servicios).

Cristianismo: La Revolución bolchevique abolió la libertad religiosa en Rusia, e instauró el ateísmo de Estado al considerar la fe como un instrumento burgués de manipulación. Millones de cristianos fueron perseguidos, encarcelados y asesinados, tanto en la URRS como en los demás países donde llegó el socialismo soviético, como Cuba.

Sociales: En la guerra lucharon 66 millones de soldados y murieron 8 millones de ellos y quedaron discapacitados 20 millones y 6 millones fueron hechos prisioneros. Se calcula los muertos civiles entre 5 y 10 millones de personas. Lo anterior implicó una importante reducción de la población masculina permitiendo a las mujeres reemplazar la fuerza de trabajo ocupada en la guerra. Los sectores con mayor cantidad de trabajadoras fueron el metalúrgico y el textil (fabricación de armas y de uniformes militares). La mujer salió del hogar e hizo parte importante del mercado laboral. Con esto surgieron movimientos feministas, especialmente en Inglaterra y Alemania, que lucharon inicialmente por la igualdad de salarios, y luego por el derecho al voto.

Publicado en Crónicas

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